EUROPA Y EL RETO ESTRATÉGICO DEL SAHEL

EL RETO ESTRATÉGICO DEL SAHEL: UNA VISIÓN AL FUTURO

Tiempo de lectura estimado: 10 minutos. 

El Sahel es una de las regiones más inhóspitas del planeta, pero ante todo una de las más golpeadas por la pobreza extrema. Una región geoclimática que abarca aproximadamente cuatro millones de km2, desde Senegal hasta Sudán, atravesando desiertos arenosos prácticamente llanos. Una zona muy seca, donde la vida es dura y los recursos escasean. Zona de paso de rutas migratorias de emigrantes de países sub-saharianos en su camino hacia Europa.

Pero sobre todo el Sahel es una zona de peligros y amenazas de todo tipo. Al peligro de destrucción del medio ambiente, mayor desertificación, crisis hídrica y de alimentos, se ha de añadir la proliferación de grupos armados, especialmente de carácter fundamentalista islámico que constituyen un elemento desestabilizador de gran entidad con repercusiones regionales e internacionales, especialmente en Europa.

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Fuente: infointeraction

En el Sahel, la Unión Europea se juega mucho, no solo en términos de seguridad sino también económicos y sociales, factores todos que fundamentan la estabilidad de nuestra Unión. Conviene analizar cuáles son esos factores de riesgo, en qué pueden afectar a la Unión Europea y enfatizar, en todo caso, en las recomendaciones para afrontar esos retos.

AMENAZAS REGIONALES DEL SAHEL

En esos más de 5400 kilómetros que van de la costa atlántica en Senegal y Gambia hasta las costas del Mar Rojo en Sudán, pasando por las arenas de los territorios Tuareg de Malí y Níger, se da una peligrosa suma de factores que combinados y agravados por circunstancias diversas suponen una amenaza regional en primer término e internacional por añadidura. Se pueden identificar los siguientes factores o elementos de inestabilidad:

  1. Crisis climática
  2. Hambruna
  3. Inestabilidad política
  4. Terrorismo yihadista
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Fuente: elpolítico.com

¿CÓMO AFRONTAR ESTOS RETOS?

Sin lugar a dudas, estos factores de riesgo no son ni pocos ni de poca entidad, todo lo contrario, pues se antojan adversos y complejos en su solución. Se pueden apuntar los siguientes aspectos que aportarían una solución a los anteriores factores de riesgo mencionados, a saber, entre:

  1. Unión Europea: La UE no puede permitirse que estas amenazas regionales arraiguen y se enquisten en el Sahel. Esto pondría en serios aprietos no solo la estabilidad de tan extensa zona del continente africano, sino que supondría un frente desestabilizador en el “flanco sur” de la UE. Esta inestabilidad del Sahel tendría implicaciones directas en la seguridad del norte de África y por extensión sobre el Mediterráneo y en última instancia sobre Europa. La presencia en la región de grupos armados de corte fundamentalista islámico ligados a Al Qaeda en el Magreb Islámico supone una serie amenaza para la gobernabilidad del Sahel, afectando directamente a los gobiernos de Malí, Niger y Argelia. Pero los objetivos prioritarios que tienen en el punto de mira estos grupos son aquellos que más afectan a Europa. Concretamente, buscan atacar indirectamente a Europa incidiendo sobre el aspecto energético y los flujos migratorios. Estos dos elementos son de gran preocupación para la UE, como no podría ser de otra manera. Evitar que sean los grupos afines a AQMI quienes gestionen la suerte de los recursos energéticos en el Norte de África en lugar de hacerlo los gobiernos soberanos, así como evitar que mercadeen con seres humanos provenientes del África sub-sahariana, son dos puntos clave sobre los que debe trabajar la política exterior de la UE. Por lo tanto, queda bien claro que la Unión Europea debe actuar sobre esta región en colaboración con los actores sobre el terreno, especialmente los gobiernos regionales. Para afrontar estos y otros retos, la Unión Europea elaboró la Estrategia global 2016 (EU Global Strategy) bajo el paraguas de la Política Común de Seguridad y Defensa. La PCSD supone el pilar fundamental en el que se asienta la estrategia de seguridad y defensa de la Unión en el plano exterior. En la misma se plantean diversas estrategias enfocadas a lograr la seguridad de la Unión mediante acciones en el exterior en varios espacios periféricos (Europa del Este, Asia Central y África del Norte). Concretamente para el caso del Sahel, la Unión Europea a través de su acción diplomática y la PCSD contempla varias acciones tales como:
    1. Prevención de conflictos.
    2. Lucha contra el terrorismo.
    3. Delincuencia organizada.
    4. Migración.
    5. Gestión de fronteras.

