MYANMAR, UN GOLPE DE ESTADO Y EL RETORNO DE LOS DÍAS OSCUROS

El pasado 1 de febrero de 2021, la Primera Ministra de Myanmar Aung San Suu Kyi fue derrocada por  el ejército. El Comandante de los Servicios de Defensa, el General Min Aung Hlaing tomó el poder y estableció una Junta Militar. Hasta la fecha, este golpe de estado sigue siendo controversial, dado que las tensiones entre el nuevo gobierno y sus opositores van en aumento; llegando a temerse por el estallido de una Guerra Civil. Para comprender mejor este golpe, hay que analizar las causas que llevaron a este levantamiento militar.


ANTECEDENTES HISTÓRICOS

Myanmar, la antigua Birmania, es un país situado en el Sudeste Asiático que se independizó del Imperio Británico en 1948. A pesar de ello, el país se enfrentó a diversos conflictos armados entre diferentes minorías étnicas, algunos de los cuales siguen estando existiendo a día de hoy. En 1962, los militares establecieron una dictadura militar que duraría hasta 2016. Durante esos años, varios grupos políticos lanzaron diversas manifestaciones en contra del régimen, reclamando más derechos y libertades. El movimiento más destacado fue la Liga Nacional por la Democracia (NLD), liderado por Aung Sang Suu Kyi, Premio Nobel de la Paz en 1991. 

Distribución de las principales etnias de Myanmar. Fuente: Al Jazeera (2017)

En 2015, se celebraron las primeras elecciones libres en Birmania, en las cuales el NLD resultó vencedor y Aung San Suu Kyi se convirtió en Jefa de Gobierno en 2016. Sin embargo, el poder del nuevo gobierno era limitado debido a que los militares todavía gozaban de varios privilegios otorgados por la Constitución. El artículo 17.b de la carta magna establece que los ministerios de defensa, seguridad y administración fronteriza están reservados para los militares. Al igual que un 25% de los asientos del parlamento según los artículos 14, 109 y 141 del texto constitucional. 

Esta estructura de poder generó división entre el NLD y el Tatmadaw (Fuerzas Armadas Birmanas) en diversos temas. Uno de ellos fue el Genocidio contra el Pueblo Rohingya. Como se mencionó anteriormente, hay oficialmente 135 etnias, pero el pueblo Rohingya no está considerado como tal. Entre 2017 y 2020, los ataques contra esta minoría se intensificaron con un fuerte respaldo de la población civil birmana, dado que el Tatmadaw hizo un buen uso de la propaganda a través de las redes sociales. Este problema fue llevado ante la Corte Internacional de Justicia en 2019. Suu Kyi defendió las acciones militares ante la Corte, dañando su reputación internacional. Pero, sus índices de popularidad se dispararon en Myanmar.

Con este aumento de popularidad, se especuló sobre la posibilidad de reformar la constitución para reducir la influencia del Tatmadaw en las instituciones. Por ello, el NLD ganó las elecciones generales de 2020 con más representantes que en 2015. En contraste con el Partido de la Unión, la Solidaridad y el Desarrollo (USDP), partido simpatizante con el Tatmadaw, cuya representación se redujo. Tras los comicios, el USDP consideró las elecciones fraudulentas y llamó a una auditoría. No obstante, la Comisión Electoral no encontró ninguna evidencia que confirmara dichas acusaciones. Ante el riesgo de perder privilegios. El 1 de febrero de 2021, el Tatmadaw al mando del General Aung Hlaing, toma el poder.

Mapa electoral de las elecciones de 2020. El NLD consiguió el 58,6% de los votos, por su parte el USDP solo un 5,9%. Fuente: Myanmar Information Management Unit (MINU), 2020.

SUCESOS EN MYANMAR

Las primeras acciones del nuevo régimen fueron arrestar a dirigentes del NLD, incluida la Primera Ministra. Posteriormente, declararon nulos los resultados de las elecciones e impusieron la ley marcial. Esto terminó causando varias manifestaciones por todo el país. Hasta la fecha, más de 750 personas murieron a raíz de la represión militar. La más sangrienta tuvo lugar durante el día de las Fuerzas Armadas, en el murieron aproximadamente 114 personas. Como consecuencia, se constituyeron varios movimientos de resistencia en contra del régimen militar. El más destacado es la Alianza de los Tres Hermanos,  formada por tres grupos étnicos: el Ejército Arakan (AA), el Ejército de Liberación Nacional de Ta’ang y la Alianza Democrática Nacional de Myanmar, quienes iniciaron varias acciones bélicas contra el régimen. Como respuesta, los militares atacaron diferentes zonas del país para sofocar las revueltas, el más destacado fueron bombardeos en la region de Karel durante el mes de abril. Esto terminó en una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. A medida que escala el conflicto, los manifestantes cada vez son más partidarios de tomar acciones violentas en contra del Tatmadaw.

