LA NUEVA POLÍTICA EXTERIOR DEL REINO UNIDO POST-BREXIT: GLOBAL BRITAIN Y NOSTALGIA DE LA PAX BRITANNICA

La Global Britain, concepto empleado por el gobierno británico para explicar su nuevo rumbo en política exterior tras su adiós a la Unión Europea, pretende aupar a Londres a una nueva posición de preeminencia en la política global en una clara reminiscencia de la Pax Britannica del periodo colonial. Así, en un periodo en el que las relaciones de poder se presentan con una enorme polarización, el Reino Unido está buscando una nueva y primordial relación con Estados Unidos en el entorno del Pacífico que asegure la preeminencia y éxito de su nueva visión de sí misma. 

«La Global Britain es una fuerza liberal y orientada al exterior para el bien»

Dominic Raab

Con estas elocuentes palabras, el entonces ministro de Exteriores británico, Dominic Raab quiso explicar en septiembre de 2019, a la ocasión de la 74ª Asamblea General de las Naciones Unidas, la nueva cosmovisión que el ejecutivo de Boris Johnson tenía para el Reino Unido una vez se consumara su adiós definitivo a la Unión Europea el 31 de enero de 2020, tras 47 años de membresía y cohabitación con Bruselas. 

Bien es cierto que, en un principio el concepto y/o eslogan de Global Britain se conformó por parte del gobierno conservador británico como un intento de que con la salida de Londres del Club comunitario no triunfara el discurso de que, desde ese momento, Reino Unido pasaba a ser un territorio aislado en el mundo. Así, con la articulación de la grandilocuente Global Britain, el país recuperaba a juicio de Johnson durante su primer discurso como premier “su papel natural e histórico” mediante un ejercicio de “emprendimiento y vista hacia el exterior en un nuevo rol de actor global, generoso y comprometido con el mundo”. 

La Pax Britannica: el primer planteamiento holístico de la política exterior de Londres

No obstante, pronto numerosos críticos al nuevo devenir del Reino Unido en el mundo tildaron la política de la Global Britain como una reminiscencia nostálgica y colonialista de un país que había perdido el poder comercial que le brindaba su pertenencia a la Unión Europea y debía reconfigurar su nuevo rol internacional como un ente autónomo y, en una época donde la polarización se ha vuelto a convertir en un fenómeno imparable. 

Por ello, muchas han sido las voces que han trazado un paralelismo más que merecido entre el concepto de Global Britain y el de Pax Britannica. Este último fue como se denominó al periodo de la historia en la que Gran Bretaña se erigió como la mayor potencia del mundo, situándose comúnmente dicho liderazgo entre 1815 (con el fin del Primer Imperio francés napoleónico) y el fin de la Primera Guerra Mundial (1918). Se trataba de una cosmovisión que el Reino Unido tuvo para consigo mismo como un país providencial para extender por el mundo los conceptos asociados al progreso y al mundo civilizado: industrialización, paz, comercio libre, y economía capitalista. Esta “misión imperial”, similar a la contemporánea doctrina del Manifest Destiny que estaban desarrollando los Estados Unidos de América, fueron los principios rectores de la política exterior de un Imperio Británico que, una vez culminados los procesos de independencia de la mayoría de sus otrora territorios de ultramar, fundará la Commonwealth como organismo garante de la cooperación económica y comercial, pero desde una visión de poder más horizontal respecto a la antigua relación vertical metrópoli-colonia imperial. 

Pax Britannica - Wikipedia, la enciclopedia libre

Alegoría de la Pax Britannica en la que se indican los territorios que controlaba Gran Bretaña (en rojo) en 1886. Posteriormente se ampliarían, sobre todo en África (Wikipedia)

La Global Britain como extensión de los valores occidentales en el mundo pos-Brexit 

Si la Pax Britannica supuso el clímax del liderazgo británico en el mundo, así como la garantía de cumplimiento de los valores de los países europeos occidentales en el mundo colonial e imperialista, la Global Britain pretende volver a aupar a Londres a una posición de preeminencia decisoria global. Así, en claro paralelismo con los entonces defendidos valores de libre comercio y paz, los baluartes ideológicos del nuevo encaje británico para con el mundo se basan en defender y patrocinar conceptos como los de libre comercio, democracia, derechos humanos y estado de derecho internacional

Si se aprecia la nueva Estrategia de Seguridad y Política Exterior publicada por el gobierno británico en marzo de 2021, desde el ejecutivo se exhorta a la necesidad de llevar una nueva reconfiguración de la política exterior británica con nuevas y autónomas relaciones bilaterales. De hecho, el propio Johnson destaca la nueva relación con la Unión Europea a través del Acuerdo de Comercio y Cooperación de finales de 2020, el cual aporta a su país una “nueva libertad para hacer las cosas de forma diferente, ya sea económicamente y políticamente”. Además de la importancia concedida a la nueva relación con Bruselas, el documento menciona el nuevo liderazgo que debe asumir el Reino Unido en el mundo pos-Brexit y pos-COVID19, señalando este año 2021 como un nuevo punto de inflexión en esta meta gracias a la organización por parte del país de importantes eventos como la Presidencia del G7 y la celebración de la Cumbre de Cornwall de junio, o la recién clausurada 26ª Conferencia sobre el Cambio Climático de Glasgow. 

