ARTÍCULO ESPECIAL: UCRANIA, LA GUERRA DE NUEVO EN EUROPA (VIII-IX)

Dos meses después del inicio de la invasión ucraniana – conocida como la guerra de Putin – la palabra ‘genocidio’ resuena con fuerza a medida que avanza el escenario bélico, a lo que se suman los objetivos por parte del Kremlin de hacer un corredor este-sur hasta Transnistria, poniendo bajo amenaza a un nuevo Estado: la República de Moldavia.

El campo militar: nuevos propósitos

De nuevo, dentro de las acciones militares por parte de los dos bandos principales involucrados en el conflicto, se suceden las acusaciones mutuas en referencia a los ataques que se iniciaron el 24 de febrero de 2022. Uno de los últimos acontecimientos que ponen de manifiesto estas incriminaciones está vinculado con el ataque, el 14 de marzo, al buque insignia de la armada rusa: el Moskvá/Москва.

Según medios occidentales y fuentes de las propias autoridades ucranianas, el navío habría sido hundido en el Mar Negro como consecuencia del impacto de un misil antibuque Neptuno por parte del ejército de Kyiv, tal y como afirma el asesor del presidente ucraniano, Oleksiy Arestovich. Por su parte, referenciando la información de la agencia rusa РИА Новости, el principal barco de la marina rusa sufrió un incendio debido a la detonación accidental de las municiones que se encontraban a bordo. Esto, junto al tiempo desfavorable existente en el momento, contribuyó a su naufragio durante las acciones de remolcado.

El barco, con casi 200 metros de eslora, era el más grande de la flota del Kremlin, construido en el año 1979 en los astilleros de Mykolaiv (antigua RSS de Ucrania) y botado bajo el nombre deSlava/Gloria’ hasta que una remodelación entre los años 1990 y 2000 trajo consigo el rebautismo de la embarcación.

Es necesario abordar, una semana más, la situación que se vive en las principales urbes de Ucrania. La capitalidad del país, Kyiv, se encuentra en estos momentos liberada de las tropas rusas ante el repliegue anunciado por el Kremlin semanas atrás con el objetivo de centrar todos sus esfuerzos en la región sur y en la del Donbass (este del país). Este panorama ha traído consigo que varios países, entre ellos el Estado español o el Reino Unido, hayan decidido reabrir sus Misiones Diplomáticas en Ucrania tras el cese de actividad de la mayoría de ellas al estallido del conflicto. De esta forma, el objetivo es otorgar una sensación de ‘normalidad institucional’ en la metrópoli más grande del país y demostrar el apoyo occidental al Estado invadido.

En la mitad oeste del país, mientras la ciudad de Lviv vive con relativa calma el conflicto desde hace dos meses, Odessa, la perla ucraniana del Mar Negro – y zona vital para el paso de refugiados hacia Moldavia o Rumanía – se ha convertido en uno de los nuevos deseos de Moscú. Así lo demuestra el ataque con misiles a un bloque de apartamentos el sábado 23 de abril donde han perecido 8 personas, entre ellas un bebé de tres meses, y 18 han resultado heridas.

Cifras de fallecidos, heridos, crímenes de guerra y misiles lanzados durante los dos meses de conflicto bélico (The Kyiv Independent)

Hacerse con Odessa sería la siguiente meta del Kremlin según palabras de Rustam Minnikaev – Mayor general del ejército ruso – para establecer así un control total desde el este hasta el sur del país, lo que permitiría la creación de un corredor terrestre para Crimea. Además, este miembro de las altas esferas castrenses del Kremlin ha admitido que el control sur es una salida hacia Transnistria, región separatista de Moldavia donde aún se encuentran desplegadas tropas rusas desde la década de los 90.

Esto provoca un nuevo escenario en el conflicto ucraniano, pues de hacerse con dicho ‘pasillo’ hasta Moldavia (un territorio que coincide con el área rusohablante de la zona), el conflicto bélico iría en una clara dirección hacia la escalada de tensiones, convirtiendo posiblemente al territorio prednistroviano en una república todavía más protegida por Moscú semejante a Abjasia u Osetia del Sur.

