SEGURIDAD ENERGÉTICA EN EL NORTE DE ÁFRICA: REPERCUSIONES EN EUROPA

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SEGURIDAD ENERGÉTICA EN EL NORTE DE ÁFRICA: REPERCUSIONES EN EUROPA

La mayor parte del gas que se consume en España tiene su origen en países del norte de África como Argelia o de países subsaharianos como Nigeria. Estos dos países son objeto a día de hoy de conflictos internos de baja y media intensidad por parte de grupos fundamentalistas islámicos. De la estabilidad de esta región depende en gran medida no solo la seguridad de la propia zona del Sahel y el Magreb, sino de manera más cercana, la estabilidad y seguridad de suministros energéticos de Europa, especialmente del Sur. 

Argelia, uno de los líderes mundiales en exportación de gas, mantiene estrechas relaciones con el sur de Europa, gracias a la interdependencia energética. Este posicionamiento clave en el suministro de gas a Europa desde Argelia, ha convertido a esta en un actor fundamental en el entorno mediterráneo, especialmente importante para los países europeos meridionales.

EL GAS AFRICANO QUE LLEGA A EUROPA

El principal país aprovisionador de recursos gasísticos a España es la vecina Argelia, con un aporte del 51,2% (aumentó un 3% respecto a 2017), en 2018 se produjo un ligero aumento. En cualquier caso, Argelia sigue siendo el suministrador mayoritario de gas a nuestro país. Le siguen en la estructura de aprovisionamiento países como Nigeria (11,7%), Catar (9,6%), Noruega (9,1%) y Trinidad y Tobago (6,2%). La producción propia es prácticamente nula, con la salvedad del yacimiento de Viura (La Rioja) que supone solamente un 0,10% del aprovisionamiento.

Desde 2013 la mayoría del gas que llega a España lo hace a través de gasoducto, superando así a las importaciones de Gas Natural Licuado – GNL (42,6%), esto se debe principalmente a un mayor uso del gasoducto MEDGAZ. Un dato importante es que las importaciones realizadas a través de gasoducto tienen como origen Argelia en un 82% frente al 18% que proviene del resto de Europa.

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Procedencia de las importaciones de gas en España. Fuente: CNMC

Las cifras hablan por sí solas, entre Argelia y Nigeria suministran nada menos que casi un 63% del gas que llega a España y que luego se redistribuye por Europa. Por lo tanto, la dependencia de estas importaciones africanas es total desde el sur de Europa. Así, Argelia es de manera clara un socio estratégico en materia energética para Europa, quien también colabora en materia de seguridad con el país magrebí dotándole de herramientas y apoyo en su lucha contra el fundamentalismo islámico. 

Las tres potencias mediterráneas de la Unión Europea, a saber entre Italia, Francia y España son destino de más de tres cuartas partes de las exportaciones de gas de Argelia. El conjunto de los mercados europeos representan el 90% de las exportaciones del país africano. 

Hasta un 66% de las exportaciones de Argelia se envían a través de los gaseoductos que conectan al país norte africano con Italia y España. El otro tercio de las exportaciones se realizan mediante el sistema de Gas Natural Licuado (GNL), algo en lo que Argelia es pionera. En la economía de Argelia, los hidrocarburos representan más de un 30% del PIB, las dos terceras partes de los ingresos fiscales y el 97% de las exportaciones. Podemos imaginar con claridad el enorme peso que tienen en la economía argelina el gas y el petróleo y su explotación.

ARGELIA: HIDROCARBUROS Y POLÍTICA

El gas y el petróleo han sido y siguen siendo, los puntos clave que sustentan la economía del país, más aún desde que se nacionalizó el sector allá por 1971 bajo la presidencia de Huari Bumedian. Fue en ese año cuando comenzó en la mentalidad popular argelina la verdadera independencia de Francia ya que, el presidente Bumedian, en medio de una grave crisis política con Francia, anunció la nacionalización total del sector del gas y proclamó también la elevación a un 51% de la participación del Estado en las sociedades francesas dedicadas al sector de hidrocarburos.

