En los últimos meses el gobierno tayiko está llevando a cabo una campaña de represión contra la minoría pamiri, encarcelando a críticos del régimen tras enfrentamientos que han dejado docenas de civiles muertos en la remota región de Alto Badajshán.


En el oeste de Tayikistán, haciendo frontera con China, Afganistán y Kirguistán, se encuentra la denominada Provincia Autónoma de Alto Badajshán (PAAB). Se trata de un terreno montañoso que ocupa cerca del 45% de la superficie total de Tayikistán, pero que apenas alberga al 2,4% de la población del país. En su mayoría se encuentra habitado no por tayikos sino por pamiris, un grupo étnico iranio oriental con su propio grupo lingüístico. En comparación con los tayikos, que siguen la doctrina sunní del islam, los pamiris se adhieren a la rama ismailí del chiísmo.

Durante siglos los habitantes de la región, debido a su complicada orografía, estuvieron aislados en gran medida del exterior y no fueron incorporados al imperio zarista hasta finales del siglo XIX. Tras la formación de la Unión Soviética, Alto Badajshán pasó a formar parte del Tayikistán soviético como oblast (provincia) autónomo. Tras la caída de la URSS, en la región surgió un grupo nacionalista pamiri conocido como Lali Badajshán (Rubí de Badajshán) que se unió a la oposición durante la guerra civil tayika (1992-97). La PAAB se convirtió entonces un bastión opositor contra las fuerzas gubernamentales que en ningún momento lograron controlar dicho territorio.

Mapa de Tayikistán | Elaboración propia

Con la llegada de la paz, las autoridades tayikas encontraron acomodo pactando con los conocidos como “líderes informales” locales. Mientras tanto, Dushambé se desentendió en materia económica de la PAAB, apenas destinando fondos públicos a una región que es la menos desarrollado del país. Alto Badajshán y su economía ha dependido en gran medida desde entonces de la fundación del Aga Khan, el líder espiritual de los ismailíes. 

Represión en Alto Badajshán

Desde el final de la guerra civil, y según el régimen de Emomali Rahmon ha tratado de imponer su autoridad en Alto Badajshán, se han producido enfrentamientos violentos entre las autoridades tayikas y los pamiris, en 2012, 2014 y 2018.

El último episodio de violencia que todavía perdura, y que es de una escala mayor a los anteriores, comenzó en noviembre del 2021. El 25 de dicho mes, un habitante de la región, Gulbuddin Ziyobekov, murió a manos de las fuerzas de seguridad. El motivo hay que encontrarlo en febrero de 2020, cuando Ziyobekov agredió al fiscal adjunto de un distrito por acosar a una mujer. La muerte de Ziyobekov desató cuatro días de protestas multitudinarias en la capital de la PAAB, Jorug, que sólo tocaron a su fin cuando el gobierno aceptó investigar la muerte de Ziyobekov. Para dicha labor se estableció la llamada “Comisión 44” formada por activistas locales que mediarían con el gobierno central. 

Pese a las promesas del gobierno, que dejó a la región sin internet hasta marzo de 2022, la comisión acusó a Dushambé de no tratar de llegar a la verdad sino de identificar a los manifestantes que se pronunciaron contra las autoridades. 

En mayo de 2022, los pamiris se manifestaron de nuevo en Jorug para pedir la destitución del gobernador de la región, Alisher Mirzonabot, y la liberación de todos los detenidos por las protestas de noviembre. Mirzonabot, hasta entonces alcalde de Jorug y con un pasado en las fuerzas de seguridad tayikas, fue nombrado gobernador en noviembre de 2021. Días más tarde se produjo la muerte de Ziyobekov en lo que no parece una coincidencia. 

Alisher Mirzonabot, actual gobernado de la PAAB | Fuente: ASIA-Plus

Los manifestantes fueron recibidos en primera instancia por una lluvia de balas de gomas y gases lacrimógenos, y más tarde por fuego real. Este fue el comienzo de una denominada “operación antiterrorista” por las fuerzas de seguridad tayikas en la que decenas de pamiris perdieron la vida, incluidos importantes “líderes informales” locales. Según activistas pamiris, hasta el momento 40 personas han perdido la vida a manos de las autoridades, aunque éstas bajan la cifra a 29. 