Para implementar estas acciones, la EU Global Strategy busca invertir en paz y desarrollo en África como garantía a favor de la propia seguridad de Europa. Se antoja, por tanto, fundamental una mayor inversión en materia de empleo, con acuerdos de asociación económica para impulsar una mayor integración en África. Todo ello pasará por establecer lazos más fuertes entre las políticas de comercio, desarrollo y seguridad en suelo africano. A estas políticas habría que sumar estrategias de trabajo en migración, sanidad, educación, energía, clima y tecnología. Pero para impulsar estas políticas de desarrollo, primero se debe dotar a la región de un entorno de seguridad y paz propicio para la implementación de estos planes.

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  1. Gobiernos regionales: La participación activa y coordinada de los gobiernos de la región en el Sahel es de importancia capital para lograr un escenario de paz y estabilidad. Para caminar en esta senda de colaboración se constituyó el eje “G-5 Sahel” compuesto por Mauritania, Burkina Faso, Mali, Niger y Chad. El G-5 Sahel busca mediante una estrecha coordinación y cooperación de sus miembros dotar a éstos de elementos que aplaquen los retos regionales tales como:
    1. Flujos migratorios.
    2. Infraestructuras y tecnología.
    3. Extremismo violento.
    4. Crimen organizado.
    5. Tráfico de armas y drogas.
    6. Reforma del Sector de la Seguridad (RSS).

La implicación de organizaciones internacionales en el terreno como la Unión Europea, la ONU y de manera especial la Unión Africana, supone un apoyo externo fundamental para la solventar una situación tan turbulenta como la que atraviesa la región. Su aportación, no solo en medios materiales y técnicos sino sobre todo en asesoramiento en la planificación y ejecución, es clave en la consecución de una región más estable. El G-5 Sahel tiene un plano de acción específica en seguridad y defensa, el denominado G5S. Su principal cometido recae en luchar contra los grupos armados terroristas en la franja del Sahel-Sahara.

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Fuente: aberfoylesecurity

Destaca en este sentido la Operación Barkhane encabezada por Francia desde su despliegue en 2014 con presencia de tropas galas en todo el Sahel pero con base en Ndjamena (Chad) para combatir los grupos armados que proliferan en la franja-Sahel. La importancia que tiene el Sahel y su estabilidad para la propia seguridad y también estabilidad de Francia y Europa, son factores que explican el profundo compromiso de gran calado que ejercen Francia y aliados en esta misión, habiendo así desplegado tropas terrestres y aéreas en todos los países del Sahel.

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Fuente: NorthAfricaPost
  1. Cooperación multilateral: De la suma de las organizaciones internacionales anteriormente citadas, junto con los gobiernos regionales del G5 Sahel, se articuló el Plan de Acción Regional (PAR) para el Sahel (2015-2020) que contempla una marcada acción en el plano de la seguridad, pero también en lo referente al desarrollo y acción humanitaria. El PAR establece una visión conjunta del entorno geopolítico que supone el Sahel y plantea acciones enfocadas en la seguridad y desarrollo en todos los países que componen esta región. Cada Estado miembro del PAR aporta una ayuda financiera discrecional, no solo en cantidad sino también en destinatarios. España, en este caso toda su ayuda financiera estimada en 100 millones de euros va destinada a “Organizaciones Regionales”. La aplicación e implementación de las medidas que contempla el PAR se llevará a cabo bajo la dirección y la responsabilidad de los Estados sobre el terreno. Será de importancia capital una coordinación con las principales organizaciones regionales e internacionales, así como con otros socios, en especial las Naciones Unidas, la Unión Africana (UA), la Comunidad Económica de los Estados del África Occidental (CEDEAO/ECOWAS), el G5 Sahel, la Comisión de la Cuenca del Lago Chad y el Banco Mundial, así como con la sociedad civil.
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Fuente: EEAS

RECOMENDACIONES DE ACTUACIÓN EN EL SAHEL

Como se ha podido deducir a lo largo de este artículo, los retos y amenazas no son ni pocos ni de poca entidad, todo lo contrario, pues son problemas de compleja resolución más aún si se tiene en cuenta que la situación podría empeorar en años sucesivos.

