EQUILIBRIO, SUTILEZA Y PODER DURO. LA PUGNA GEOPOLÍTICA ESTADOS UNIDOS-CHINA

“Casi como por efecto de alguna ley natural, en cada siglo parece surgir un país con el poderío, la voluntad y el ímpetu intelectual y moral necesarios para modificar, según sus propios valores, todo el sistema internacional”

Diplomacia, Henry Kissinger

Iniciada la segunda década del siglo XXI se puede apreciar una declarada competencia entre una potencia en “retroceso” aparente Estados Unidos y otra en franco y claro ascenso, China. La tensión estratégica contrasta con la interdependencia económica y comercial. Entre el delicado equilibrio y el deseo de subordinar una a la otra se dirime este juego en un mundo multipolar.

En 2015 Graham Allison planteaba el interrogante si China y Estados Unidos podían escapar a la trampa de Tucídides. La metáfora del Historiador Griego nos muestra el escenario de una potencia en ascenso que rivaliza con otra gobernante, es decir Atenas desafiando a Esparta en la antigua Grecia. Está claro que hoy en día un hipotético enfrentamiento entre potencias de tal magnitud como EEUU y China en una guerra caliente sería devastador no solo para ambos sino para el planeta entero. 

Relación de pugnas geopolíticas entre fuerzas emergentes y en declive en el mundo desde el siglo XVI.

En la coyuntura actual no es necesario un enfrentamiento armado para comenzar una Guerra, la misma puede llevarse a cabo de múltiples y sofisticadas formas. Como lo plantean Qiao Liang y Wang Xiangsui, oficiales de la Fuerza Aérea del Ejército Popular de Liberación de China, en su libro “La Guerra Irrestricta” (Unrestricted War), publicado en 1999; en la medida que disminuyen los conflictos armados aumenta la violencia en otros ámbitos como el político, económico o tecnológico. Los planteamientos e hipótesis son múltiples y la delicada relación de equilibrio es muy sensible.

Está claro que a China le va mejor a través del poder blando (soft power) planteado por Joseph Nye, lo que significa que a través de la estrategia del juego oriental del Go, el Imperio del Centro va ocupando espacios en diferentes partes del mundo como Europa, África, Medio Oriente y América Latina. Gracias a un variado sistema de inversiones tanto financiero como en infraestructura logra influir en los gobiernos de estos países y ahora en este escenario pandémico este mecanismo se ha profundizado de manera singular. 

La actual competencia plantea un escenario muy complejo tanto para China como para los norteamericanos. Así lo explica J Nye; según él, la interdependencia y los múltiples intereses reducirían la posibilidad de siquiera una guerra fría real y mucho menos una guerra caliente porque ambos tienen incentivos para cooperar en muchas áreas. Aun así un error de cálculo o un mal entendido podría abrir una caja de pandora que nadie querría.

Además en este tenso equilibrio J Nye destaca una característica geográfica que diferencia a las dos potencias: mientras que Estados Unidos está rodeado de océanos y fronteras con vecinos que probablemente sigan siendo amigables, China tiene frontera con 14 países y las disputas territoriales marcan límites a su poder. La cuestión geográfica no es menor teniendo en cuenta que según Dominic Tierney el pensamiento estratégico de Estados Unidos y China ha cambiado de una hipótesis de guerra interestatal chino-estadounidense a una indirecta en el extranjero en la que Washington y Pekín ayudan a los actores rivales en un conflicto interestatal. Es probable que el campo de batalla de la competencia militar chino-estadounidense sea Venezuela o Myanmar.

Zonas de fricción en la zona del sudeste asiático donde China busca expandir su control, mientras que Estados Unidos afianza a sus aliados locales.

Según este analista las posibilidades de que ambas potencias se involucren en una guerra directa son extremadamente baja (en coincidencia con J Nye) debido a una serie de factores, incluida la disuasión nuclear, el tipo de régimen, las relaciones comerciales entre los dos países y las instituciones internacionales. Sin embargo considera más probables una guerra indirecta en la que Washington y Pekín ayudan a diferentes actores en un conflicto intraestatal (dentro de un Estado)  debido a un cambio en todo el sistema; desde la guerra interestatal hacia la guerra civil, el continuo hiperintervencionismo estadounidense y el creciente intervencionismo chino. 

En los próximos años, los conflictos internos en países como Venezuela, Pakistán, Myanmar o Corea del Norte podrían convertirse en campos de batalla para la rivalidad de grandes potencias. Esas guerras de poder sin embargo serán mucho más sutiles que los conflictos de poder de mano dura de la Guerra Fría e involucrarán iniciativas diplomáticas, ayuda económica, guerra cibernética propaganda y competencia dentro de las instituciones internacionales, es decir, la denominada Guerra Irrestricta antes mencionada.                  

Infografía de la fuerza naval de superficie de china donde destacan sus nuevos portaaviones. (Reddit)

China tampoco descuida el poder duro (Hard Power) la fuerza, el músculo para competir con su contrincante en esta peculiar contienda. El país oriental está desarrollando por ejemplo bombarderos furtivos como el tipo H-20, además y como lo explica el coronel John Marulanda, siguiendo el ejemplo de Estados Unidos y de la doctrina de Alfred Mahan “La influencia del poder del mar en la historia” está construyendo una flota naval de grandes proyecciones. Cuenta con dos portaaviones y un tercero en construcción posiblemente nuclear, al igual que viene aposentándose en puertos claves como Nacala, en Mozambique, Hamad en Qatar,  Berbera en Somalilandia, Matarbari en Bangladesh, Chabahar en Irán y Namibe en Angola.  

Está construyendo su primera base aeronaval en Djibouti y en América Latina ha venido desarrollando proyectos en puertos sobre el Pacifico en México, El Salvador, Honduras, Panamá,  Colombia, Perú, Brasil y Paraguay. 

Algunos analistas aseguran que China juega con el tiempo –que lo tiene a su favor- no se apura y tratará sin dudas de no quebrar este delicado equilibrio, mientras que Estados Unidos no va a ceder ni un solo centímetro de su poder. El mayor interrogante -que preocupa a sus propios analistas- es como se llevara a cabo esta transición del centro de gravedad de occidente a oriente que parece no tener otro destino.  

Arma submarina de las fuerzas navales de la República Popular China. (NavalAnalyses)

Referencias: 

Kissinger, H. 1996. Diplomacia. Barcelona: Ediciones B, S.A., 1996Qiao Liang and Wang Xiangsui, 1999. Unrestricted Warfare. Beijing: PLA Literature and Arts Publishing House., 1999

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