ARTÍCULO ESPECIAL: UCRANIA, LA GUERRA DE NUEVO EN EUROPA (II)

Tras casi dos semanas de conflicto, y a pesar de las distintas rondas de negociaciones en territorio bielorruso – mediador, aún siendo parte del conflicto – entre Ucrania y Rusia, los acontecimientos se han recrudecido en todas las esferas imaginables.

Días 24 febrero a 2 de marzo

Tras las órdenes del presidente ruso, Vladímir Putin, de dar comienzo a una “operación especial” en el territorio ucraniano, los flancos norte, sur y este han sido atacados por las tropas del Kremlin y Bielorrusia (con la ayuda de combatientes chechenos, quienes reciben el nombre de ‘hombres de Kadýrov’ por el ex-presidente Ajmar Kadýrov), siendo tomadas importantes ciudades como Járkov/Kharkov o Mariupol, así como ataques en las áreas aledañas a la capital – Kyiv -, causando innumerables bajas civiles y militares de ambos bandos.

Esto ha dado paso a una reacción en cadena por parte de empresas internacionales y también desde la alianza UE-OTAN u otros Estados como Canadá, Australia o Japón, los cuales han comenzado a imponer sanciones a Moscú, provocando no solo una ‘sangría’ en la economía rusa, sino también una repercusión a nivel global que abarca desde un aumento en los precios de productos de primera necesidad hasta el petróleo o la electricidad.

Conversaciones estancadas: continúa la guerra

En los últimos días, y a pesar del evidente avance de las tropas rusas – sobre todo en la zona sur del país, con el posible objetivo de hacerse con un dominio mayor en el Mar Negro -, lo cierto es que se está observando una cierta ralentización paralela tal y como evidencia el abandono de convoyes, fallos mecánicos, saboteo de militares rusos a tiendas alimentarias o mismo el imperceptible avance que está llevando a cabo la caravana militar kilométrica que se dirige hacia Kyiv.

Estos elementos hacen – sumado a lo que parece una dificultosa toma de la capital – que el conflicto bélico se estanque por momentos, posiblemente como consecuencia de una mala planificación estratégica ya que, ante la inferior dotación del ejército ucraniano respecto del ruso, era evidenciable desde Rusia que la invasión de Ucrania y la toma de Kyiv serían similares a una “guerra relámpago”, pero nada más lejos de la realidad ya que esta contienda le está costando un total de 10 mil soldados fallecidos a Moscú según palabras del presidente ucraniano, Volodímir Zelensky.


Avance de las tropas rusas en territorio ucraniano hasta el día 6 de marzo de 2022 (AlJazeera)

Las negociaciones bilaterales entre Rusia y Ucrania se han venido desarrollando desde la primera semana de conflicto con el objetivo de conseguir un alto al fuego en el terreno y dar paso a la diplomacia, según los representantes ucranianos. Mientras tanto, los enviados por el Kremlin a las conversaciones reclaman la desmilitarización y ‘desnazificación’ de Ucrania junto al reconocimiento de la península de Crimea como territorio soberano ruso e independencia de Donetsk y Lugansk.

Junto a esto, se ha abordado la necesidad de realizar corredores humanitarios con el objetivo de evacuar a los civiles en las zonas más castigadas como Mariupol, Volnovakha así como también en Kharkov, Kyiv o Sumy. No obstante, se ha observado el incumplimiento de este ‘cese temporal de uso de la fuerza’ (al tener que ordenar, la rada de Mariupol, el retorno de los civiles a los búnkeres) bajo acusaciones mutuas de la violación de acuerdos entre los dos bandos enfrentados.

Antes y después de los bombardeos rusos sobre la ciudad de Kharkov, metrópolis con casi 1.5 millones de habitantes. Julian Röpcke (Bild).

También es necesario destacar, a parte de las conversaciones y corredores humanitarios, nuevos acontecimientos en los últimos días que han hecho recrudecer todavía más las tensiones. Uno de ellos ha sido el bombardeo de Kyiv tanto al sur – Goloseev – como en el centro de la ciudad, así como la caída de un misil ruso destruido por el ejército ucraniano que, en su impacto, destrozó una importante tubería que suministra gas y calefacción a la capital. A esto le sigue el recrudecimiento en zonas ya devastadas como las mencionadas Mariupol – donde han comenzado a llegar flotas de autobuses para evacuar a civiles -, Kharkov o Irpin (a pocos kilómetros de Kyiv), así como planes de bombardeo a la ciudad de Odesa, en las costas del Mar Negro, según fuentes del ejecutivo ucraniano.

