JAPÓN EN ÁFRICA: UN GIGANTE QUE SE VE PEQUEÑO


Históricamente, después de la Guerra Fría, la inversión europea en los países africanos disminuyó, dando prioridad a su inversión en los antiguos países soviéticos de Europa del Este, vacío que no tardarían en llenar las potencias asiáticas. En ese momento, Japón decidió aumentar su compromiso con el continente africano y desde entonces ha sido un socio de África sutil, pero eficaz durante los últimos 50 años, desde la decisión de establecer por primera vez en 1993 la Conferencia Internacional de Tokio sobre el Desarrollo de África, TICAD por sus siglas en inglés.  

Fotografía de la primera reunión entre Japon y África en el marco de la TICAD I (Ecos de Asia)

La TICAD es un foro mundial entre jefes de Estado japoneses y africanos y se celebra cada cinco años, aunque en 2013 se acortó a tres. Se organiza conjuntamente con la ONU, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, el Banco Mundial y la Comisión de la Unión Africana, además del país anfitrión que se alterna entre Japón y un país africano. 

Recientemente, en la última década, África ha sufrido una transformación sustancial y ha atraído la atención de las principales potencias asiáticas, como China, India, Japón y, más recientemente, Corea del Sur. No sólo se considera que África es un continente con un vasto potencial energético y de recursos naturales, sino que muchos países africanos también han realizado importantes mejoras en cuanto a su gestión económica, su gobernanza o su entorno empresarial, convirtiéndose en mejores destinos de inversión que antes, algo que llama a los negocios de las grandes potencias.  

La mayor parte de la atención que Japón prestó a África en el marco de la TICAD se centró en los objetivos tradicionales de la ayuda al desarrollo, como la agricultura, infraestructuras, educación, agua, saneamiento y salud, así como las operaciones de mantenimiento de la paz. 

Pero la implicación de Japón en África ha cambiado desde la TICAD V, celebrada en 2013, cuando el enfoque se ha desplazado hacia los negocios y el comercio añadiendo un nuevo elemento: la implicación del sector privado,  desarrollándose así un nuevo tipo de relación entre Japón y África.  

Esta nueva mentalidad ha evolucionado desde entonces, con un número cada vez mayor de empresas privadas que se comprometen con la TICAD, formulando recomendaciones en la reunión de la mesa redonda público-privada del evento, participando en igualdad de condiciones con las organizaciones internacionales e incluso reconociendo a las empresas privadas como socios oficiales durante la última cumbre de la TICAD en 2019.  

Conferencia TICAD VII de 2019, la ultima celebrada hasta la fecha. La siguiente está prevista para 2022 en Túnez (Ministerio de Asuntos Exteriores Japonés)

Japón ha adoptado un enfoque diferente al de los donantes tradicionales, persiguiendo una asociación mutua inclusiva y multidimensional en lugar de una relación donante-receptor estática.  Siguiendo esta tendencia, además de las grandes sumas de dinero que construirían las carreteras y las infraestructuras africanas, la política exterior de Japón en África hace hincapié en el trabajo de colaboración para mejorar las condiciones sanitarias, la educación y la producción agrícola

Todo esto acompañado de otras iniciativas específicas como la Cumbre África más uno, en la que se apunta concretamente al desarrollo de capacidades con la iniciativa African Business Education iniciada en 2014. También el desarrollo de la capacidad en materia de seguridad, anunciando el Nuevo Enfoque de Japón para la Paz y la Estabilidad en África, lo que supone la formación de 60.000 personas en el ámbito de la seguridad y áreas relacionadas, como agentes de policía, fiscales y jueces, incluyéndose 400 efectivos de las Fuerzas de Autodefensa  del Ejército japonés como parte de la misión de la ONU en Sudán del Sur, u otras acciones que añaden la donación por parte de la Organización de Comercio Exterior de Japón de un millón de dólares para la lucha contra el coronavirus en África.  Hay que considerar también la contribución de Japón  a los países africanos con los planes de preparación para los desastres naturales y el apoyo a los programas que promueven el desarrollo de los recursos humanos para la industria y los negocios en África. 

Actividades promovidas por el gobierno Japonés en África (Gobierno Japonés)

MOTIVOS DE JAPÓN PARA PARTICIPAR EN ÁFRICA: ¿AYUDA INTERNACIONAL O ACUERDOS ENTRE IGUALES?  

