MICROESTADOS EUROPEOS Y LA UE: ¿UN FUTURO CONJUNTO?

Cinco son los microestados europeos – sin contar a Malta, miembro de pleno derecho de la Unión desde 2004 – que se encuentran rodeados por territorio comunitario pero, aún no perteneciendo a él, poseen ciertos privilegios y conexiones con los 27

La Europa de los microestados

A día de hoy, aún no existe entre los expertos una definición clara de lo que es un microestado, pues algunos establecen como límite para considerar a un país como tal la cifra de 1 millón de habitantes, por lo que en la lista de cinco microestados – Principado de Andorra, Principado de Mónaco, República de San Marino, Principado de Liechtenstein y Ciudad del Vaticano – junto con Malta habría que incluir a otros como Chipre, Luxemburgo, Montenegro e Islandia. Otros analistas consideran que hasta los 3 millones de habitantes los Estados son considerados como ‘micro’, dando como resultado un abanico de países considerablemente amplio.

Por esas razones, en este análisis se abordarán aquellos que posean no solo una población sustancialmente menor con respecto a otros microestados, sino también por su tamaño y superficie reducidas o mismo debido a sus características político-económicas.

No obstante, sus particularidades no provocan que estos pequeños Estados europeos posean obstáculo alguno, según el Derecho de la Unión, a adherirse como miembro pleno. Así, cumplirían (a excepción del Vaticano) con los denominados Criterios de Copenhague1993 – que son utilizados como referencia para iniciar el proceso de pertenencia al grupo comunitario, basados estos en los artículos 49 y 6.1 del Tratado de la Unión Europea o TUE. De forma sucinta, el instrumento recoge la necesidad de contar con instituciones capaces de aplicar las normativas europeas, una economía de libre mercado o el respeto a los derechos humanos, a las minorías y, en esencia, los valores de la organización internacional. 

EstadoPoblaciónAcuerdo de AsociaciónUnión AduaneraEspacio SchengenEuro

77.265Negociaciones (2014)Sí (1990), con excepcionesNoSí (2002) / 2011*

39.244Negociaciones (2014)Sí (acuerdo aduanero con Francia)No, pero sin bordes fronterizosSí (1999) / 2011*

38.137Si (1994)No (sí con Suiza)Sí (2008)No (Franco suizo)

33.938Negociaciones (2014)Sí (1991), con excepcionesFrontera abierta con ItaliaSí (2002) / 2012*

825NoNoFrontera abierta con ItaliaSí (2002) / 2010*

Niveles de aproximación a la Unión Europea. *Inicio del acuerdo monetario (Elaboración propia vía datos del Banco Mundial, Schengen Visa info e instituciones UE).

Desgranando el cuadro anterior, se identifica claramente que se trata de Estados que no superan los 100 mil habitantes y cuya historia está muy ligada a los países que se sitúan colindantes a sus fronteras: Andorra, enclavada entre España y Francia, ya era propiedad del conde de Foix y el obispo de Urgell en el siglo XIII. Mónaco, por su parte y como señorío de la familia Grimaldi desde también el siglo XIII, formó parte de Francia entre el XVII y el XVIII.

En cuanto al Principado de Liechtenstein, este fue parte íntegra del Sacro Imperio hasta el siglo XIX, momento en el que logró su independencia como país soberano. Finalmente, los casos de la Ciudad del Vaticano o San Marino están claramente ligados a los procesos históricos de la península itálica, consiguiendo el primero ser independiente tras los Pactos de Letrán de 1929 y, singularmente, el último es el que se constituye como Estado emancipado desde el siglo IX, el más antiguo de todos.

Esta mención histórica es esencial para comprender por qué, en la actualidad, estos microestados dependen en cierta medida de sus países vecinos, todos ellos – excepto Suiza – miembros de la Unión Europea. En primer término, uno de los primeros pasos para acercarse al grupo de los 27 es poseer un Acuerdo de Asociación, es decir, un tratado entre los países ya miembros y un tercero para aumentar los lazos de cooperación y cuya base se encuentra en la disposición 217 del TFUE (Tratado de Funcionamiento de la UE). De los países referenciados, el único que no cuenta ni posee un proyecto para ello es la Ciudad del Vaticano, pues su régimen político teocrático no cumple con los requisitos para ello.

Sin embargo, el Principado de Liechtenstein cuenta desde 1995 – entrada en vigor – con este convenio que le permite participar en el mercado interior comunitario, es decir, libre circulación de capitales, bienes y servicios, así como acuerdo estrecho en investigación, medio ambiente, educación y política social tal y como refleja el documento de 1992 firmado en Oporto. Junto a este (y desde 2014), Andorra, Mónaco y la Serenísima República han iniciado las conversaciones con la Comisión Europea para la aplicación de este Acuerdo de Asociación que, en algunos casos como en el de Andorra o San Marino, deberá ser sometido a opinión pública y que tendría que haber llegado a término (según información del Warsaw Institute) en 2021, pero ha quedado estancado por la gestión de la pandemia.

