ARTÍCULO ESPECIAL: UCRANIA, LA GUERRA DE NUEVO EN EUROPA (III)

En la tercera semana de conflicto, los avances se mantienen ‘al ralentí’, pero las consecuencias desencadenadas por el inicio de la guerra continúan imparables, siendo la más significativa las pérdidas humanas.

Días 2 a 9 de marzo

La pasada semana se iniciaba con la tercera ronda de contactos entre Ucrania y la Federación Rusa sin avances notorios, solicitando esta última a Kyiv condiciones como su no adhesión a la OTAN o Unión Europa – así como los ya requeridos reconocimientos de Crimea como rusa e independencia de la DNR y LNR -.

Junto a estos acontecimientos, Kyiv, Chișinău y Tiflis habían procedido a firmar su solicitud de adhesión al grupo comunitario, recibiendo luz verde del Consejo de la UE con el objetivo de que la Comisión, dirigida por Ursula Von der Leyen, emita un dictamen favorable o no para la concesión de ‘candidatos oficiales’ de la Unión. Si bien los avances en territorio ucraniano por parte de las tropas rusas, bielorrusas y chechenas se encontraban ciertamente estancados, las dañadas urbes de Mariupol, Sumy o Kharkiv seguían sufriendo la violencia de los morteros bajo los intentos, infructuosos, de abrir corredores humanitarios so pretexto de desbloquear la falta de suministros en estas ciudades según la viceprimera ministra ucraniana, Iryna Vereshchuk.

Desde el 24 de febrero, día que dio inicio al conflicto bélico, las dos únicas ciudades ucranianas que continúan ‘con relativa normalidad’ su día a día son Lviv (al oeste del país y cuyo casco viejo está catalogado como Patrimonio de la Humanidad) y Odessa, en el Mar Negro, aunque llevan semanas protegiendo sus centros históricos y monumentos ante los posibles ataques.

De izq. a dcha.: Monumento al Duque de Richelieu, primer alcalde de Odessa (BBC News) y Estatua de Neptuno en la ciudad vieja de Lviv (The Bangkok Post) protegidos para evitar cualquier tipo de daño, considerado esto una violación del DIH.

Avances imperceptibles: llueve sobre mojado

Según fuentes occidentales, la evolución de la guerra, en términos militares, es casi mínima como consecuencia de una mala planificación por parte del Kremlin. Sin embargo, la violencia ocasionada contra civiles en diversas ciudades se ha visto recrudecida, siendo especialmente relevante la situación que se está desarrollando en Mariupol, al sureste de Ucrania y dentro de la región de Donetsk.

Desde el propio día 24, esta metrópolis de casi medio millón de habitantes ha venido sufriendo ataques incesantes al quedar tomada desde el principio por las tropas rusas, cuyo objetivo era la destrucción de las infraestructuras básicas para poder realizar una toma de la ciudad con mayor facilidad. Así, más de 3000 civiles han perdido la vida solo en esta ciudad desde el inicio de la guerra, bien por impacto directo de proyectiles o por el escaseo de productos de primera necesidad como alimentos y agua, siendo los corredores humanitarios vitales para remediar esta situación.

No obstante, lo que está ocurriendo en Mariupol recuerda a los inicios del sitio de Sarajevo (1992-1995) ya que la ciudad ucraniana está viviendo el bloqueo por parte de las tropas rusas, impidiendo la entrada o salida de personas, así como el acceso de material humanitario o productos básicos. Si se recurre a cualquier manual de Derecho Internacional Humanitario, uno de los pilares fundamentales en una contienda es que las partes involucradas tienen la obligación de mantener tanto un sistema de salud operativo así como asegurar el acceso a alimentos esenciales y agua segura y potable.

El 9 de marzo, en medio del pactado alto al fuego para la evacuación de civiles, el Hospital y la unidad de maternidad de Mariupol fueron objetivo de bombardeos rusos, justificados desde Moscú puesto que el centro se encontraría en desuso y en manos del grupo nacionalista extremista Azov, siendo utilizado como base. Sin embargo, había mujeres civiles y recién nacidos en ese momento en el centro sanitario y de nuevo, recurriendo al DIH, hospitales y medios de transporte medicalizados están protegidos por este derecho y no podrán ser objeto de ningún tipo de ataque, esté ocupado o no por militares pues en su interior, en este caso, había presencia de civiles.


Comparativa en el avance casi imperceptible de las tropas rusas entre el 6 de marzo (izquierda) y el 13 de marzo (derecha) (AlJazeera)

Pese a todo, no ha sido solo Moscú quien ha violado el Derecho Internacional Humanitario al atacar civiles no vinculados con el mundo castrense, sino que el propio ejército ucraniano, también ha recurrido a este tipo de prácticas ilegales a nivel internacional, tal y como relata en un vídeo la periodista francesa Anne-Laure Bonnet en la región del Donbass o como mismamente se ha observado en el ataque a la ciudad de Donetsk – capital de la autodeterminada DNR – el 14 de marzo donde varios misiles han matado a 16 personas – 20 según las autoridades de la DNR -, incluidos varios menores.