La importancia de Argelia como suministrador de gas y petróleo también atañe y mucho al centro de Europa a donde llega el gas a través de Italia mediante el gasoducto Enrico Mattei, el cual, provee de hidrocarburos directamente desde los yacimientos argelinos hasta Italia, via el estrecho de Messina. Esto supone una aportación clave especialmente cuando Rusia ha amenazado con “cerrar el grifo” del gas de origen ruso en inviernos recientes.

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Red de gasoductos hacia el sur de Europa desde países exportadores como Argelia.

Pero debemos analizar el caso argelino para comprender por qué la dependencia de estos recursos africanos es tan frágil. Después de Rusia y Noruega, Argelia es el tercer proveedor de gas de Europa y el primero de España. Miembro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) desde 1969, es también uno de los principales productores del crudo que adquieren muchos países de Europa. Argelia es a día de hoy el octavo productor de gas mundial y la mayor potencia militar del Magreb.

A comienzos de 2019, Argelia abrió un nuevo capitulo de su historia política reciente ante el anuncio del octogenario presidente Buteflika de renovar su mandato por quinta vez. Esto produjo protestas en las calles de las ciudades, algo que la presión popular ha forzado a muchos altos cargos del ejército, a la postre garantes de la estabilidad de Buteflika en el sillón presidencial, a retirarle el apoyo, lo que en última instancia ha derivado en su renuncia como cabeza dirigente del país, abriendo un incierto proceso de transición.

Argelia, durante veinte años bajo el gobierno del presidente Abdelaziz Buteflika ha atraído numerosas inversiones de multinacionales del sector hidrocarburos a sus desérticas tierras saharianas del sur, pero ricas en recursos energéticos. Las inversiones internacionales, atraídas éstas, no solo por la enorme riqueza de las reservas localizadas en su mayoría en terreno sahariano, sino también por la estabilidad que brindaba el gobierno del Frente de Liberación Nacional (en el gobierno desde la independencia respecto a Francia en 1962 tras una cruenta guerra) que ha sabido aplacar la amenaza de los grupos armados de corte islamista que campaban en la región de Cabilia y en los desiertos del centro y sur del país.

Así las cosas, el gobierno de Buteflika ha mantenido un tenso pulso durante años con grupos como el Grupo Islámico Armado o más recientemente el AQMI (Al-Qaeda en el Magreb Islámico).  

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Mapa del área de influencia de Al-Qaeda en el Magreb Islámico.

LOS SUCESOS DE IN AMENAS

El gobierno argelino tenía ganada la batalla a los islamistas hasta que AQMI asaltó la planta gasística de In Amenas en el sur de Argelia en 2013. Esta planta representa el cuarto complejo de gas argelino por importancia de producción. In Amenas comprende un grupo de varios campos de wet gas o “gas húmedo”, suponiendo el 10% de la producción total de gas argelino.

En el ataque, los yihadistas dirigidos por el caudillo Mokhtar Belmokhtar tomaron la planta como respuesta a la intervención de tropas francesas en el conflicto interno de Malí, con el objetivo principal de tomar rehenes. El resultado de este asalto no pudo ser peor, tanto para los propios trabajadores como para la imagen de Argelia como zona segura dentro de la inestabilidad que se vivía en el Magreb en plena Primavera Árabe. Treinta y siete rehenes fueron asesinados y todos los terroristas fueron abatidos (29) o capturados (3). 

Argelia, tras estos hechos vio debilitada su imagen internacional, especialmente de cara a las inversiones de las industrias de hidrocarburos que se encontraban en su territorio. Multinacionales del sector como BP, Statoil o la española CEPSA comenzaron a evacuar a sus empleados extranjeros de las plantas que tenían en suelo argelino. Ésta última, CEPSA en 2013 producía el 17% del gas y el petróleo de Argelia, especialmente en plantas en zonas convulsas como aquellas fronterizas con la agitada Libia y Túnez, zonas de alta tensión por la presencia de grupos yihadistas que transitaban con total libertad las porosas fronteras de la región.

