CRISIS DEMOGRÁFICA: JAPÓN ENVEJECIDO

Japón, el país con mayor desarrollo tecnológico del mundo, donde se entremezclan tradición y modernidad a partes iguales, sin embargo es el país que más rápidamente está envejeciendo, con una edad media de sus habitantes establecida en los 48 años como la más alta del mundo.


Este hecho visto de forma aislada no debería ser negativo, pero si le sumamos que es uno de los países con menor tasa de nacimientos y mayor esperanza de vida, cuya población no ha dejado de disminuir desde 2011 y con la economía más endeudada del mundo, que se desarrolla de manera lenta en el corto plazo y, se teme, que negativamente en el largo plazo, se empieza a convertir en un problema y ​​grave.

Para que a una sociedad se le considere “superenvejecida” una de cada cinco personas debe tener 65 años o más. En Japón más de una de cada cuatro tiene 65 años o más, el 28,7% de la población total. Por compararlo con algo cercano, la media de la UE en 2019 fue del 20,46%.

Según las proyecciones demográficas oficiales, y alarmantes, del Instituto Nacional de Investigación sobre Población y Seguridad Social de Japón, se espera que la población total de Japón disminuya de aproximadamente 128 millones en 2010 a 87 millones en 2060, es decir, un 32% en los próximos 50 años.

(Nippon.com)

Viendo estos datos de manera más pormenorizada se prevé que el tamaño de la población menor de 15 años se desplome de 16.8 millones en 2010 a 7.9 millones en 2060 y el tamaño de la población en edad de trabajar (15-64 años) disminuya de 81 millones en 2010 a 44 millones en 2060. En consecuencia, la proporción de la población de 65 años o más en la población total se prevé que salte del 23 por ciento en 2010 al 40 por ciento en 2060 y se espera que la población de más de 85 años crezca aún más drásticamente de solo 3.8 millones en 2010 a más de 11.5 millones en 2060.

Como curiosidad, que ejemplifica muy claramente este envejecimiento, encontramos que Japón  tiene también un récord de personas centenarias, más de 80.000 y se espera que esta cifra aumente a 440.000 en 2050. En España hay censadas 15.941 personas centenarias. De las más de 80.000 personas centenarias en Japón, cerca del 89% son mujeres.

CONCIENCIACIÓN POLÍTICA Y CONSECUENCIAS

El problema atrajo la atención nacional en 1990 cuando la tasa de natalidad de Japón cayó a su nivel más bajo registrado en la historia, 1,57 hijos por mujer, llegándose a hablar del ‘shock del 1,57. En 2018, la tasa fue de 1,42, en Francia de 1,88.

Para 2036, el número de personas de 65 años o más constituirá un tercio de la población en Japón. En la UE esto ocurrirá en 2060.

Tras el ‘shock del 1,57’, el gobierno creó en 1994 el ‘Plan Ángel’ para ayudar a las parejas a criar a sus hijos, mediante servicios de guardería o ayudas económicas. En 2018, el ex primer ministro Shinzo Abe definió el envejecimiento de la sociedad japonesa y la baja tasa de natalidad como:  

“El desafío más importante para la supervivencia de la nación desde mediados del siglo XIX ».

Tan pronto como Yoshihide Suga se convirtió en primer ministro en 2020, identificó el tratamiento de la fertilidad en el seguro público de salud como uno de los cuatro temas más urgentes para abordar en su mandato. Sin embargo, no solo no se han visto mejoras desde los años 90, sino que, por el contrario, la situación continúa empeorando.

Estimación de la tendencia demográfica de Japón.
Fuente: Business Insider realizado a partir de estimaciones de la ONU.

Esta emergencia demográfica trae consigo consecuencias económicas, fundamentalmente, en el terreno de la sanidad, ya que el sistema de pensiones públicas de Japón pronto puede volverse insostenible. En 2010 había aproximadamente 2.6 personas en edad contributiva (20-64) por persona en edad de recibir pensión (65 y más), pero se prevé que la proporción se desplomará a sólo 1,2 en 2060.

La agricultura y la vida rural japonesa también se ven gravemente afectadas a medida que la población agrícola se está reduciendo drásticamente. Los agricultores también están envejeciendo y sufriendo escasez de mano de obra. Además, se cree que más de 896 ciudades, pueblos y aldeas de todo Japón se encontrarán en peligro de extinción para 2040.

Nagoro, un pueblo japonés de muñecas | Destino Infinito
Nagoro, un pueblo habitado por muñecos ante la falta de personas. (destinoinfinito.com)

El impacto también se comienza a notar en la educación. Una población infantil cada vez menos numerosa está llevando a los gobiernos locales de Japón a cerrar escuelas, más de 200 escuelas primarias y secundarias cerraron en Japón en 2018. Las universidades también están luchando, al igual que el ejército, para conseguir llegar a sus cifras de años anteriores.