De las sanciones a los cambios geopolíticos

A las sanciones impuestas por la Unión Europea – y otros Estados del globo – que van desde el embargo de bienes y restricciones personales a la disminución de servicios internacionales automovilísticos, textiles, financieros o vinculados con las redes sociales en la Federación Rusa, se le unen otras relacionadas con Belarús: prohibición de acceso al sistema SWIFT a algunos bancos del país, restricción en la importación de tecnologías o limitación en las entradas financieras de Belarús en la Unión -.

Si bien la reunión entre los ministros de Exteriores ruso (Serguéi Lavrov) y ucraniano (Dmytro Kuleba) el 10 de marzo en la ciudad turca de Antalya finalizó sin acuerdo alguno, pues el objetivo era la apertura segura de corredores humanitarios en la diezmada ciudad de Mariupol, en la esfera internacional se han producido dos reuniones significativas vinculadas con esta crisis: Una de ellas ha sido el encuentro entre los dirigentes de los 27 países de la UE en el Palacio de Versailles (Francia) donde se ha abordado el desarrollo de una economía comunitaria más fuerte, la reducción de la dependencia de la Unión hacia el gas ruso o el refuerzo en las capacidades defensivas del grupo comunitario tal y como refleja la Declaración de la reunión informal de los jefes de Estado.

El otro encuentro, quizá más inesperado pero enmarcado en la ya estrategia norteamericana, ha sido el que tuvo lugar durante la semana del 8 de marzo en Caracas entre el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y diversos funcionarios de los Estados Unidos cuyo objetivo es abastecer a este último de energía y gas venezolano al prohibir las importaciones rusas, siendo la primera reunión que mantienen ambos países desde el año 2019, momento de la ruptura de relaciones e imposición de sanciones al país caribeño, provocando que Caracas vuelva al tablero internacional. El encuentro, en palabras del mandatario venezolano, se ha desarrollado de forma ‘respetuosa, cordial y muy diplomática’.

En los últimos días, se había mencionado la posibilidad de la entrega de Polonia a Ucrania de sus aviones MiG 29 – fabricados por la empresa Mikoyán durante la era soviética – a cambio de F-16 americanos, siendo rechazada esta decisión por Washington (y ahora también negada la afirmación por el presidente polaco, Andrzej Duda) al considerar dicha actividad como un elemento logísticamente ‘engorroso’ ya que se trataría de aviones pertenecientes a la OTAN sobrevolando espacio aéreo ucraniano, involucrando directamente de alguna forma a la organización en el conflicto.

En relación al papel de los reporteros y periodistas y los ataques hacia estos en territorio ucraniano, se ha confirmado la hospitalización del corresponsal de la cadena estadounidense Fox News Benjamin Hall – herido a las afueras de la capital – así como la muerte de Brent Renaud, informador de guerra norteamericano en la ciudad de Irpin, a escasos kilómetros de Kyiv o la de Pierre Zakrzewsk y Oleksandra Kuvshynova. En cuanto al caso del corresponsal vasco Pablo González, este continúa en prisión acusado de espionaje bajo pena de 10 años, siendo la Misión diplomática española en Polonia la única institución estatal capaz de ponerse en contacto con el detenido, denunciando además su abogado – Gonzalo Boye – la imposibilidad de comunicarse con él y ejercer su defensa. En este caso concreto, las autoridades polacas aún no han aportado ninguna prueba que confirme este supuesto espionaje, siendo el único dato su nacimiento – y el de sus padres – en Moscú puesto que su abuelo era uno de los conocidos como ‘Niños de Rusia’ de los primeros años de la Guerra Civil española.

Abordando los refugiados, el número ucranianos que escapan de la guerra aumentó, a día 14 de marzo, a casi 3 millones, de los cuales más de 1.7 millones están dentro de las fronteras polacas y, los restantes, repartidos entre Hungría, Rumanía, Moldavia, Eslovaquia o Belarús y Rusia – sobre todo procedentes de las DNR y LNR en estos dos últimos países -. Además, son numerosas las caravanas de ayuda que llegan desde diferentes puntos de Europa hasta las fronteras ucranianas para llevar elementos de primera necesidad u ofrecer, en todo caso, el desplazamiento hacia otros países de la Unión.

Mapa, elaborado según datos de ACNUR/UNHCR a día 13 de marzo, sobre los destinos de los refugiados ucranianos. Jared Whalen, Will Chase (Axios).

A modo de colofón semanal, a día 15 de marzo se han producido varios bombardeos sobre la ciudad de Kyiv – barrios residenciales de Sviatoshynskyi y Podilski, provocando el establecimiento de un toque de queda continuado de 36h. -, así como se ha comunicado la visita de los primeros ministros esloveno – Janez Janša -, checo – Petr Fiala – y polaco – Mateusz Morawiecki – con el objetivo de reunirse con el presidente ucraniano y ofrecer un paquete de ayudas provenientes de la Unión Europea.

*Es necesario destacar que los acontecimientos reflejados en este artículo, considerados ahora actuales, pueden llegar a provocar la obsolescencia de gran parte del mismo en un corto período de tiempo, para lo cual se ampliará información de forma paulatina con datos renovados*

NOTA: Los planteamientos e ideas contenidas en los artículos de análisis y opinión son responsabilidad exclusiva, en cada caso, del analista, sin que necesariamente representen las ideas de GEOPOL 21

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