Izquierda: Mapa que representa la factible zona bajo control ruso – rosa – desde el noreste hasta Transnistria (UA Position). Derecha: En color, área donde predomina la población rusoparlante, correspondiéndose con las zonas que pretende controlar Moscú (Global Student Square)

Dentro de las localidades más castigadas, una vez más Mariupol vuelve a ser protagonista y fiel reflejo de las consecuencias de un conflicto bélico. El jueves 21 de abril, el Kremlin anunciaba quizá el mayor de sus logros en estos dos meses de contienda: la toma de la ciudad, vital para tener bajo control la totalidad del Mar de Azov e iniciar así el corredor terrestre hacia Crimea. Según algunos medios y reportes, la Federación rusa habría empleado armas de naturaleza química contra la población de la zona puesto que, los pocos residentes que aún permanecen en sus calles, han presentado problemas respiratorios compatibles con este tipo de armamento, además de rubor facial o presión arterial alta.

El domingo 24 de abril, el Comité Internacional de la Cruz Roja (ICRC por sus siglas en inglés) lanzaba un comunicado en el que se dejaba patente la alarmante situación de los residentes de Mariupol y donde clamaba por un necesario y urgente acceso humanitario al lugar, incluida la siderúrgica Azovstal, lugar donde aún permanecen atrincherados en torno a 2000 soldados ucranianos y miembros de la milicia ultraderechista Batallón de Azov.

Un panorama político marcado por el «genocidio»

Pronunciar la palabra ‘genocidio’ es un recurso habitual por parte de las grandes esferas políticas. Ejemplo de ello han sido las declaraciones del propio presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, o de los primer ministro británico – Boris Johnson – y polaco – Mateusz Morawiecki -. No obstante, probar la existencia de este tipo de crímenes es complejo y solo debe ser la justicia, en este caso la Corte Penal Internacional, quien tome una decisión respecto a ello.

Así, y según el Estatuto de Roma – instrumento firmado en 1998 que regula la institución jurídica mencionada desde 2002, entrada en vigor -, el genocidio es un acto que tiene como finalidad la eliminación intencionada y destrucción total o parcial de un grupo étnico, nacional o racial, diferenciándose de los crímenes de lesa humanidad precisamente en el acto premeditado o deliberado. Lo que no se puede poner en duda es que la agresión rusa es completamente un crimen hacia el derecho humanitario y, posiblemente, vinculado con la existencia de crímenes de guerra en Bucha, Kharkiv, Sumy, Chernígov, Izium o Mariupol, tal y como explica la secretaria general de Amnistía Internacional y relatora especial de Naciones Unidas, Agnès Callamard.

A lo largo de estas dos últimas semanas, varios mandatarios europeos han acudido al país invadido con el objetivo de mostrar apoyo al pueblo ucraniano y sus dirigentes. Los primeros en asistir durante este período de tiempo han sido Andrzej Duda – Polonia -, Gitanas Nausėda – Lituania -, Egils Levtis – Letonia – y Alar Karis – Estonia -. A estos altos cargos les ha sucedido el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez quien, junto a la primera ministra danesa Mette Frederiksen, ha visitado la zona de Borodyanka.

En este encuentro, el Gobierno español se comprometió al envío del buque logístico ‘Ysabel’ hacia Polonia con un cargamento de 200 toneladas de material militar entre los que se incluyen 40 vehículos, además de portar a 39 expertos forenses del Ministerio del Interior. Por su parte, la primera ministra danesa anunció que junto al ya realizado envío de 2.700 misiles de hombro, en la reunión se abordó la contribución de estos países en la reconstrucción ucraniana posterior a la finalización de la guerra.

La ronda de visitas oficiales a Kyiv remató este fin de semana pasado cuando el secretario de Estado y el de Defensa estadounidenses – Antony Blinken y Lloyd Austin respectivamente – se reunieron con el presidente ucraniano. En este encuentro, los Estados Unidos anunció ayudas valoradas en 700 millones de dólares en el campo militar, así como la reapertura de la Misión Diplomática en la capital junto al nombramiento de un nuevo embajador en el país según información del medio ruso Радио Sputnik.

Se espera también que el Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, viaje a Ucrania para mantener un encuentro con V. Zelensky tras su paso por Moscú el martes 26 de abril. Con Vladimir Putin se debatió sobre el alto al fuego en el conflicto y la creación de pasos humanitarios seguros para la población ucraniana. No obstante, esto ha sido criticado por parte de las autoridades ucranianas, quienes reprochan al alto mandatario de la ONU que su viaje se inicie en la Federación Rusa y no en Ucrania, país que está sufriendo las consecuencias de la contienda.

