LOS PRINCIPALES DESAFÍOS DEL NUEVO GOBIERNO DE BORIC EN CHILE

A cuatro meses de haber sido electo como el gobernante más joven del planeta, el nuevo presidente de Chile, Gabriel Boric pasó de altos niveles de aprobación a tener un abrupto fin de su popularidad a solo un mes de asumir el cargo. La crisis social y económica derivada del estallido social y la pandemia, junto con errores no forzados al inicio del mandato son las claves de está corta luna de miel. 


El actual presidente de Chile, Gabriel Boric, es el más joven de la historia del país. Una rápida y ascendente carrera política lo llevó desde la dirigencia estudiantil durante las movilizaciones de 2011, a diputado por 2 periodos, y ahora a Presidente de la República. Todo esto en solo 10 años y con 36 años de edad. Se impuso en la segunda vuelta del 19 de diciembre de 2021 a un político diametralmente distinto: José Antonio Kast, de extrema derecha, de 56 años. Kast ganó la primera vuelta, pero la remontada de Boric fue histórica, transformándose en el presidente más votado de la historia de Chile. Los resultados de esa elección se muestran en la Figura 1. 

Figura 1: Resultados electorales de la 2º vuelta de las Elecciones Presidenciales en Chile (Servel)

Luego de la victoria, el principal debate fue la composición del gabinete. Su coalición, Apruebo Dignidad (Frente Amplio + Comunistas) obtuvo una minoría en las elecciones legislativas, y para ganar la segunda vuelta, debieron sumar a la socialdemocracia agrupada en Socialismo Democrático. El debate sobre el gabinete fue sobre cuánto peso tendrían las “dos almas” de la nueva coalición de gobierno en los 24 ministerios disponibles. La Figura 2 muestra el peso de cada partido, diferenciando en color morado a los partidos de Apruebo Dignidad y con amarillo a los de Socialismo Democrático. La coalición de Boric, se quedó con un 50% del gabinete, siendo el principal partido, Convergencia Social (CS) el partido del presidente. Socialismo Democrático obtuvo un 33% del gabinete, y se hizo un especial gesto al Partido Socialista (PS) a quienes individualmente se les dio el mismo peso que a CS. Finalmente, se optó por dejar un 17% a independientes, algo raro en la historia de los gabinetes en Chile.

Figura 2: Composición partidaria del 1º Gabinete de Gabriel Boric (Elaboración propia)

La designación del gabinete provocó algunos roces entre Apruebo Dignidad y Socialismo Democrático, como la molestia inicial del Partido Comunista por la nominación de Mario Marcel (PS) en Hacienda, un histórico moderado y defensor de la responsabilidad fiscal. Pese a esto, Boric pasó unas vacaciones de febrero viviendo una verdadera luna de miel anticipada. La ceremonia de traspaso de mando se realizó la mañana del viernes 11 de marzo, y por la tarde, Boric realizó un discurso frente a una multitud desde La Moneda donde recordó a Salvador Allende y prometió gobernar para todos los chilenos. Se cerraban 12 semanas exactas donde se desató una verdadera “boricmanía” en Chile. 

Sin embargo, los problemas comenzaron de inmediato, cuando la dura realidad política de un país azotado por la crisis social desencadenada por el estallido social de 2019 chocó con las altas expectativas de cambio que se generaron con el gobierno entrante. Tres problemas han acompañado a Boric desde ese momento. El primero ha sido enfrentado por Izkia Siches, la Ministra del Interior. La primera visita oficial de Siches fue a la Región de La Araucanía. Ubicada en el sur de Chile, es la región más pobre del país y que enfrenta el histórico conflicto entre el Estado chileno y el Pueblo Mapuche, el pueblo originario más emblemático y numeroso del país que tiene históricas demandas por autonomía territorial y reposición de tierras. Grupos radicalizados, que dicen representar la causa Mapuche, han optado por la violencia política para conseguir tales objetivos. En esta primera visita oficial, la ministra Siches debió alterar su itinerario, pues su comitiva fue víctima de una ráfaga de disparos mientras visitaba la zona.  Siches, que fue una figura clave en la victoria de Boric en segunda vuelta, ha cometido una serie de errores comunicacionales en estos primeros 2 meses de gobierno, muchos de los cuales han llevado incluso a la especulación sobre su eventual salida del gabinete.