Aplicar una serie de estrategias y acciones coordinadas en distintas áreas de actuación ofrecerá a la región un panorama de mayor estabilidad y seguridad, desterrando así la sombra del terrorismo y otras amenazas regionales. Estas estrategias a seguir serían las siguientes:

  1. Políticas de desarrollo económico y social: fuera del plano de la seguridad, los gobiernos de los Estados presentes en el Sahel deberían, en coordinación con la Unión Europea y la Unión Africana, implementar programas de desarrollo económico y social. En lo económico sería conveniente asesoramiento técnico, dotación de medios de explotación y tecnología que modernicen y hagan más productivo la economía de estos países, la cual depende en gran medida de la agricultura y ganadería que se encuentra muy expuesta al cambio climático en la región. En lo social es fundamental políticas más ambiciosas en lo referente a la educación. Dotar de una educación básica a las poblaciones del Sahel es una garantía de estabilidad y prosperidad, pero sobre todo de futuro pues aleja el fantasma del yihadismo que se aprovecha de los más necesitados manipulando a aquellos que apenas han recibido educación.
  2. Políticas de paliación y adaptación al cambio climático: la desertificación de las zonas que hoy son productivas para agricultura y ganadería afectaría muy negativamente a los países del Sahel. Sin un sector productivo agrario del que tanto dependen estas sociedades, se verían abocados al colapso del sistema produciendo mayores flujos migratorios e incluso un mayor descontento social que podría espolear a grupos terroristas. Sería igualmente conveniente impulsar el acceso al agua de las poblaciones rurales mediante la construcción de infraestructuras destinadas a tal fin.
  3. Asegurar un entorno de seguridad y estabilidad: Para conseguir este indispensable objetivo del que dependen el desarrollo de las dos anteriores políticas, es fundamental que se produzca una mayor implicación de la Unión Europea. No solo mediante la Operación Barkhane que es la que acomete de manera frontal la amenaza yihadista en el Sahel, sino también y de manera especial las misiones sobre el terreno que tiene la UE, tales como: EUTM Mali y EUCAP Sahel en las que España tiene presencia. La gran parte de estas misiones tienen como cometido adiestrar y dotar de capacidades a las fuerzas de seguridad locales, con el objetivo de que por sí mismas sean capaces de crear un entorno de seguridad y estabilidad en sus respectivos países.
  4. Eliminar la amenaza yihadista: probablemente el objetivo a corto plazo más acuciante. Las fuerzas militares europeas y de los Estados del Sahel, deben colaborar y trabajar de manera estrecha desplegando una estrategia conjunta que busque perseguir y eliminar la presencia de grupos yihadistas en la región. Estos grupos como Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), la filial de DAESH en el territorio nigeriano, los grupos fieles a Mokhtar Belmokhtar e incluso grupos armados tuareg, suponen elementos desestabilizadores que dinamitan el progreso de los países del Sahel. Esta cooperación ya se vio puesta en práctica tras las revueltas tuareg en Mali que fueron aprovechadas por los yihadistas de AQMI para sacar rédito del descontento y tratar de hacerse fuertes en la región. La situación que se vivió en Mali en 2012 amenazaba con encontrar ecos en los países vecinos y por este motivo la Unión Europea decidió lanzar las operaciones sobre el terreno bajo el paraguas de la PCSD. Así surgieron las misiones anteriormente citadas de EUTM y EUCAP que buscan mediante medios militares adiestrar y dotar de medios tácticos a las fuerzas militares regionales para que sean capaces de afrontar y eliminar la amenaza yihadista, todo ello con el apoyo de las fuerzas europeas.
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Fuente: strategic-culture.org

A modo de conclusión, teniendo en cuenta todos los factores expuestos en este artículo, tanto los referentes a las amenazas como a las soluciones, se adivina un futuro azaroso para el Sahel, más aún si cabe. Ante el desmoronamiento de organizaciones terroristas como DAESH en Oriente Medio y el resurgimiento de Al-Qaeda en el Norte de África, se plantea un escenario complejo en esta región septentrional africana. El reforzamiento de las estructuras estatales regionales con todas las implicaciones que esto supone, dibujará un espacio más sólido y con menos brechas por las que pueda medrar el yihadismo, evitando así un mayor arraigo del que goza a día de hoy. Por tanto, parar los pies a esa gran amenaza que es el fundamentalismo se convertirá no solo en garantía de futuro, estabilidad y seguridad para la región del Sahel y Norte de África, sino también para Europa. Por ello el compromiso para con la región debe ser aún mayor en los próximos años. Todo ello por supuesto sin perder de vista otros planos de actuación ya citados: clima, sociedad, economía, gobernanza, etc.

 

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