De izquierda a derecha: La viceprimera ministra ucraniana para la integración Euro-Atlántica – Olha Stefanishyna – el presidente del Gobierno español – Pedro Sánchez – y la primera ministra danesa – Mette Frederiksen – en Borodyanka (Atalayar)

Desde el punto de vista de las sanciones, el quinto paquete promovido por parte de la Unión Europea incluía, en su punto tercero, la prohibición de entrada en puertos comunitarios a buques de pabellón ruso (en vigor desde el 17 de abril de 2022), exceptuando motivos de carácter médico, energético, alimentario o humanitario. Este veto incluye todo tipo de embarcaciones, desde yates a naves de recreo e, incluso, a aquellos navíos que hayan cambiado de bandera a fecha posterior al 24 de febrero de 2022, inicio de las operaciones militares rusas en Ucrania.

Es necesario destacar que, si bien Polonia y Hungría siempre han sido dos de los Estados europeos que remaban juntos a contracorriente de las decisiones tomadas en el seno de la Unión, desde el punto de vista de las sanciones hacia la Federación Rusa ambos se han distanciado. Mientras Varsovia apuesta por férreos castigos al Kremlin, Budapest se desmarcó completamente de la línea polaca y del resto del grupo de los 27. De esta forma, el ejecutivo de Orbán ha decidido no expulsar a los diplomáticos rusos del país, no apoyar las sanciones al suministro eléctrico y realizar los pagos del gas ruso en rublos tal y como ordenó Moscú.

Por su parte, Turquía – mediadora fundamental entre las partes – se ha unido al bloqueo del espacio aéreo ya consumado por la mayoría de países del viejo continente. En este caso, el ministro de Asuntos Exteriores turco, Mevlüt Çavuşoğlu, ha establecido que los vuelos pertenecientes al ejército ruso con destino Siria (donde la Federación juega un papel importante en el régimen de Bashar al-Assad) tendrán las rutas aéreas de la península de Anatolia completamente cerradas, aunque los vuelos comerciales continuarán con las rutas entre ambos Estados a diferencia de los vetos mutuos entre algunos Estados y Rusia, quien ha prohibido el sobrevuelo sobre el espacio aéreo de la Federación a más de una treintena de aerolíneas.

Estados que mantienen un cierre total a aeronaves de bandera rusa – rojo – y Turquía – azul -, quien ha bloqueado el paso a aviones militares rusos con destino Siria (elaboración propia vía Infobae, El Financiero y Reuters)

A nivel diplomático, Moscú ha decidido declarar persona non grata a varios diplomáticos como medida recíproca ante la expulsión, en las últimas semanas, de varios trabajadores de sus Misiones Diplomáticas. Así lo anunciaba la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, Maria Zajárova, a inicios del mes de abril. Estos hechos se hicieron factibles el pasado 25 de abril, cuando el Kremlin anunció la deportación de 40 representantes alemanes ante la decisión ‘hostil’ del Bundesregierung.

Finalmente, la situación de los refugiados ucranianos continúa siendo una emergencia humanitaria de gran calado. A 24 de abril, más de 5.2 millones de personas habrían abandonado el país invadido en un lapso de tiempo que no supera las ocho semanas según datos de UNHCR/ACNUR. De nuevo, el país con más acogidos es la República polaca con casi 3 millones seguido de Rumanía con más de 700 mil personas. No obstante, el Estado con más refugiados per cápita continúa siendo Moldavia ya que, con sus 2.6 millones de habitantes, está atendiendo dentro de sus fronteras a más de 400 mil ucranianos con unas infraestructuras deficientes.

A pesar de la situación catastrófica, se ha comenzado a observar una disminución en el ritmo de personas que huyen de Ucrania hacia los Estados más próximos, pasando de más de 3 millones de refugiados en el mes de marzo a poco más de 1 millón en abril.

Evolución del número de refugiados desde el inicio de la contienda (UNHCR/ACNUR)

*Es necesario destacar que los acontecimientos reflejados en este artículo, considerados ahora actuales, pueden llegar a provocar la obsolescencia de gran parte del mismo en un corto período de tiempo, para lo cual se ampliará información de forma paulatina con datos renovados*


NOTA: Los planteamientos e ideas contenidas en los artículos de análisis y opinión son responsabilidad exclusiva, en cada caso, del analista, sin que necesariamente representen las ideas de GEOPOL 21

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