LECCIONES DE MORIA UN AÑO DESPUÉS DE LA CATÁSTROFE

Ha pasado un año del incendio que en septiembre de 2020 arrasó el campo de refugiados más grande de Europa, ubicado a las afueras de Moria, en la isla de Lesbos, Grecia. Aunque no hubo ninguna víctima mortal, la catástrofe supuso un punto de inflexión en el planteamiento de la estrategia europea de migración y asilo.

INTRODUCCIÓN

Un año más, en el verano de 2021, las noticias han repetido imágenes de grandes incendios a lo largo de todo el sur de Europa, desde Turquía hasta España. Para combatirlos, los respectivos Gobiernos han tenido que evacuar a la población y movilizar a los servicios de emergencia. En el caso de Grecia y Turquía, la ayuda internacional ha sido necesaria, lo que ha relanzado el debate político sobre la escasa preparación ante situaciones de emergencia. Aunque sean circunstancias diferentes, se trata de una crítica similar a la que se hizo hace un año, tras la catástrofe del campo de refugiados de Moria. 

Principales incendios en el verano de 2021 en la Europa meridional y del Este (DW)

En esta ocasión, han sido varios los campos de refugiados evacuados, como el Malakasa, a las afueras de Atenas, que alberga alrededor de 2.000 refugiados. Según un comunicado emitido por el director del centro, Jaralambos Jristú, la evacuación se efectuó sin problema tras poner en marcha el plan de emergencia en cooperación con el ministerio de Migración, el Cuerpo de Bomberos y la Policía, una gestión muy diferente a la del verano anterior. 

QUÉ PASÓ EN MORIA

El campo de refugiados de Moria era el más grande de Europa. Con una capacidad prevista para 5.000 personas, residían unas 13.000 en el momento en el que se produjo el incendio. La sobrecarga del campo ponía en evidencia los fallos del Hotspot approach”, el sistema de acción inmediata desarrollado por la Comisión Europea a raíz de la crisis migratoria de 2015 para ayudar a los Estados miembros de la UE ubicados en la frontera exterior. Este sistema pretende gestionar las solicitudes de asilo de la forma más rápida posible y proceder al retorno de aquellos considerados inmigrantes en situación irregular. Sin embargo, el proceso burocrático se llega a demorar meses o incluso años: los solicitantes de asilo que llegan a las costas griegas quedan confinados en las islas del Egeo hasta que se resuelva su situación, con el objetivo de facilitar su retorno a Turquía desde allí. Como resultado, se producen situaciones de sobrecarga e inseguridad en los campos ubicados en las zonas de llegada de los países receptores. 

Foto del campo de Moria tomada en junio de 2020 (Picture alliance)

Según el ministro de Migración griego, Notis Mitarachi, los incidentes en Moria comenzaron a causa de la estricta cuarentena impuesta en el campo después de identificar 35 positivos. Las autoridades respondieron prohibiendo la entrada y salida del campamento. Marci Sandrone, coordinador del proyecto en Lesbos de Médicos Sin Fronteras, afirmaba que – al igual que venía advirtiendo ya en 2018 el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (UNHRC) – la situación que se vivía en el campo, incluso previamente a la pandemia, era una bomba de relojería que podía estallar en cualquier momento debido a las “condiciones inhumanas” del campamento. 

Al inicio de la epidemia de Covid-19, diversas ONG avisaron de que Moria podía convertirse en un foco letal y exigieron su desmantelamiento y el traslado de los internos a campos o instalaciones mejor preparadas. No había suficiente agua, jabón o retretes para toda la población y mantener la distancia de seguridad resultaba imposible. En abril, Human Rights Watch afirmó que las autoridades griegas no habían hecho lo suficiente para lidiar con el “grave hacinamiento del lugar”, y desde que comenzó el primer confinamiento, en marzo de 2020, no proporcionaron el acceso suficiente de atención médica, productos de higiene, tests y agua corriente. Además, habría que tener en cuenta todas aquellas personas que vivían a las afueras del campamento, alrededor de la carretera principal que comunica el campo, fuera de la gestión de las ONGs: recién llegados a Grecia que ya no encontraban espacio en el interior del campo o personas que habían salido voluntariamente, frustradas por las condiciones de vida de dentro.  