CAUSAS DE LA CRISIS

Como vemos la crisis económica de Japón deriva principalmente de una crisis demográfica. La disminución del número de jóvenes en la población activa ha llevado a una escasez de trabajadores en la industria manufacturera y su envejecimiento ha provocado una disminución en la producción y la innovación y, por lo tanto, una caída en las exportaciones manufactureras de Japón y en la tasa de inversión.

Este problema surge principalmente por dos causas: una tasa de fertilidad en declive y una reducción en la mortalidad, o lo que es lo mismo, un aumento de la esperanza de vida.

La baja tasa de natalidad se debe principalmente al deterioro en las oportunidades de empleo de los hombres jóvenes, que en el pasado podían encontrar trabajos de por vida con más facilidad. Sin embargo, el hecho de tener un trabajo más o menos estable en Japón tampoco es la solución al problema, la tasa de desempleo no supera el 3%, ya que la cultura laboral cuenta con largas jornadas debidas a las normas sociales y las convenciones laborales. El estrés y la fatiga subsiguientes también se han relacionado con la baja tasa de fecundidad. Todo esto sumado a la persistencia de la tradicional división de tareas por género dentro de las familias, que impone a las mujeres una fuerte obligación tanto en el cuidado de los niños como de su hogar. 

Para intentar contrarrestar esto la legislación japonesa ha permitido a los padres tomar hasta un año de baja remunerada para cuidar a sus hijos desde la década de 1990, al igual que para las madres primerizas. Sin embargo, la tasa de participación entre los hombres en Japón es baja: alrededor del 7% y generalmente por menos de dos semanas por el miedo de ser despedidos o de dar una mala imagen tanto personal como de empresa.

La otra causa del problema demográfico lo encontramos en el aumento de la esperanza de vida debido a factores como los hábitos alimentarios saludables, estilos de vida activos de las personas mayores, cobertura gratuita y total del seguro médico universal o el bajo nivel de desigualdad de ingresos. Actualmente la esperanza de vida es de 87,45 años para las mujeres y 81,41 para los hombres, en la Unión Europea es de 83,7 para mujeres y 78,2 para hombres.

INMIGRACIÓN ¿DESEADA O NECESITADA?

Una posible solución sería el uso de mano de obra inmigrante, sin embargo, nos encontramos con que Japón nunca ha sido un país abierto a los extranjeros ni a los refugiados o buscadores de asilo.

En 2018, sólo 42 de los 10.493 solicitantes (0,4% del total) obtuvieron la condición de refugiado o residente especial y en junio de 2019, 2,82 millones de personas, un escaso 2% de la población, eran residentes extranjeros, a los que se les permite la estancia siempre y cuando aleguen un motivo válido de estudio o de trabajo y siempre por un tiempo limitado dependiendo del contrato, nunca de manera indefinida. A lo que se suma que muchas empresas japonesas se resisten a contratar trabajadores extranjeros porque les preocupan aspectos como los costes adicionales de educación o los posibles problemas culturales.

https://www.nippon.com/es/ncommon/contents/japan-data/610285/610285.png

Fuente: nippon.com

Según una estimación de la ONU, para tener la misma población en edad de trabajar en 2050 que en el año 2000, Japón necesita una media anual de 650.000 migrantes durante estos 50 años y actualmente aumenta a una media de 100.000 por año, los años que mayor número de inmigrantes registra.

CONCLUSIÓN

Como acabamos de ver, la viabilidad de la inmigración como posible respuesta para contrarrestar el envejecimiento y el declive de la población de Japón sugiere que se necesitan otros tipos de esfuerzos políticos para contrarrestar estos cambios demográficos. 

Al considerar los países desarrollados en su conjunto, podemos ver que los países en los que la fecundidad se ha recuperado o estabilizado a niveles relativamente altos también han experimentado mejoras en la participación de la mujer en el mundo laboral, es decir, la fecundidad tiende a ser más alta en los países donde la tasa de empleo de la mujer es más alta y donde el trabajo y las condiciones laborales intentan al menos equilibrar el trabajo y la vida familiar. 

Las políticas públicas deberían centrarse en el bienestar de las parejas y familias si quieren garantizar la supervivencia del sistema de pensiones y el bienestar económico en el medio y largo plazo.


NOTA: Los planteamientos e ideas contenidas en los artículos de análisis y opinión son responsabilidad exclusiva, en cada caso, del analista, sin que necesariamente representen las ideas de GEOPOL 21. 

3 comentarios

    • En primer lugar me alegro mucho que le haya gustado el trabajo
      y muchísimas gracias por el apoyo.

      Seguimos trabajando para mejorar.

      Un cordial saludo.

      Me gusta

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