Igualmente, Occidente vivió con inquietud el ataque de AQMI, especialmente por la inseguridad del hecho de que los atacantes se hicieran con el control de la planta y eventualmente pudieran destruirla. 

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Carretera en pleno desierto hacia la planta gasística de In Amena.

EL DOBLE DESAFÍO DE ARGELIA

Argelia, desde ese momento hasta hoy afronta un desafío doble:

  • Por una lado, aspirar a lograr de nuevo una situación de estabilidad y seguridad  duradera y fiable a nivel interno, algo que aún no se ha materializado completamente puesto que los grupos afines a AQMI siguen activos en el país.
  • Por otro lado, a nivel exterior, Argelia debe recuperar su imagen de potencia norte africana en materia energética y especialmente retomar la percepción que había conseguido crear a nivel internacional como un país con un gobierno fuerte y estable que garantizaba las inversiones extranjeras.

Precisamente, de la presencia de compañías extranjeras y de sus inversiones en el país, depende en gran medida la estabilidad de la economía argelina. El eventual deterioro de la seguridad en Argelia, llevaría a muchas empresas multinacionales del sector hidrocarburos a replantearse su presencia en el país, algo que haría encallar la producción y por extensión la economía nacional, altamente dependiente de la explotación de sus recursos.

En última instancia, el resultado de este efecto dominó sería la ruptura de la paz social, sumiendo al país en la quiebra y en el desmoronamiento del gobierno, avivando los fantasmas de conflictos civiles del pasado. Por ello, garantizar la seguridad del país, así como la segura explotación de la reservas de gas y petróleo, son condiciones fundamentales para la estabilidad política, social y económica de Argelia y por ello el gobierno ha puesto serios esfuerzos en este ámbito en los últimos años. 

ESPAÑA-ARGELIA: RELACIÓN E IMPACTO EN LA SEGURIDAD INTERNA

Tras las “primaveras árabes” de 2010-2013 que no tuvieron en Argelia una repercusión de tanto calado como en países vecinos de la región como Libia, la situación interna en términos de seguridad sigue afrontando las mismas amenazas. La porosidad de las fronteras del Este y del Sur del país son puertas abiertas a las filtraciones de elementos terroristas yihadistas que pueden suponer un flujo continuo de radicales a las filas del AQMI y desestabilizar aún más la región. De la actuación policial y militar del gobierno argelino contra éstos dependerá, no solo la estabilidad interna en lo social, económico y político, sino las relaciones comerciales con los vecinos, entre ellos España.

Sobre Argelia sigue sobrevolando el peligro para la seguridad interna que suponen los conflictos que se viven en países con los que hace frontera, tanto en Malí y Niger al sur, donde la Unión Europea está haciendo grandes esfuerzos en materia de seguridad y democratización, como Libia al este, un país que sigue fragmentado y sin un gobierno claro que controle todo el territorio.

En este entorno que rodea a Argelia, España se alza como uno de los socios estratégicos que más a mano tiene Argelia, no solo por la importancia que supone como cliente de productos gasísticos, sino también como apoyo regional externo. El interés por la buena marcha del sector de los hidrocarburos es mutuo entre Argelia y España, por ello la implicación española en el país norte africano va en aumento año tras año. Las empresas españolas más importantes en el sector energético tienen presencia en Argelia. Así mismo, Cepsa desarrolla proyectos en colaboración con la estatal argelina Sonatrach en el campo de Ourhoud, donde se produce un cuarto de millón barriles al día.  La primera en llegar fue CEPSA, quien ha participado en inversiones de infraestructuras para exportación de gas como es el gasoducto Medgaz. Junto a ella, encontramos a Repsol que explota los campos de Reggane Nord.

Junto a las petroleras españolas encontramos en Argelia a Iberdrola y Abengoa que también tienen participación en el sector energético argelino. Como plataforma de entendimiento mutuo y persecución de intereses comunes, se creó el “Círculo de Comercio e Industria argelino-español“. En este plano de intereses comunes y de buenas relaciones entre Madrid y Argel, las relaciones mutuas deben ir en la dirección actual de acercamiento con el objetivo de apuntalar al país norte africano como socio energético principal de España en la región. 

