EL CONTROL DEL GAS EN EL CENTRO DE LA PUGNA GEOPOLÍTICA DEL MEDITERRÁNEO ORIENTAL


La última semana del pasado mes de abril, Naciones Unidas inició en Ginebra (Suiza) tres días de Conversaciones sobre Chipre entre los dos gobiernos de la isla, Grecia, Turquía y el Reino Unido. Las últimas conversaciones previas fueron en 2017 y como en estas, no se llegó a ningún acuerdo. 

Desde que en 1974 Turquía dividió la isla con su invasión, Chipre está dividida en dos y todas las negociaciones de unificación o resolución del conflicto han quedado en intentos. António Guterres, secretario general de la ONU, ha intentado en varias ocasiones resolver el conflicto, pero el descubrimiento en 2019 de un gran yacimiento de gas natural por parte de la compañía EXXON en Chipre cierra cualquier tipo de entendimiento entre las partes. A esto se suman las históricas disputas sobre el mar Egeo entre Grecia y Turquía. El conflicto se centra en tres cuestiones principales: 1) El límite de la Zona Económica Exclusiva de Grecia y Turquía en el Egeo y de las aguas chipriotas; 2) El conflicto chipriota en el que tanto Grecia como Turquía apuestan por diferentes soluciones; 3) El descubrimiento de gas en Chipre y su ubicación clave para el proyecto EastMed project Pipeline en el Mediterráneo Oriental.

Turquía ha ampliado sus reivindicaciones marítimas con lo que controlaría el paso de los gasoductos que salen del Mediterráneo Oriental en dirección a Europa. (Insights)

En 2019 Turquía aprobó unas nuevas fronteras marítimas gracias al nuevo acuerdo con Libia y otro con la República Turca del Norte de Chipre (TRNC) que ampliarían las aguas turcas y forzaría que el gasoducto de Chipre a Europa pasase por allí. Consecuentemente Grecia, la República de Chipre e Israel se opusieron a ello. 

La Ruta del gas en el Mediterráneo Oriental – The EastMed project Pipeline

El proyecto The EastMed project Pipeline busca diversificar los proveedores de gas en Europa y no depender de países terceros a la Unión Europea (UE), Israel será la única participación externa y desde donde empezará el gasoducto. Su función será conectar Grecia con el Mediterráneo Oriental y después enlazará con el gasoducto Poseidón que conectará Grecia con Italia. Este gasoducto se alimentará de dos yacimientos principalmente, el Leviathan (Israel) y el Aphrodite (Chipre). 

El nuevo gasoducto pretende unir Israel con Italia para aumentar la diversidad de las fuentes gasísticas en el Viejo Continente (Compañía de energía EDISON / edison.it

Turquía se opone a este proyecto, ya que el gasoducto no pasaría por sus costas ni sus aguas y diversificaría aún más los proveedores para Europa. Lo que significa competencia tanto para Rusia como para Turquía que a través del gasoducto Transanatoliano (TANAP) transporta gas azerbaiyano a Europa. 

El 22 de agosto de 2020 el gobierno turco dice encontrar gas en el Mar Negro, el yacimiento Sakarya, del que se estima que sería el mayor de la región. Con ello la disputa de gas en el Mediterráneo aumenta tanto entre Grecia y Turquía como el anhelo de cubrir sus necesidades energéticas por parte de la Unión Europea. Con este descubrimiento Turquía tiene la posibilidad de ser autosuficiente en gas y exportar energía, aumentando su influencia en la región. 

Necesidad de participar

El Foro de Gas del Mediterráneo Oriental (EMGF) se anunció en 2019 en Egipto. En 2020, se transformó en una organización intergubernamental internacional con sede en El Cairo que incluye a Chipre, Egipto, Francia, Grecia, Israel, Italia, Jordania y Palestina. 

La creación del EMGF responde a la necesidad de coordinarse y unir esfuerzos entre los miembros para poder liberar todo el gas, en su mayoría en aguas muy profundas y difíciles de llegar. Los miembros del Foro pretenden implicar al sector privado y a instituciones financieras para mejorar las perspectivas de explotación de las reservas de gas, apostando por un futuro económico con menor dependencia de las arcas públicas.

El EMGF tiene una dimensión geopolítica, en particular por las inestables relaciones entre Turquía y sus vecinos, muchos de ellos miembros del foro. Es significante la no participación de Turquía en el EMGF siendo uno de los países con una gran participación en el transporte y adquisición de gas en el Mediterráneo Oriental. 

Zonas Económicas Exclusivas en el Mediterráneo Oriental y los depósitos de gas natural. El control de las aguas donde se ubican estos depósitos ha llevado a tensiones entre Turquía y sus vecinos.

Este Foro, también da un acercamiento de Israel a los países árabes que continuó con los Acuerdos de Abraham, una pausa en el conflicto árabe-israelí, pero que puede provocar tensiones con Turquía. Un acercamiento que puede enfriarse con la reciente escalada de tensión entre Hamás/Palestina e Israel que se teme, si ya no lo es, que llegue a la guerra. 

A principios de marzo de este año, Francia se unió al foro y Estados Unidos lo hizo meramente como observador. El interés por el gas en el Mediterráneo equivale a la necesidad energética en Europa y la búsqueda de una menor dependencia de sus proveedores. Los dos nuevos integrantes necesitan estar en el EMGF si quieren tener un control mínimo dentro de la región y de la UE, Francia haciéndose valer como un actor clave dentro de la Unión y con la posibilidad de actuar en solitario. 

Futuro energético en Europa

En 2019 la UE puso en marcha el programa European Green Deal para hacer frente al cambio climático, en el que se prevé un aumento de recursos de energía renovable y disminución de las demás como el gas o la nuclear. La respuesta de varios países, como España, para cumplir con lo previsto por la Unión fue comprar energía no renovable a terceros, esta solución les resulta económicamente más rentable que pagar por incumplir lo marcado en el programa. Claramente prescindir de toda energía no renovable no es viable en la actualidad, aún menos para Europa que no produce energía suficiente para subsistir. El gas es el combustible fósil con menos impacto medioambiental, perfecto para su consumo e importación. 

La energía es una necesidad cada vez más precaria y demandada, que puede crear conflictos, pero también alianzas y dependencias entre Estados. Controlar estos recursos se ha convertido en una carrera y quién no quede en una posición favorable en su región o en el mundo no tendrá una relevancia significativa en un futuro y perderá poder de decisión. Así pues, países como Francia sin producir ni estar en el corredor principal de gas, forman parte del EMGF. Saben que poder participar en decisiones sobre los recursos energéticos significará tener voz en la geopolítica mundial. 

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