Varios países manifestaron su preocupación y decidieron tomar acciones. Al inicio de los disturbios, el Alto Representante de la Unión Europea (UE) Josep Borrell, reclamó la inmediata liberación y restablecimiento de los miembros del gobierno civil y el fin de la ley marcial. Igualmente, la UE impuso sanciones contra miembros del régimen. Las más recientes fueron el 19 de abril de 2021 en contra de 10 funcionarios y 2 de las principales empresas del país: The Myanmar Economic Holding Limited (MEHL) y The Myanmar Economic Corporation (MEC), ambas controladas por los militares. Por otro lado, Los Estados Unidos también han sido intransigentes con el conflicto interno de Myanmar, incluso antes del golpe de estado, debido al genocidio Rohingya. Actualmente, la Administración Biden intenta formar una coalición de países democráticos para presionar a la Junta y que restaure las libertades en el país. Las acciones más recientes fueron la imposición de sanciones a funcionarios y empresas estatales dedicadas a la minería.

LUCHA POR LOS RECURSOS

Unas sanciones contra el sector minero pueden resultar perjudiciales dado que, Myanmar es un país rico en recursos naturales tales como rubí, jade, gas natural, entre otros. De acuerdo con un informe del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, el Tatmadaw controla las principales empresas dedicadas a la extracción de minerales en el país, The Myanmar Economic Holding Limited (MEHL) y The Myanmar Economic Corporation (MEC), ambas sancionadas por la UE y EEUU. A principios del siglo XXI, la actividad minera comenzó a ganar mayor peso en la economía birmana. De hecho, varios grupos étnicos también están en posesión de varias minas para poder financiar sus actividades.

Mina de Jade en Myanmar. Fuente: The New York Times.

EL PAPEL DE CHINA

La minería en Birmania no es solamente una cuestión interna. China tiene 20 empresas cooperando con el MEHL y el MEC. Al mismo tiempo, China es el principal proveedor de armas de Myanmar, por lo que, a diferencia de otros actores, el gigante asiático tiene más influencia en ese país. Las relaciones entre los dos países se habían fortalecido en estos últimos años debido al acuerdo de la Nueva Ruta de la Seda.  Ese acuerdo se está materializando en el Corredor Económico con Myanmar, firmado en 2017 con el gobierno del NLD, el cual establece la construcción de un nuevo puerto en Yangon y una zona económica en la ciudad birmana de Kyaukpyu.

Este mapa refleja el significado estratégico del corredor, que permite a China acceso directo a la Bahía de Bengala. Inicialmente, este golpe supuso un problema para Beijing dado que la ideología de los miembros de la Junta está basada en el nacionalismo y el anticomunismo, tomando en cuenta el apoyo chino a varias guerrillas comunistas en Myanmar durante los años ochenta. Sin embargo, el régimen chino decidió mantenerse neutral ante este problema con el fin de salvaguardar sus intereses en el país asiático. De hecho, China ha sido de las pocas potencias, junto con Rusia, en brindarle a la Junta apoyo económico y militar. Motivos por el que ambos países impusieron su derecho de veto en el Consejo de Seguridad.

Corredor Económico China-Myanmar. Fuente: Nikkei Asia.

LA POSICIÓN DE ASEAN

Myanmar es miembro de ASEAN y corre la preocupación de que una creciente inestabilidad podría afectar el proceso de decisiones de la organización. Algunos miembros como Malasia e Indonesia mostraron su rechazo al nuevo régimen. Mientras que, Camboya, Filipinas, Tailandia y Vietnam consideraron este golpe como “una disputa militar interna ́ ́, citando el artículo 2 del tratado de ASEAN en el que ningún país debe interferir en sus asuntos internos. En la última reunión celebrada en Yakarta el 24 de abril, todos los miembros se reafirmaron en ese principio. Pero se acordó un memorándum de cinco puntos que busca: el cese de la violencia, diálogo constructivo entre las partes, la designación de un mediador entre los protestantes y los militares, el envío de ayuda humanitaria y la visita de un enviado especial en Myanmar para facilitar el diálogo entre las partes. Sin embargo, a principios de mayo, la Junta prohibió la entrada del enviado de ASEAN al país.

Por lo que, la escasa involucración internacional en el conflicto en Myanmar dificulta cada vez más las posibilidades de encontrar una solución pacífica entre los militares y sus opositores. Por lo que, se teme que la represión de los militares se intensifique cada vez más en las próximas semanas, que podría terminar en una escalada de violencia contra los distintos grupos armados del país que han tomado las armas contra la recién restaurada dictadura, que podría causar una escalada que podría desembocar en una Guerra Civil.

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