MAYOTTE: EL ÚLTIMO TERRITORIO FRANCÉS DE ÁFRICA

Aún existen en África territorios donde el colonizador nunca se fue. Tal es el caso de Mayotte, departamento de ultramar francés, y de la isla de Santa Elena administrada por el Reino Unido. A diferencia de Santa Elena, que sí está mencionada en la lista de los Territorios No Autónomos de las Naciones Unidas, Mayotte siempre quiso mantenerse francesa y como tal no figura en dicha lista al día de hoy. Si bien el caso de Mayotte ha desatado una larga controversia jurídica en los pasillos de la institución neoyorquina que comentaremos a continuación, París administra la isla situada en el norte del canal de Mozambique desde el año 1841. ¿Ha logrado Francia desarrollar esa tierra del fin del mundo? Adentrémonos en su compleja historia para luego esbozar los logros y los desafíos que le quedan por delante. 


Mayotte, primer paso de la hegemonía francesa en el canal de Mozambique

A priori, la relación de Mayotte con Francia no es obvia. Distante de más de 8000 km de París, la isla formada por las islas de Grande Terre y de Petite Terre y cuyo nombre significa “isla de la muerte” sea en árabe o en portugués (los portugueses fueron los primeros europeos en asentarse en la región a principios del siglo XVI), Mayotte forma parte del archipiélago de las Comoras, donde una sultanía la controló durante más de doscientos años antes de hundirse en una sangrienta guerra dinástica. A comienzos del siglo XIX, Mayotte carecía de un gobierno central fuerte y estaba además expuesta a la piratería malgache. No faltaban los candidatos para apoderarse de una isla clave para el negocio de la esclavitud. Países como Alemania y Portugal podían ambicionar la hegemonía en un canal de Mozambique donde sin embargo Inglaterra y Francia eran los dos mayores competidores. Finalmente, Mayotte fue cedida a Francia por el sultán Andriantsouli, quien prefirió venderla a los franceses en vez de verla absorbida por los reinos comorenses rivales.

Históricamente formado por cuatro islas, el archipiélago de las Comoras está huérfano de Mayotte desde la partición operada por Francia en 1976 (Université de la Réunion) 

Incorporada oficialmente por el rey Luis Felipe en 1843, Mayotte se convirtió en una colonia rápidamente famosa por su vainilla. Londres y París congelaron la hegemonía europea en el canal después. Si bien los ingleses conservaron Zanzíbar, las Comoras pasaron bajo dominio francés al igual que Madagascar a finales del siglo XIX. Posteriormente, la Francia nuevamente republicana reúne el conjunto de sus territorios bajo la llamada Colonie de Madagascar et dépendances en 1908. Por último, París había definitivamente “vengado” la pérdida de la Isla de Mauricio cedida al rival britannico en 1814. Asimismo, gozaba de un puerto estratégico en el corazón del océano Índico, una posición que ha mantenido hasta el día de hoy.

Vinculada desde entonces con Madagascar, Mayotte se quedó marginalizada bajo la sombra de una tierra que siempre fue considerada desde París como la genuina perla francesa del Índico. Mientras tanto, los motines esporádicos de los mayotenses, muy impactados por la dureza de las condiciones de trabajo en las plantaciones, fueron invariablemente reprimidos por la administración colonial. Separada de Madagascar en 1946, año en el que fue nuevamente reunida al resto de las Comoras, Mayotte tuvo que esperar el 1958 para que el general De Gaulle le propusiera un referéndum sobre la independencia o bien el mantenimiento de la dominación francesa. Finalmente, las posiciones se clarificaron solamente con la celebración de un doble referéndum en los años 1974 y 1976: las Comoras se independizaron mientras que Mayotte permaneció francesa. Su integración en la República Francesa no iba a ser tan fácil.

Francia vetó una resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para organizar el referéndum de 1976 (Wikipedia)

Una integración en la República Francesa cuestionada

La independencia de las Comoras, y su admisión en las Naciones Unidas en 1975  provocó para Francia una viva controversia jurídica con su antigua colonia. Al admitir la ONU a la República Federal Islámica de las Comoras, rechazó la legitimidad del referéndum francés que desgajó a Mayotte, basándose en el principio de la integridad territorial consagrado por la resolución 1514 de la Asamblea General que prohíbe el quebramiento de la unidad nacional de cualquier país. Desde entonces, Francia ha sido condenada más de veinte veces por la Asamblea General al no haber efectuado la retrocesión de Mayotte. Es más, París tuvo que utilizar su poder de veto para organizar la votación.

Una de las razones por las que Francia decidió emplear tal herramienta diplomática, fue precisamente la voluntad de conservar un apoyo estratégico en el Índico. Pues, en tiempos de Guerra Fría con Estados Unidos y la Unión Soviética buscando asentamientos regionales, era literalmente inconcebible para París abandonar el canal de Mozambique sin dañar su prestigio internacional. Además, el cierre del canal de Suez, precipitó la reorientación de las rutas del petróleo, convirtiendo Mayotte en un punto de cruce obligatorio. La obsesión de la grandeur heredada del general De Gaulle, junto al imperativo económico explican la ley del 22 de diciembre de 1979 que estipula que “Mayotte forma parte de la República Francesa y que no puede dejar de serlo sin el consentimiento de su población”.

Francia mantiene una discreta presencia militar en la isla, cuyas tropas fueron invitadas al desfile del 14 de julio de 2018 en los Campos Elíseos (Wikipedia).