Cerca de esta última ciudad al sur de Ucrania, el jueves 3 de marzo, un carguero propietario de la empresa estonia (bajo bandera panameña) VISTA Shipping Agency AS naufragó como consecuencia de una mina marítima al ser forzado, según diversos medios, a entrar en una zona de riesgo dentro de la estrategia conocida como ‘маскировка/maskirovka’, una doctrina militar que consiste en el camuflaje o engaño del enemigo. Sin embargo, el Ministerio de Asuntos Exteriores estonio no ha sabido aclarar las causas de este siniestro según la cadena pública Eesti Rahvusringhääling (ERR).

Otro de los sucesos, sin duda uno de los más alarmantes, fue el ataque a la central nuclear de Zaporiyia/Zaporizhzhia (la más grande de Europa con seis reactores en funcionamiento) por parte de militares rusos según autoridades ucranianas y la State Nuclear Regulatory Inspectorate, algo desmentido por el Ministerio de Defensa ruso, quien acusa a saboteadores ucranianos de las acciones acometidas en la planta nuclear. Según los últimos datos aportados por el comité nuclear ucraniano, tanto las condiciones de la central como los niveles de radiación son completamente normales.

Finalmente, otro de los hechos preocupantes ha sido el ataque a periodistas y reporteros en territorio ucraniano, una realidad denunciada por Reporteros sin Fronteras quien, desde el 24 de febrero – inicio de la contienda -, alerta del peligro que corren estos profesionales cuyo único cometido es retransmitir la realidad de la guerra. Así, han sido atacados dos periodistas daneses, un coche con reporteros del medio británico Sky News e incluso se produjo el encarcelamiento en Polonia – bajo acusación de espionaje y colaboración con el Kremlin – del periodista vasco Pablo González, quien se enfrenta a una pena de 10 años de prisión.

Así, esta serie de incidentes han dado lugar no solo a la imposición de sanciones hacia la Federación Rusa – con el cese inmediato de operaciones de empresas automovilísticas, textiles, plataformas de streaming, redes sociales, servicios financieros o competiciones deportivas entre otros -, sino también a protestas a lo largo del planeta, siendo las más multitudinarias las de Tiflis y Praga – esta última con la asistencia de más de 80 mil personas -.

De izq. a dcha.: Manifestación en apoyo a Ucrania en Tiflis (Georgia) (Arabian Daily) / Concentraciones con el mismo propósito en Praga (Chequia) (City of Prague)

A su vez, la invasión ha provocado que varios Estados (siguiendo el camino de Ucrania) hayan iniciado los procesos de solicitud de adhesión a la Unión Europea en los últimos días: Georgia y Moldavia, ambos con acuerdo de asociación con el grupo comunitario desde el año 2014, traduciéndose esto en los intentos de marcar distancia respecto a las políticas de Moscú. El día 7 de marzo, la presidencia rotatoria del Consejo de la Unión Europea (Francia, enero-junio de 2022) acordó invitar a la Comisión Europea a emitir un dictamen sobre cada una de las solicitudes, teniendo que esperar a la luz verde de esta última institución para dar paso a que estos sean considerados candidatos oficiales de adhesión.

Sumado a esto, quizá una de las consecuencias más escabrosas de la guerra son las personas que – al igual que en conflictos como Siria, Yemen o Afganistán entre otros – deben abandonar sus hogares y refugiarse en los Estados próximos. A día 8 de marzo, según datos de ACNUR/UNHCR, un total de más de 2 millones de personas han abandonado Ucrania desde el 24 de febrero, siendo Polonia el país que más refugiados está recibiendo – más de un millón hasta la fecha – seguida de Hungría con casi 200 mil lo que refleja, una vez más, que la gente refugiada suele permanecer en los Estados colindantes al afectado.

V. Zelensky (superior izquierda), I. Garibashvili (superior derecha) y M. Sandu (inferior centro) rubricando los acuerdos para solicitar la futura membresía a la Unión Europea. (Then24, 1Lurer, Romania Insider)

Para consumar los hechos de la segunda semana de conflictos, son destacables dos hechos: El primero es la tercera ronda de negociaciones entre Rusia y Ucrania que se llevó a cabo el lunes 7 de marzo – con avances insignificantes, pues Rusia solicitó a Ucrania nuevos puntos como el cese de las acciones militares o reflejar en la constitución su neutralidad, prohibiendo el acceso tanto a la UE como a la OTAN – , mientras que el segundo es el inicio de audiencias de la Corte Penal Internacional el mismo lunes y ante la cual no compareció la Federación Rusa, demandada por Ucrania al considerar esta última la violación de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio.

*Es necesario destacar que los acontecimientos reflejados en este artículo, considerados ahora actuales, pueden llegar a provocar la obsolescencia de gran parte del mismo en un corto período de tiempo, para lo cual se ampliará información de forma paulatina con datos renovados*


NOTA: Los planteamientos e ideas contenidas en los artículos de análisis y opinión son responsabilidad exclusiva, en cada caso, del analista, sin que necesariamente representen las ideas de GEOPOL 21

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