Los receptores de la Ayuda Oficial al Desarrollo de Japón han sido tradicionalmente países asiáticos en los que las empresas japonesas han invertido durante décadas. La política de resurgimiento de Japón en África se alinea con la nueva política exterior de Japón, la «Estrategia para un Indo-Pacífico libre«, anunciada en 2016 por el ex primer ministro Shinzo Abe.  

Principales destinos de la ayuda Japonesa. África no se encuentra entre ellos (Reddit)

Japón ve claramente las necesidades humanitarias en África y, dada su riqueza económica, podría utilizar la TICAD como plataforma para crear un entorno de ayuda positiva.  Además, el gobierno japonés busca reforzar las relaciones con África en un momento en el que otros países están haciendo sentir su presencia en el continente, considerado el último gran mercado de crecimiento del mundo. Por su parte, los países africanos esperan atraer inversiones de diversas fuentes, entre ellas Japón, para fomentar el crecimiento sostenible y combatir los efectos de una posible desaceleración de la economía mundial. 

Japón tiene varias razones para estar interesado en África. Una de ellas es la gran importancia del poder blando en África para el gobierno japonés con vistas a sus objetivos de reformar el Consejo de Seguridad de la ONU, del que todavía está excluido como resultado de la derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial. Atraerse los votos africanos podría ayudar a Japón a alcanzar este objetivo. De hecho, durante muchos años, la prioridad política de Japón en África ha sido conseguir el apoyo de los 54 países africanos para la reforma del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Por otro lado, Pekín se ha opuesto constantemente a la propuesta de Japón.  Además, el apoyo africano es esencial para establecer un marco Indo-Pacífico Libre y Abierto que, de tener éxito, consolidaría la posición de liderazgo de Japón en la política mundial. 

Además, África cuenta con el mercado de más rápida expansión del mundo y el continente alberga abundantes recursos naturales. Japón quiere aprovechar este mercado, al tiempo que se asegura los recursos, especialmente porque los propios recursos naturales de Japón siguen siendo escasos. 

Para ello, Japón ha aplicado un enfoque de tres pilares básicos en África: 

  • Ha contribuido al desarrollo sostenible en colaboración con organizaciones internacionales, ONGs y empresas del sector privado, creando sistemas sanitarios resistentes y mejorando el saneamiento como parte principal de su estrategia de poder blando en el exterior y de política exterior no intrusiva.  
  • Ha tratado de promover la paz y la seguridad a través de la asistencia para el desarrollo de capacidades y el envío de las Fuerzas de Autodefensa japonesas mediante una excepción al artículo 9 de la Constitución japonesa que prohíbe el uso de su ejército en el extranjero desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Así, Japón abrió en 2011 en Yibuti su primera base militar en el extranjero desde la Segunda Guerra Mundial para luchar contra la piratería y, supuestamente, contrarrestar la creciente influencia de China en África oriental. 
Bases militares extranjeras en territorio Africano (Eritrea Hub)
  • Ha desarrollado y cuidado una relación de beneficio mutuo entre África y Japón en la que los países africanos puedan beneficiarse de la mejora del nivel de vida y de la creación de puestos de trabajo mediante la promoción de la transformación económica y el desarrollo de infraestructuras y recursos humanos de calidad. 

DIFICULTADES JAPONESAS EN ÁFRICA

Las empresas japonesas siguen viendo  África como un continente alejado de Japón y demasiado arriesgado.  La Organización de Comercio Exterior de Japón identifica varios motivos para estas dificultades:  

  1. Preocupa la inestabilidad de la situación política, la gobernanza y el sistema jurídico. 
  2. Se hace patente una falta de cumplimiento de las prácticas, normas y leyes locales, agravada por la poca profundidad de las relaciones con los gobiernos locales 
  3. Se presentan dificultades para desarrollar productos que se adapten a los mercados africanos y se sufre de falta de inteligencia y comprensión de los países africanos por parte de las empresas matrices en Japón 
  4. Escasez de recursos humanos en África, incluidos los trabajadores cualificados de la industria manufacturera y los japoneses francófonos. Los japoneses tienen una percepción negativa de África y son reacios a desplazarse hasta allí. 

