DIFERENCIANDO A LOS MIGRANTES: DESDE LOS DESPLAZADOS INTERNOS HASTA LOS REFUGIADOS… ¿CLIMÁTICOS?

No todos los migrantes son refugiados, sin embargo, todos los refugiados son migrantes internacionales, los cuales han sido desplazados de manera forzada de sus lugares de residencia. Existen varios términos que se emplean para referirse a las personas desplazadas y a los migrantes. Este artículo busca diferenciar y aclarar algunos de esos conceptos más relevantes.


Campos de refugiados en Siria, caravanas de migrantes en Centro América, intentos fallidos de cruzar el Mediterráneo para llegar a Europa, islas del Pacífico que desaparecen por la subida del nivel del mar, personas que huyen de la desertificación, desplazados por un terremoto, etc.

Para explicar este tipo de sucesos se utilizan una serie de conceptos que, en numerosos casos no son empleados de forma adecuada. El mal uso de estos términos crea una zona gris que puede ser confusa, por consecuencia, puede afectar negativamente a la opinión popular y complica la toma de decisiones, necesaria para aplicar medidas y políticas adecuadas.

Desde organizaciones como ACNUR, se defiende que la “elección correcta de las palabras es importante para poder ayudar debidamente a las poblaciones”. Es por ello por lo que el propósito de este artículo es diferenciar de la forma más clara posible los términos principales relacionados con el proceso migratorio humano. Del mismo modo, analizar cómo es el proceso para que una persona se convierta en refugiado.

Inicio del desplazamiento: nace el migrante

La migración es una decisión que toman los individuos o los núcleos familiares (o comunitarios) como forma de adaptación o de supervivencia a una serie de condiciones (internas y externas) únicas para cada caso. Existen multitud de factores que determinan que las personas emigren desde sus hogares y residencias para inmigrar a uno o varios destinos donde instalarse, ya sea temporal o definitivamente.

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Como hemos dicho, el inicio del desplazamiento es una decisión, sin embargo, no siempre es voluntaria. Las migraciones forzadas ocurren cuando el sujeto toma la decisión de migrar como medida de supervivencia.

¿Por qué motivo? Pueden ser múltiples y relacionarse e influenciarse entre sí a diferentes niveles y ámbitos. Por ejemplo; guerras, persecuciones a determinados colectivos, desastres naturales, inestabilidad política o económica, degradación del ambiente (cómo la desertificación o la contaminación), etc. En resumen, situaciones en las que la vida de las personas corre peligro o no se pueden alcanzar unos niveles mínimos de bienestar y seguridad.

Desplazamientos internos y migraciones internacionales

Todo tipo de migración (voluntaria o forzada) puede ser interna si el migrante se mantiene dentro de su país de origen, o convertirse en internacional si cruza alguna frontera para llegar a su destino. Sin embargo, cuando tratamos con los desplazamientos forzados, aparecen nuevas categorías a tener en cuenta: los desplazamientos internos (internal displaced people o IDPs) y los solicitantes de asilo (asylum seekers) en el extranjero.

Las personas desplazadas dentro de las fronteras de su propio país son la responsabilidad (única) del Estado del cual son nacionales. Por otro lado, cuando el migrante internacional cruza una frontera buscando refugio porque su vida se encuentra en peligro, se convierte en un solicitante de asilo.

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Solicitante de asilo y refugiado

Por tanto, un solicitante de asilo es aquella persona que solicita el reconocimiento de la condición de refugiado -en un país del cual no es nacional- y cuya solicitud todavía no ha sido evaluada en forma definitiva (ACNUR). Según el artículo 14 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el derecho a asilo se trata de un derecho fundamental. También se encuentra incluido en la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea del año 2007.


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¿Quién puede solicitar asilo? Para convertirse en refugiado, la comunidad internacional estableció, en la Convención de Ginebra de 1951, y en su posterior protocolo de 1967, una definición donde se estipulan los motivos que convierten a una persona en refugiado. Hasta que un país no le conceda el estatuto de refugiado y le acoja en sus fronteras, ese individuo continúa siendo un solicitante de asilo.

En la comunidad internacional existen diferentes convenios y acuerdos que regulan a nivel regional la llegada de inmigrantes a las fronteras de un grupo de Estados. Por ejemplo, en Europa se encuentra vigente el Convenio de Dublín III, reformado por segunda vez en 2014, el cual determina qué país debe hacerse responsable de la llegada de los solicitantes de asilo.

¿Desplazamientos voluntarios o forzados? Los migrantes económicos y ambientales

Hemos visto que existen -grosso modo– dos categorías de migrantes; los que migran voluntariamente y, los que, debido a agentes externos, se ven forzados a ello. Por otro lado, los Estados cuentan con la obligación de aceptar en sus fronteras a los solicitantes de asilo. 

Sin embargo, existe una zona gris en la cual los países buscan evadir su responsabilidad internacional. Se trata de la definición de refugiado, ya que, del mismo modo que determina qué tipo de personas necesitan asilo, también las delimita. 

Es decir, si un país soberano considera que los motivos de un solicitante de asilo no encajan en la definición de la Convención de 1951, no está obligada a aceptarla dentro de sus fronteras.