Por tanto, es bien evidente la estrecha relación comercial que se da a ambos lados del Mediterráneo entre España y Argelia.  El hecho de que se garantice una apropiada explotación de los recursos gasísticos argelinos en un entorno seguro para su posterior exportación, es de nuevo, un interés mutuo entre España y Argelia.

 

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Tropas argelinas guardando la entrada a un complejo energético. 

En este sentido, la presencia de las fuerzas armadas en infraestructuras críticas es clave en la seguridad argelina. Pero con ataques y sabotajes como los de In Amena se ha cuestionado mucho la siempre mejorable seguridad de infraestructuras críticas como son las instalaciones energéticas argelinas. Este factor había supuesto hasta hace años la gran diferencia que marcaba Argelia como garante de estabilidad y seguridad respecto a sus vecinos del norte de África. Hoy, supone un reto interno que debe seguir afrontando el país. 

RETOS PRESENTES Y FUTUROS

Argelia, como se apuntaba al inicio, vive momentos de cambio que pueden avivar retos como:

  • Amenaza yihadista: la presencia yihadista en el Sahel y en las montañas de la Cabilia sigue siendo una amenaza latente que hay que tener muy presente en el escenario actual argelino. En la última década ha adquirido mayor relevancia, debido a las dos principales organizaciones yihadistas internacionales: Al Qaeda y Daesh. Al Qaeda tiene más experiencia en Argelia desde sus comienzos con el Grupo Salafista Para la Predicación y el Combate (GSPC). El GSPC se convirtió en franquicia de Al Qaeda en 2007, bajo el nombre de Al Qaeda en la Tierra del Magreb Islámico (AQMI). En una de sus proclamas Osama Bin Laden llegó a señalar las instalaciones de producción energética occidentales en Agrelia, y llamó a “cortar las arterias que alimentan la vida de las Naciones Cruzadas”. El mensaje y la amenaza a la seguridad de estas instalaciones sigue presente.
  • Crisis migratoria: una hipotética desestabilización argelina abriría las costas del país a los flujos migratorios del Mediterráneo. Así el traslado del foco de salida de migrantes, que paulatinamente se ha ido moviendo hacia el oeste desde Turquía hasta Libia, podría terminar recalando en una Argelia desestabilizada donde la vigilancia de sus fronteras de salida no fuera una prioridad en la seguridad nacional. 
  • Inestabilidad política: Tras las protestas en las calles contra la reelección de Buteflika y la posterior retirada del apoyo a éste por parte de la cúpula de las fuerzas armadas, el país está en manos Abdelkader Bensalah. Bensalah ostenta la jefatura del Estado después de que el general Ahmed Gaid Salah declarara incapaz a Buteflika y aplicara el Artículo 102 de la Constitución para emplazar a Bensalah a ocupar el cargo.

En nuestro país, preocupa y con razón las vicisitudes de nuestro vecino del sur:

  1. En primer lugar, por el tema que aquí se trata, el energético. Una inestabilidad crónica en Argelia supondría una caída de las exportaciones hacia Europa y por ende hacia España, comprometiendo así el suministro de gas y petróleo a nuestro país. Una caída de los niveles actuales de suministros solo podría tener consecuencias negativas en la economía española y europea con un aumento generalizado de precios.
  2. En segundo lugar, la estabilidad preocupa por la conexión entre los elementos yihadistas de la otra orilla del Mediterráneo con aquellos elementos y células que se encuentran en suelo español. Las amenazas a la seguridad tanto española como argelina suponen un tremendo reto que se ha de afrontar con una colaboración estrecha entre las fuerzas de seguridad de ambas partes, algo que ya se viene haciendo. Prueba de ello son las continuas detenciones de individuos o grupos radicalizados de origen magrebí en España y que mantienen conexiones con sus pares en Argelia. 

CONCLUSIÓN

Argelia es para muchos un desconocido en la sociedad española, pero son muchos y muy importantes los lazos que nos unen, no solo históricos, sino culturales, así como económicos y de seguridad como aquí se ha visto.