JAPÓN Y SUS DIFERENCIAS CON CHINA: UNA TENSIÓN CONSTANTE

Tradicionalmente, Tokio ha centrado sus esfuerzos en África en la diplomacia del poder blando, principalmente a través de la prestación de ayuda al desarrollo. Por otra parte, los países africanos tienen interés en las inversiones japonesas y chinas, ya que se benefician de ambas al margen de las cuestiones geopolíticas más allá de sus fronteras.  

Dado su tamaño y sus problemas económicos internos, a Japón le resulta cada vez más difícil competir en términos de cantidad de financiación con otros actores del continente, especialmente con China.  

Ayuda al extranjero procedente de China hasta 2010 (China Daily)

De hecho, China puede ofrecer mucho más, ya que su presidente, Xi Jinping, prometió 60.000 millones de dólares de ayuda financiera a sus socios del continente en 2018 en el Foro de Cooperación China-África. Por tanto, ganarse el favor de los países africanos será sin duda un reto enorme para Japón.  

Mientras Japón ha establecido unos niveles similares de gasto, China ha duplicado con creces su propia inversión en los últimos cinco años, una tendencia que se espera que continúe al alza. 

Inversiones chinas en Africa a partir de 2010 (China Business Review)

El enfoque de Japón debería consistir en proponer una oferta diferenciada, basada no en la cantidad sino en la calidad, en la formación del personal y en la apropiación local, ya que para Tokio especialmente y para el entorno internacional en general, la expansión económica de China, a través de su Iniciativa «Belt and Road», está progresando a costa de los derechos humanos y la buena gobernanza. 

Además, la promoción de «infraestructuras de calidad» está en el centro de la estrategia de exportación de infraestructuras de Japón. En África, Japón sigue proporcionando infraestructuras de alta calidad en el continente, como la construcción de una planta de expansión geotérmica en Kenia o la mejora de la infraestructura de radiodifusión digital en Botsuana, lo que ayuda a los países africanos a avanzar hacia el desarrollo sostenible diferenciándose así de sus homólogos asiáticos. 

Japón a través de proyectos de modernización tecnológica y de infraestructuras en Africa (Naciones Unidas)

Japón también está en una posición única para apoyar la innovación y la fabricación de alta tecnología debido a su enorme desarrollo tecnológico, y para ayudar a promover la integración regional entre las empresas africanas gracias a sus cadenas de suministro.  

Sin embargo, a Tokio le preocupa, y mucho, la expansión de la presencia y el poder militar de China en África a través de las operaciones contra la piratería, la creación de capacidades para las fuerzas armadas y, en particular, la base de Yibuti establecida por Pekín en 2017 cerca de las bases americanas y japonesas. 

CONCLUSIONES 

Aun así, aunque Japón por sí solo se enfrenta a una ardua tarea para ofrecer una alternativa de desarrollo sostenible en el continente africano, Tokio está claramente comprometido con el fortalecimiento de sus lazos con los países africanos, especialmente en el sector privado, y podría ser un actor principal del continente si logra crear colaboraciones y cooperaciones entre los países que cuentan con medios comunes, es decir, un poder blando de ayuda basado en la calidad, la inversión libre y abierta y los objetivos comunes de un Indo-Pacífico libre, algo que se encuentra en frontal oposición a China.  

Japón está impulsando la colaboración con India, EEUU y Europa debido a los lazos históricos de India y Francia con esta región, además por su experiencia y comprensión de los mercados africanos, de las cuales Japón carece, y que en combinación con la experiencia tecnológica japonesa y sus capacidades financieras, podría dar lugar a una asociación beneficiosa para el conjunto de países.

Sin embargo, si esto se debe a una intención real por parte de Japón de desarrollarse y de ofrecer una cara amable en la esfera internacional, o es debido a una respuesta ante su propia economía estancada y con duras perspectivas a futuro o si simplemente es un intento de contener a China a través de alianzas movido por el miedo de quedarse relegado a un segundo plano, está todavía por ver.


NOTA: Los planteamientos e ideas contenidas en los artículos de análisis y opinión son responsabilidad exclusiva, en cada caso, del analista, sin que necesariamente representen las ideas de GEOPOL 21. 

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