Liberándose de las limitaciones del derecho internacional, Francia suscitó una profunda enemistad por parte de las Comoras con su presidente unionista Ahmed Abdallah (1975 y 1978-1989) al pedir el apoyo de la Liga Árabe. No obstante, Abdallah y sus sucesores nunca acabaron con una descolonización ya calificada de “inacabada”. Lastrada por la inestabilidad política (el archipiélago ha sido el escenario de una veintena de golpe de Estado) y por su dependencia económica de Francia, las Islas Comoras nunca lograron recuperar Mayotte a pesar del respaldo de la ONU. Por otra parte, por muy poco documentada que sea, no se puede descartar la implicación de los servicios de inteligencia franceses en la inestabilidad crónica del régimen autoritario de Moroni, actual capital de la Unión de las Comoras. Por último, Francia aprovechó la ocasión para fortalecer su posición en Mayotte dotándola de una base militar en los años 1990 cuyas actividades son desconocidas. 

Cabe destacar en última instancia que no fueron dados pasos significativos al proceso de departamentalización antes de la década de los 2000. Anhelada por los mayotenses para legitimar su pertenencia a la República en una franca oposición identitaria al resto de las Comoras, la departamentalización es un proceso jurídico complejo y costoso para la metrópoli. Veamos por qué.   

Con una superficie apenas superior a la de Malta, la isla de Mayotte permite a Francia conservar su influencia en el Océano Índico (Université de La Réunion)

Desde 2011: los retos de la departamentalización

Pocas antiguas colonias pueden afirmar haberse convertido en una parte del territorio nacional de la metrópoli. Por llamativo que sea, Mayotte es de hecho un departamento francés desde el 31 de marzo de 2011, siendo así el quinto departamento de ultramar después de Guadalupe, de Martinica, de la Guyana francesa y de La Reunión.   

Más allá de una retórica política siempre muy entusiasta, la isla padece de varios problemas que perjudican su desarrollo. Para París, la departamentalización implica una política de inversión masiva que solamente se inició a partir de 1980, con una notable aceleración en la década pasada. En 2011, Mayotte tenía un PIB per cápita entre diez y veinte veces mayor a sus vecinos, en particular a él de las Comoras y de Madagascar, dos países entre los más pobres del planeta. Pese a todo, los mayotenses están viviendo en un estado de subdesarrollo preocupante. Francia ha priorizado al respecto su actuación en seis pilares, incluyendo el fortalecimiento de las instituciones, de las infraestructuras, del sistema educativo y de salud, del acceso al mercado laboral o de la protección del medioambiente.  

En primer lugar, Mayotte es el departamento más joven de Francia con un habitante de cada dos con menos de 17 años. También es el más pobre (el 77 % de los 280.000 habitantes vive bajo el umbral de la pobreza) y con mayor déficit educacional ya que el 80 % de los desempleados no tiene un nivel de formación superior a él de un alumno de sexto de primaria. Francia se ha comprometido a mitigar estos datos alarmantes mediante la alfabetización y la difusión del idioma francés, hablado por un 60 % de la población total. Serán necesarias décadas de inversión antes de comparar Mayotte a los estándares socioeconómicos de la Francia metropolitana. 

En segundo lugar, Mayotte es un importante centro de inmigración ilegal. Se estima que hasta 10.000 personas (la abrumadora mayoría de ellas es comorense) fallecieron desde la muy polémica instauración del “visado Balladur” en 1995. Se ha asistido a manifestaciones de xenofobia por parte de la sociedad mayotense respecto a la inseguridad supuestamente generada por inmigrantes comorenses que vienen a dar a luz o a reunirse con sus familiares en la isla.

Por último, Francia tendrá que estar muy atenta al espectro del terrorismo islamista que podría socavar la cohesión de una sociedad mayotense aún por construir. En ese sentido, temas muy diversos como el empleo, el respeto de la laicidad, la promoción del turismo y la protección de la biodiversidad serán claves en el futuro.

Con territorios de ultramar distribuidos en todos los océanos, Francia cuenta con la mayor Zona Económica Exclusiva del mundo, ligeramente por delante de Estados Unidos (Wikipedia) 

Consideraciones finales

Mayotte, sigue manteniendo una relación neocolonial con París en muchos aspectos. Dicha relación le impide participar en foros regionales o llevar a cabo una cooperación descentralizada con las Comoras. Al mismo tiempo, sus dificultades económicas junto a la marginalidad del ultramar francés en la opinión pública metropolitana podrían alimentar un sentimiento de una ciudadanía francesa de segundo orden. ¿Qué quedaría de la grandeur si Francia siguiera desinteresada de los territorios de su Ultramar? Ha llegado la hora para el país de la Ilustración de refundar estratégicamente su papel en el mundo. Este último pasará sin duda alguna por el ultramar.  

Fuentes y referencias

COINTAT Christian, DESPLAN Félix, SUEUR Jean-Pierre. (2012). Mayotte : un nouveau département confronté à de lourds défis, Rapport d’information n°675. Sénat, République française.

DESSENNE-MONABAY Ronack. (2007). Les « Sans Papiers » à Mayotte : histoire, construction, état des lieux et changement social, Université Paris 1 Panthéon-Sorbonne http://www.migrantsoutremer.org/IMG/pdf/memoire_2007_mayotte_dessene-monabay.pdf 

FERNANDES-MOLLIEN Jérémy. (2015). Conséquences de la départementalisation à Mayotte : une situation néocoloniale. Institut d’études politiques de Grenoble, Université Grenoble Alpes.

MAMAYE Idriss. (2013). « Mayotte département », la fin d’un combat : Le Mouvement populaire mahorais : entre opposition et francophilie (1958-1976). Afrique contemporaine, 3(3), pp. 119-135. 

TENENBAUM Élie. (2020) « Confettis d’empire ou points d’appui : l’avenir de la stratégie française de présence et de souveraineté ». Institut français des relations internationales (IFRI).

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