Un segundo problema es la situación del alza de precios que se enfrenta en Chile desde finales del año pasado, producto de factores externos como la Guerra en Ucrania, pero también de factores internos como el retiro de los fondos privados de pensiones para hacer frente a las cuarentenas durante el coronavirus. El Informe de Política Monetaria (IPOM) elaborado por el Banco Central de Chile proyectó un escenario inflacionario que podría llegar al 10% a mediados de año. La meta de inflación del país (3%) recién volvería a conseguirse en 2024. En cuanto a la expansión del PIB, el país tendría un crecimiento de entre un 1% y 2% en 2022 e incluso podría ser negativo para 2023. La combinación de alta inflación y estancamiento del crecimiento ha llevado a algunos economistas a advertir sobre una posible coyuntura de estanflación entre finales de 2022 y 2023. El control de la inflación fue uno de los principales logros de los gobiernos de la transición, y existe toda una generación -precisamente los jóvenes que fueron la base de apoyo de Boric- que no conocen los efectos de este fenómeno.

Finalmente, y muy vinculado con el punto anterior, el gobierno ya ha vivido sus primeras tensiones legislativas en relación con los retiros de fondos de pensiones. Durante el gobierno de Sebastián Piñera se discutieron 4 y se aprobaron 3 proyectos de retiros de fondos desde las Aseguradoras de Fondos de Pensiones (AFP). Pese a las advertencias de muchos economistas, entre ellos Mario Marcel, actual Ministro de Hacienda, y en ese entonces Presidente del Banco Central, esta era una mala política pública que provocaría inflación. Apruebo Dignidad, el mismo Boric, y varios de sus actuales ministros que eran congresistas en ese momento votaron a favor de los retiros. Durante este año, en marzo y abril se discutió un nuevo proyecto de estas características, donde Boric y su gobierno se posicionaron en contra del proyecto lo que desconcertó a muchos de sus adherentes. Además, la oposición hizo notar que Boric actuó de una forma cuando era opositor a Piñera, y de otra totalmente diferente, ahora que le toca encabezar el país. 

Todas estas coyunturas esfumaron las grandes expectativas que había sobre el nuevo gobierno. El mismo Boric ha confesado que el inicio de su periodo ha sido con “turbulencias”. La Figura 3 muestra el seguimiento de las principales encuestas de opinión pública en Chile durante los dos primeros meses de gobierno y muestran que en poco más de un mes, su desaprobación superó sus niveles de aprobación. Para todos los presidentes desde 1990 en adelante, este período de la llamada “luna de miel” ha durado entre 9 meses a un año. A Boric le duró solo un mes. De todas formas, como explican Franklin y Fix (2016) cuando los países están polarizados, los efectos de la luna de miel en la aprobación presidencial tienden a diluirse. 

Figura 3: Aprobación de Gabriel Boric entre marzo y abril de 2022 (Elaboración propia)

Finalmente, el principal desafío del actual gobierno será enfrentar el plebiscito de salida del 4 de septiembre de este año que definirá si el texto constitucional propuesto por la Convención Constitucional será aprobado o rechazado por los chilenos. Mucho del cumplimiento del programa de gobierno de Boric ha sido vinculado al éxito del proceso constituyente que no ha estado exento de polémicas de todo tipo. De hecho, las encuestas de opinión muestran hasta ahora una ventaja del Rechazo sobre el Apruebo como indica la Figura 4. 

Figura 4: Plebiscito de Salida en Chile entre marzo y abril de 2022 (Elaboración propia)

Al gobierno solo le conviene una amplia victoria del Apruebo frente al Rechazo en un plebiscito que pese a ser sobre la nueva Constitución algo tendrá de evaluación de los primeros meses de la gestión gubernamental. Una victoria leve del Apruebo, pondría al gobierno en una posición compleja frente a la oposición en el Congreso pues Boric tendría que negociar varios puntos del programa de gobierno lo que podría decepcionar a sus bases de apoyo. El escenario más complejo sería una victoria del Rechazo. En este escenario la situación de gobernabilidad podría salirse de las manos. En dos meses de administración ya se han visto algunas movilizaciones por izquierda, como ha ocurrido con los estudiantes secundarios, y también por derecha, con un improvisado paro de transportistas hace pocos días. Faltan algunas semanas para las elecciones, y en lo formal, la campaña aún no ha comenzado y su desarrollo podría revertir la tendencia que muestran las encuestas. Pese a todo, es importante señalar que en la historia de Chile los procesos constituyentes siempre han sido sinónimo de inestabilidad. Los ensayos constitucionales de principios del siglo XIX terminaron con una guerra civil donde los conservadores impusieron la carta fundamental de 1833. El proceso constituyente de 1925 derivó en un interregno de 7 años en que cayeron gobiernos, hubo golpes de estado y hasta una efímera república socialista de 12 días gobernó hasta que el retornó al poder en 1932 del presidente que había promulgado la Constitución del 25 y estabilizó la situación. El presidente Boric tendrá que hacer uso de sus excelentes habilidades políticas para sacar adelante el proceso, incluso si debe sacrificar a algunos de sus ministros en el camino. 


NOTA: Los planteamientos e ideas contenidas en los artículos de análisis y opinión son responsabilidad exclusiva, en cada caso, del analista, sin que necesariamente representen las ideas de GEOPOL 21

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