¿Quiénes pueden verse afectados por las malinterpretaciones de la definición de refugiado? Pues, de nuevo a grandes rasgos, la gran mayoría de personas cuyas vidas no se encuentren en un peligro inminente, es decir, no están siendo perseguidas, no son víctimas directa de un conflicto, o no ha habido una catástrofe natural que haya obligado a desplazar a más miembros de su misma comunidad.

De esta forma nacen, por ejemplo, los llamados migrantes económicos. Son personas que han salido de su país en busca de oportunidades laborales. En ocasiones, provienen de países en pobreza extrema y pueden llegar a jugarse la vida para entrar en un país con el fin de trabajar.

Los migrantes económicos han sido etiquetados por los discursos políticos y en los medios como migrantes voluntarios. Este es uno de los diferentes mecanismos que emplean los Estados para reducir la incidencia de inmigración en sus fronteras. Existen otros medios, generalmente burocráticos, para dificultar la llegada a un país, como pueden ser los requisitos para conseguir visados, o los terceros países seguros.

Estos “terceros países seguros” consisten en delegar la responsabilidad a Estados fronterizos por los cuales un migrante debe cruzar para alcanzar su destino final. Esta práctica se lleva a cabo principalmente a través de acuerdos bilaterales, por ejemplo, México para Estados Unidos, Libia para Italia o Turquía para la Unión Europea. 

¿Puede un migrante económico ser un desplazado forzado? Sí, se puede explicar si tomamos como ejemplo el concepto de migrante medioambiental. Este término fue por primera vez propuesto en el informe del PNUMA (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente) de 1985 por el profesor egipcio Essam El- Hinnawi. Con los años, el concepto se popularizó, sin embargo, aún no se ha reconocido de forma oficial en el derecho internacional.

Al leer esta definición es posible pensar rápidamente en algún desastre natural, cómo un terremoto, un huracán o una catástrofe provocada directamente por el hombre, como Chernóbil. Todos estos ejemplos serían considerados, sin duda, como desplazamientos forzados, y saldrían en las noticias rodeados de mensajes relacionados con la ayuda humanitaria.

Captura de pantalla de un celular

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Sin embargo, el cambio climático y la acción humana han generado otros tipos de problemas que degradan el bienestar y la seguridad de muchas comunidades. La subida del nivel del mar afecta a los Estados isleños y costeros, la subida de temperaturas y la prolongación de las estaciones secas (el denominado fenómeno de El Niño) provocan sequías y desertificación, etc. Sería una lista interminable.

En estas ocasiones, se trata de problemas que deterioran a largo plazo la calidad de vida de una región, a diferencia de los desastres puntuales se consideren directamente como causa de desplazamientos forzados. Es decir, se tratan de dificultades agudizadas por el cambio climático, y que se recrudecerán con el paso del tiempo. Por tanto, las comunidades que viven en estas situaciones tienden a buscar mejorar su calidad de vida a largo plazo emigrando a otras regiones. 

La definición de refugiado se estableció tras la formación de las Naciones Unidas, al finalizar la II Guerra Mundial, por tanto, cubre principalmente las necesidades propias del momento de su creación: defender a las personas que son desplazadas por la guerra. Es por ello por lo que, nuevas situaciones como los migrantes ambientales y los posibles refugiados climáticos (entre otros) quedan fuera de su alcance. Esto crea dificultades ya que es la única definición vinculante del derecho internacional.

Conclusión

Tal y como se ha expuesto, existen diferentes categorías de migrantes. Principalmente se podrían diferenciar de la siguiente forma: por un lado, los motivos o las causas del desplazamiento, y la localización de éste por otro, siendo interno o a través del cruce de fronteras internacionales. Ambas “categorías” son convenientes ya que conforman los dos pilares fundamentales para la concesión del estatuto de refugiado. 

Como resumen, un refugiado, desde que inició su camino, ha sido (seguramente desplazado interno), migrante internacional y posteriormente solicitante de asilo en una frontera extranjera (o varias si ha sido rechazado). Por otro lado, las causas de su desplazamiento son fundamentales, ya que, para recibir asilo, ha debido sentirse obligado a emigrar de su país de origen porque su supervivencia por diferentes causas corría peligro.

Por último, recordar la importancia del discurso, y de emplear adecuadamente los términos en contextos que sean apropiados. Se trata de un ámbito donde las definiciones se encuentran limitadas y sus interpretaciones pueden ser difusas y caer en el error de ser malinterpretadas, dificultando la asistencia a personas que han recorrido kilómetros en busca de estabilidad y seguridad.

Puntualización: es importante destacar el hecho de que las palabras y términos que se van a analizar en este artículo se encuentran reconocidas por las academias de la lengua y por el derecho internacional. Lo que se busca en este trabajo es concienciar a las personas de que el mal uso de estos conceptos, en contextos inadecuados, puede conllevar a su malinterpretación y desorientar el conocimiento y la opinión popular.


NOTA: Los planteamientos e ideas contenidas en los artículos de análisis y opinión son responsabilidad exclusiva, en cada caso, del analista, sin que necesariamente representen las ideas de GEOPOL 21. 

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