LA PRIMAVERA ÁRABE, UNA DÉCADA DESPUÉS

El conjunto de movimientos sociales conocidos como “Primavera Árabe” tuvo su origen en Túnez, a finales del año 2010, extendiéndose rápidamente por todos los países que componen el mundo árabe, desde Marruecos a Omán. Se inició como un clamor popular en virtud de la democracia y derechos sociales, teniendo a Túnez como el único país que avanzó verdaderamente hacia un régimen democrático.

La lucha por la democracia en toda la región es una constante, donde el choque de culturas entre Oriente y Occidente deja patentes las claras diferencias en aspectos como la sociedad, la economía, las formas de gobierno o la influencia de la religión en el curso habitual de un Estado.

Ima
Imagen de las protestas populares que tuvieron lugar en Egipto con su epicentro en la famosa plaza Tahrir en El Cairo en 2011.

Evolución de los gobiernos

Cada país ha evolucionado de diferente manera, no siguiendo ninguno una linealidad que denote un giro hacia una democracia plena. El informe anual del V-Dem Institute del año 20211 considera que el único país del mundo árabe que actualmente tiene como forma de gobierno una democracia es Túnez, identificándola como una “Electoral Democracy”, en el puesto 81 de 178. El siguiente Estado en aparecer es Líbano, en el puesto 97, pero considerado como una “Electoral Autocracy”, terminando con el puesto ocupado por Yemen, encuadrado dentro del grupo “Closed Autocracy”.

Datos del informe anual del V-Dem Institute (Fuente: elaboración propia)

Del conjunto de países con protestas sociales, tan sólo cuatro consiguieron un cambio en la composición del gobierno (Kuwait, Jordania, Irak y Omán), manteniendo la forma de gobierno inicial; dos se encuentran actualmente con un gobierno de transición hacia la democracia (Sudán y Somalia); dos consiguieron una caída del gobierno (Egipto y Túnez); y tres se encuentran inmersos en conflictos armados internos (Siria, Yemen y Libia). En países como Líbano, Mauritania, Bahréin o Yibuti, las protestas no tuvieron un papel regenerador más allá de los actos celebrados en las calles.

Pese a la cercanía geográfica con Túnez, Argelia se mantuvo inmune a las revueltas, teniendo como único hecho relevante el levantamiento del estado de emergencia en vigor desde 1992. No fue hasta 2019, cuando una nueva oleada de protestas llevaron al entonces Presidente, Abdelaziz Buteflika, a renunciar a un quinto mandato, lo que facilitó unas elecciones presidenciales de regeneración y cambios en los poderes gubernamentales.

En el caso de Marruecos, la reforma de su Constitución fue el hecho más reseñable. Dicha reforma modificólos poderes del monarca, ampliaba el reconocimiento de derechos sociales y añadía matices en la composición de los poderes ejecutivo y legislativo.

Por otro lado, cabe destacar las monarquías de Arabia Saudí, Qatar y Emiratos Árabes Unidos (EAU), las cuales postergaron cualquier proyecto de reforma estructural.

Segunda Primavera Árabe

Durante el año 2018 se iniciaron una serie de manifestaciones con origen en Sudán, al grito de “¡La gente quiere la caída del régimen!” (lema originario de la Primavera Árabe de 2010) y como consecuencia de la inestabilidad económica que azotaba la región. Las protestas tuvieron como principal reclamo la bajada o supresión de cierto tipo de impuestos y la mejora de la situación política y económica de la zona, así como de los derechos sociales. A diferencia de las iniciadas en 2010, estas tuvieron lugar en un número más reducido de países (Argelia, Túnez, Egipto, Sudán, Jordania, Siria e Irak) y actualmente no se las considera finalizadas, sino “aplazadas” por la situación sanitaria mundial.

Tan sólo en Argelia, en 2019, se originó un cambio en el gobierno. En el resto de los países, no solo no se ha mejorado la situación económica y social, sino que en algunos casos se ha agravado más aún, como es el ejemplo de Jordania. El país con capital en Ammán alberga, desde el comienzo de las protestas en 2010, refugiados sirios e iraquíes, lo que ha provocado un impacto negativo en su economía, generando más inestabilidad social.

La Liga Árabe

El papel de la organización ha sido, ante todo, discreto y sin ocupar un puesto determinante en las demandas del pueblo árabe. El Artículo 8 de su Carta fundacional establece: 

Todo Estado miembro de la Liga respetará la forma de gobierno adquirida en los otros Estados de la Liga, y reconocerá sus formas de gobierno como uno de los derechos de estos Estados, comprometiéndose a no tomar ninguna acción con la intención de cambiarlas”. 

Esto impide que un miembro de la Liga pueda intervenir en el devenir de otro. Como consecuencia, la Liga ocupa un lugar más próximo a los gobiernos de cada Estado que al pueblo árabe en sí.

Desde el comienzo de las protestas, las medidas más relevantes tomadas por la Liga han sido la suspensión de forma temporal de Libia y Siria. En el primer caso, como respuesta a las reacciones de Muamar el Gadafi a las revueltas sociales en 2010; en el segundo, y en respuesta a la negativa de Bashar al Asad de poner fin al incipiente conflicto armado en Siria.

Perspectivas regionales

La religión, muy influyente y polarizante en todo el mundo árabe, dificulta más aún la estabilidad de la región. El conflicto histórico entre el sunismo y el chiismo, el salafismo y su corriente más radical, el salafismo yihadista, han dado lugar a una inestabilidad crónica. Las monarquías del Golfo Pérsico, muy reticentes a cambios en la estructura económico-social; el gran potencial de materias primas en la zona; los conflictos armados en Libia, Siria y Yemen; y la existencia de grupos islámicos fundamentalistas con ramas violentas, hacen del mundo árabe un conjunto de Estados que de un modo u otro chocan entre sí.

Sin embargo, desde Europa existe la voluntad de colaborar para cambiar la situación. En el año 2004, la Unión Europea proyecta la Política Europea de Vecindad (PEV) como un instrumento para financiar y apoyar a países cercanos a los territorios de los estados miembros de la UE. Desde entonces, y a través de multitud de acuerdos, se han llevado a cabo proyectos en virtud del desarrollo de la zona, con un gran esfuerzo en mejorar los derechos sociales de la población árabe.


1 El V-Dem Institute establece una jerarquía para organizar a los países según su forma de gobierno: “Liberal Democracy”, “Electoral Democracy”, “Electoral Autocracy” y “Closed Autocracy”. Además, los signos + y – son utilizados para países que podrían pertenecer al grupo superior o inferior, respectivamente.


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