De hecho, el premier británico lanza un análisis en prospectiva sobre cuál debe ser la acción internacional del Reino Unido hasta el año 2030. Más allá de los aspectos concretos, es notable anotar cómo incide sobre todo en desarrollar el liderazgo británico desde su asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU, o en seguir avanzando en las relaciones bilaterales, estrechas y preferenciales con los Estados Unidos, sobre todo desde el marco institucional de la OTAN, la cual Johnson destaca como la alianza clave para salvaguardar la seguridad del continente Europeo y el marco en el que deben desarrollarse sus nuevas relaciones con la Unión Europea en base al respeto mutuo y la soberanía de su país. 

The Commonwealth

Países que en la actualidad conforman la Commonwealth, organismo que Reino Unido pretende profundizar como garantía de éxito de la Global Britain (Thecommonwealth.org)

Los primeros resultados fácticos de la Global Britain: el polémico Acuerdo AUKUS y el viraje hacia el Pacífico 

Es especialmente notorio dentro del discurso británico el hecho de incidir en la “recuperación de la soberanía”, uno de los caballos de batalla de los euroescépticos en su campaña victoriosa por retirar al país de la Unión Europea después de casi medio siglo de membresía. Otro de los aspectos que se han señalado especialmente como garantía del nuevo y autónomo rumbo de Londres en su política exterior es el viraje de la atención del Foreign Office hacia la región del Pacífico, siguiendo el ejemplo de países como Estados Unidos. En efecto, una de las primeras decisiones de la cancillería británica fue la firma en octubre de 2020 de un acuerdo comercial con Japón, país con el que no mantenía unos vínculos comerciales y económicos clave pero que, sin duda, representaría un auténtico escenario de oportunidad futuro para ambos territorios.

Pero, sin lugar a duda, el más importante de los pactos de Reino Unido en la región del Pacífico ha sido la nueva alianza estratégica militar entre Australia, Reino Unido y Estados Unidos, el polémico acuerdo AUKUS.  Tiene como fin principal el contrarrestar la influencia de China en el que está llamado a ser el nuevo centro de poder mundial en los próximos años, y supone el acceso de Australia a submarinos de propulsión nuclear para salvaguardar su seguridad. No obstante, más allá del aspecto armamentístico, la firma de AUKUS supone un espaldarazo evidente al nuevo rol que pretende desarrollar Estados Unidos y el Reino Unido en el Indopacífico, cubriendo igualmente áreas de cooperación en inteligencia artificial o en instalaciones industriales. En el caso británico se obtendría gracias a su control de importantes enclaves y territorios de ultramar como las Islas Pitcairn, o el Territorio Británico en el Océano índico.

AUKUS: After the sugar rush – European Council on Foreign Relations

Momento en el que el premier británico, Boris Johnson anuncia en una comparecencia conjunta con Estados Unidos y Australia el surgimiento del Acuerdo AUKUS el pasado 15 de septiembre (European Council on Foreign Relations)

Conclusión: la Global Britain y el nuevo rol internacional de Reino Unido

La firma del Acuerdo AUKUS supone el primer éxito de la renovada y autónoma política exterior británica. Así, desde Downing Street se invoca a la Global Britain como la articulación conceptual del nuevo rol del país en su intento por recobrar su grandeza exterior tras su abandono de la Unión Europea y en paralelo a su membresía en la Commonwealth. No obstante, más de un siglo después, el poder relativo y absoluto de Londres es notablemente menor al que ostentó durante la época imperial. En efecto, con el auge, sobre todo, de los países asiáticos y el descenso del poder europeo en la esfera de poder mundial (por razones económicas y demográficas), Reino Unido es considerada hoy en día como una potencia media. 

Al igual que ocurre con Francia y su concepción de la grandeur, Reino Unido cuenta con un notable arsenal armamentístico y con una importante red comercial y cultural a través principalmente de la Commonwealth. No obstante, con el viraje paulatino del eje de poder desde el Atlántico hasta el Pacífico, Europa y, por ende, Reino Unido, están asistiendo a un descenso en la atención estratégica de Estados Unidos hacia el “Viejo Continente”. Así, la pugna por el poder hegemónico y mundial entre Washington y Pekín ha provocado en la primera una explícita atención hacia el entorno asiático en detrimento de su tradicional cercanía a Europa. Ello ha originado el alineamiento de Londres con su tradicional aliado estadounidense en dicha región, siendo el Acuerdo AUKUS el ejemplo fáctico de tal voluntad. No obstante, únicamente el tiempo dirá si la Global Britain se trató de la herramienta que aupó a Reino Unido a una renovada situación de liderazgo mundial compartido con otras potencias o, si por el contrario, se trató de un intento infructuoso por evitar su inevitable rol de potencia media con un pasado de poder colonial e imperial intachable. A juzgar por las nuevas dinámicas de poder mundiales, la opción más probable será la segunda. 


NOTA: Los planteamientos e ideas contenidas en los artículos de análisis y opinión son responsabilidad exclusiva, en cada caso, del analista, sin que necesariamente representen las ideas de GEOPOL 21. 

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