Población, área y divisa de los microestados europeos (RANE Network)

En cuanto a la Unión Aduanera y espacio Schengen, es necesario hacer hincapié en la diferencia que radica entre ambas. La primera hace referencia a la existencia de un arancel común a la importación de productos desde terceros países, esencial para sentar las bases del mercado único. Por su parte, el tratado Schengen aborda la eliminación progresiva de los controles fronterizos, permitiendo así una libre circulación sin obstáculos entre los miembros de la UE y cuatro países extracomunitarios: Islandia, Liechtenstein, Suiza y Noruega.

Cartografía que refleja los Estados miembros y no miembros del espacio Schengen. San Marino, Mónaco y el Vaticano son participantes no oficiales, mientras que Andorra no forma parte del tratado (Political Geography Now).

Desglose

  • Principado de Liechtenstein: Si bien no posee un acuerdo aduanero con la Unión, Vaduz cuenta con una completa unión con Suiza desde 1924. Además, el Principado centroeuropeo es miembro asociado de Schengen desde 2011, tres años después de la Confederación Helvética. 
  • República de San Marino: Desde el año 1991, la Serenísima y la Unión poseen un acuerdo de cooperación y unión aduanera excepto para el carbón y el acero. Sin embargo, a pesar de no tener un acuerdo formal con el espacio Schengen, San Marino – al igual que el Vaticano – posee fronteras abiertas con la República italiana, por lo que de facto son parte del área
  • Ciudad del Vaticano: El más pequeño de todos los Estados no posee ningún tipo de tratado aduanero ni tampoco forma parte del grupo Schengen de manera oficial aunque, de facto y al carecer de fronteras físicas con la ciudad de Roma, está dentro del acuerdo.

Fotografías que muestran las diferencias de los pasos fronterizos entre la UE  y los microestados. A la izquierda, San Marino sin vigilancia policial (La Vanguardia y La Nazione); a la derecha, Andorra – control aduanero –

El encaje futuro en la Unión como colofón

Todos los Estados analizados a lo largo del artículo poseen como moneda de curso legal el euro a excepción de Liechtenstein, quien comparte el franco suizo con la vecina Confederación Helvética. Así, la zona euro no solo se circunscribe a los miembros de la UE y sus territorios de ultramar, sino también a aquellos países que cuentan con un acuerdo (2010-2012) que autoriza a sus ciudadanos al empleo de dicha divisa así como a la emisión limitada con sus diseños propios.

No obstante, el futuro de los microestados europeos puede deducirse que no pasa por su integración en el actual grupo de los 27 a corto plazo. El caso negativo de la Ciudad del Vaticano está vinculado con su tipo de régimen político, una teocracia absoluta, elemento contrario al artículo 2 del TUE. A su vez, la asociación de Liechtenstein a la Unión tampoco sería viable – o no se contempla – debido a la relación tan estrecha con Suiza, nación que rechazó unirse a la organización internacional.

Los tres minúsculos Estados restantes, si bien serían ‘capaces’ de cumplir con los Criterios de Copenhague, lo cierto es que su encaje dentro de la Unión es compleja al existir una fuerte dependencia de los países vecinos y sectores como el turismo y el comercio.

Así, si bien a Mónaco, San Marino y Andorra les beneficia el acercamiento al grupo a través de la firma de los Acuerdos de Asociación, lo cierto es que una adhesión plena podría ser considerada como un ‘lastre’ al tener que modificar su estructura comercial y económica. En el caso del principado pirenaico, el tabaco y su precio reducido son elementos fundamentales en el funcionamiento de su riqueza, por lo que la entrada en la organización provocaría un cambio radical al ‘estatus’ especial de este producto.

San Marino, por su parte, vería peligrar su mercado laboral – el cual posee una gran protección por parte del Ejecutivo – ya que existiría libertad para que los ciudadanos comunitarios pudieran instalarse dentro de la pequeña nación. Finalmente, el principado monegasco si bien difiere de estos dos anteriores al tener un acuerdo bilateral con la República francesa en relación al I.V.A., lo cierto es que desde Bruselas se percibe al Estado mediterráneo y a los dos restantes como una atracción para las inversiones masivas como consecuencia de los secretos bancarios, la baja fiscalidad y el poco intercambio en información fiscal existente a pesar de las reformas llevadas a cabo por los tres gobiernos.


Diseños de las monedas de Euro acuñadas por el Principado de Andorra (superior) y la República de San Marino (inferior) gracias al acuerdo con la Unión Europea (Wix coins info).


NOTA: Los planteamientos e ideas contenidas en los artículos de análisis y opinión son responsabilidad exclusiva, en cada caso, del analista, sin que necesariamente representen las ideas de GEOPOL 21

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