Evacuación de refugiados en Moria con las llamas al fondo (Angelos Tzortzinis/AFP/Getty)

En el momento no estaba claro qué originó el incendio, aunque todo apuntaba a que había sido provocado. Algunas fuentes señalaban a los propios migrantes, que habrían prendido fuego en protesta por las normas de confinamiento por la Covid-19. Otras fuentes aseguraban que fueron ultraderechistas que acudieron al campo tras anunciarse que había un foco de coronavirus. En junio de 2021, un juzgado griego condenó a cuatro jóvenes solicitantes de asilo acusados de iniciar los incendios que destruyeron el campo. La defensa mantiene que fue un juicio injusto: tres de los acusados no fueron reconocidos como menores aunque tenían documentos que demostraban que tenían menos de dieciocho años en el momento de su arresto. Además, aseguran que el juicio se basó en el testimonio de otro solicitante de asilo afgano, sin otras pruebas, y afirman que los acusados fueron incriminados porque eran Hazaras, un grupo étnico minoritario afgano. 

DESPUÉS DE MORIA

Tras el incendio devastador en Moria, algunas de las personas que se alojaban dentro y alrededor del campo fueron trasladadas a Grecia continental y otros países de la UE. Sin embargo, miles permanecieron en Lesbos y fueron trasladadas al “campo sustituto” de Kara Tepe. Agencias de la ONU y organizaciones de derechos humanos como MSF han condenado repetidamente las condiciones en el nuevo campamento de Kara Tepe y otros campamentos en las islas griegas en el mar Egeo. 

Después de lo acontecido, la comisaria de Asuntos de Interior de la UE, Ylva Johansson, declaró que la UE no tendría más campos como Moria y la UE presentó la propuesta de un nuevo pacto de Migración y Asilo. En un contexto de diferentes posiciones entre los Estados miembros en cuanto a la acogida de solicitantes de asilo y de inmigrantes en situación de irregularidad, la propuesta de la Comisión intentaba ofrecer un marco estable y sólido para la gestión común de los desafíos migratorios. Los países mediterráneos europeos, receptores de primera línea que temen que las presiones migratorias vayan a superar sus capacidades, insisten en que es importante avanzar hacia una mayor solidaridad con los Estados situados en primera línea de acogida, mejorar los cauces de inmigración legal y reforzar financieramente la política exterior hacia los Estados de orígen y de tránsito. El Pacto no tiene todavía fuerza legal y tendrá que ser aprobado por el Parlamento y el Consejo Europeo, y aunque estaba previsto inicialmente para febrero, se retrasó con la COVID-19 y las difíciles negociaciones con los países más reacios del grupo de Visegrado.

Rutas de entrada de migración irregular en territorio Europeo en el entorno Mediterráneo (ACNUR) 

CONCLUSIÓN

En términos generales, las solicitudes de asilo y las llegadas irregulares han disminuido en el territorio de la Unión Europea durante el 2020 respecto a los datos registrados en 2015, en parte debido a las restricciones de movilidad en el contexto de la pandemia. Un año más tarde del desastre de Moria, el número de solicitantes de asilo en las islas griegas ha bajado considerablemente, en una pequeña parte gracias a la solidaridad y esfuerzos de redistribución entre distintos países europeos, no sin dificultades. Y aunque el descenso de cifras sea notable en otros campamentos de islas griegas, el campamento “sustituto” de Kara Tepe, en Lesbos, sigue atestado y en condiciones lamentables.

Según InfoMigrants, un 70% de quienes vivían en el campamento de Moria eran afganos. La toma de Kabul por parte de los talibanes ha despertado el temor en Europa de una nueva crisis de refugiados. De momento, todo parece apuntar a que la mayoría de los que salgan del país en búsqueda de asilo lo hagan en países más cercanos como Pakistán o Turquía y para intentar que no lleguen a las puertas de Europa, la UE ha decidido centrar su estrategia en reforzar el apoyo a los países de la zona donde se prevé que se produzca una llegada masiva de refugiados.

Como indicaba Juli G. Pausas en un artículo en el que daba las claves para entender el por qué de los incendios forestales que hemos vivido este año, “debemos aceptar un cierto régimen de incendios y aprender a convivir con ellos”, para prevenir desastres, la gestión es de lo más importante. También una buena gestión solidaria puede prevenir otra crisis humanitaria en territorio europeo. 


NOTA: Los planteamientos e ideas contenidas en los artículos de análisis y opinión son responsabilidad exclusiva, en cada caso, del analista, sin que necesariamente representen las ideas de GEOPOL 21.  

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