Una sociedad de 41 millones de habitantes, rica en recursos energéticos de los que carecemos y tan solo a 130 kilómetros de nuestras costas. La dependencia bilateral es de las más estrechas que tiene España en su entorno, no en vano nuestro país es el segundo mercado del gas de Argelia. Con lo cual, cualquier amenaza que penda sobre la seguridad interna y periférica argelina debe ser una preocupación mayor para España, puesto que como ha quedado reflejado, de aquella depende nuestra seguridad y nuestros suministros energéticos. 

Todo aquello que tenga que ver con la seguridad y estabilidad de Argelia debe ser motivo de atención y preocupación mayor por parte de España. De la garantía de la estabilidad y de la paz social en Argelia, depende directamente el buen ejercicio de la actividad económica del sector energético.  La lucha contra el terrorismo, a pesar de que queda lejos de los niveles de décadas pasadas, continúa siendo una preocupación mayor para la seguridad energética de España. Por ello, la colaboración con las fuerzas y cuerpos de seguridad argelinos debe ser un punto de atención por parte de España.  En esta línea, en 2008 se firmó el “Convenio en materia de seguridad y lucha contra el terrorismo y la criminalidad organizada“. En este ámbito, ambos países aplican el “Código de Conducta Euro-Mediterráneo contra el Terrorismo” aprobado en la Cumbre de Barcelona  en 2005.

En definitiva, España y Argelia mantienen una fructífera relación fundamentada en intereses comunes. España debe buscar un mayor aprovechamiento de las relaciones bilaterales con nuestro vecino más rico en términos energéticos, un socio estratégico y uno de los países del Magreb que mejor lidia con una amenaza tan grave como es la yihadista. Un factor clave de este hecho, sin duda, es su gobierno fuerte y poseer unas fuerzas armadas profesionales y competentes con esta amenaza. Argelia es el principal poder militar de la región, con un presupuesto de 9.500 millones de dólares en 2011 y posee una dilatada experiencia en la lucha contra el terrorismo en su territorio. 

Sin embargo, la incógnita sobre el futuro en la dirección del país abre la puerta a una creciente inestabilidad que ya está siendo aprovechada por grupos islamistas para medrar en el descontento social producido por la incógnita de la transición post-Buteflika. Aunque, todo sea dicho, la última palabra siempre la tendrá el ejército.

La presencia de grupos yihadistas en Argelia está claro que tiene implicaciones importantes para la geopolítica de la energía en la región. Por ello, tanto España como el resto de países de la Unión Europea dependientes de los suministros argelinos, deben emprender una estrategia de seguridad fiable y real para Argelia y la región del Sahel. El mejor ejemplo a día de hoy son las misiones sobre el terreno que llevan a cabo varios países de la UE encabezados por Francia en Malí y Níger, puntos clave de la región del Sahel y ligados estrechamente a la seguridad de la zona con implicaciones directas en Argelia. 

Por tanto, a Argelia le conviene seguir manteniendo esa primacía regional que ostentaba hasta ahora y favorecer las relaciones económicas con otros Estados, pudiendo así mantener e incluso extender su influencia en la Unión Europea y salvaguardar su seguridad energética e interna. 

Queda por ver si en el futuro a corto y medio plazo, los países del Magreb consiguen aplacar la amenaza yihadista que llega del sur y del este, manteniéndose así como elementos clave en el juego geopolítico de una región ya convulsa, o si por el contrario ante el debilitamiento de grupos como Al-Qaeda o DAESH en Siria o Libia, asisten a un movimiento de estos grupos hacia los territorios del Magreb.

De producirse esta última posibilidad, las implicaciones para la seguridad y la economía europea podrían ser enormemente negativas. Por esta precisa razón se deben seguir estrechando lazos a ambos lados del Mediterráneo y cooperar en materia de seguridad especialmente para apuntalar la estabilidad de nuestros vecinos, empezando en el Sahel y terminando en Marruecos y Argelia.

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Complejo energético en el Sáhara argelino.

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