A partir de ese momento, las autoridades tayikas comenzaron una campaña de represión contra activistas, periodistas, blogueros y, en general, cualquier personaje pamiri crítico con el gobierno. Según algunos activistas, unas 240 personas han sido detenidas, de las cuales 130 han sido ya condenadas a largas penas de prisión. Las autoridades reducen la cifra a 109 detenidos y 77 condenados, que han recibido un “buen merecido castigo,” en palabras de la Fiscalía General. Los juicios a los que son sometidos no tienen las garantías legales necesarias y los acusados no cuentan con abogados, tal y como ha expuesto Humans Rights Watch. Entre aquellos perseguidos por el gobierno se encuentran incluso intelectuales de la “Comisión 44” que trataron de mediar entre el gobierno y los pamiris.  

Protestas en Alto Badajshán | Fuente: Current Time TV

Además de perseguir a críticos, Dushambé también ha puesto en el punto de mira en la fundación del Aga Khan. La organización lleva operando en el país desde 1991 y se ha convertido en  la principal fuente de empleo en Alto Badajshán, asistiendo también en proyectos humanitarios, educativos, de infraestructura y financiación, entre otros, llenando el vacío dejado por el estado tayiko.

Rusia, territorio hostil

Los habitantes en Tayikistán no son los únicos que están expuestos a las actividades de las autoridades tayikas. Rusia, donde viven centenares de miles de tayikos, se ha convertido en un territorio hostil para activistas pamiris. En episodios tildados de represión transnacional, críticos con Dushambé “desaparecen” de Rusia para luego emerger detenidos en Tayikistán.

El primer caso destacable en esta oleada fue el de Chorshanbe Chorshanbiyev, un luchador de artes marciales mixtas y activista por los derechos de los pamiris. En diciembre, tras publicar críticas al gobierno tayiko en las redes sociales, Chorshanbiyev fue detenido en Moscú por una infracción de tráfico y deportado a Tayikistán, donde en mayo fue condenado a ocho años de prisión.

Al menos veinte pamiris, algunos activistas y otros simplemente críticos con Dushambé, han sido arrestados en Rusia y deportados, sin ningún tipo de procedimiento legal en lo que se asemeja a secuestros, a Tayikistán. La buena sintonía entre los regímenes autocráticos ruso y tayiko facilitan este tipo de entregas. 

¿Por qué ahora?

La situación en Alto Badajshán lleva años siendo problemática para las autoridades y los pamiris. No obstante, la represión que estamos viendo en 2022 no tiene precedente en la región. Desde el fin de la guerra civil en 1997, el presidente Emomali Rahmon ha ido aumentando su poder gradualmente en Tayikistán a la vez que ha ido cercenando libertades, llegando a expulsar a la oposición del país en 2015 y prácticamente acabando con la libertad de expresión. Sin embargo, en la PAAB la sociedad civil seguía manteniendo una cierta autonomía, protestas incluidas, convirtiéndose en un obstáculo para el régimen tayiko. Lo que estamos viendo en estos últimos meses parece ser parte de este proceso de consolidación del poder en un momento delicado para Rahmon.

El presidente tayiko tiene ya 70 años y se lleva tiempo rumoreando sobre su sucesión. Todo apunta a que será su hijo, Rustam Emomali, actual alcalde de Dushambé y presidente del Senado, quien le sucederá. Acabar con cualquier tipo de resistencia o autonomía en Alto Badajshán antes de entregar el relevo al hijo podría ser una de las razones detrás de la escalada de violencia. El cambio de gobernador, de una figura más conciliadora a otra más beligerante, fue el pistoletazo de salida de esta nueva ola de represión. 

Emomali Rahmon (presidente de Tayikistán) y su hijo Rustam Emomali | Fuente: Gobierno de Tayikistán

Otra de las posibles causas está relacionada con China. La PAAB está situada entre el resto de Tayikistán y China. Una sola carretera conecta Dushambé con el gigante asiático, y ésta atraviesa Alto Badajshán. A principios de año se anunció que la vía sería renovada. Tras reprimir las protestas de mayo, las obras comenzaron en la primera sección

Las acciones del gobierno podrían haber estado motivadas, al menos en parte, por intereses económicos. La carretera es una importante fuente de ingresos, ya sea en forma de tasas, peajes o por negocios que puedan emerger junto a ella tales como gasolineras, estaciones de servicio u hoteles. Al descabezar la sociedad pamiri, Rahmon habría eliminado competencia para dichos intereses, beneficiando a sus allegados. Conviene matizar que las principales compañías del país están en manos del presidente, sus familiares o personas próximos al régimen, quienes controlan gran parte de la economía tayika. Otra opción es que China hubiese presionado al gobierno tayiko para que despejase la oposición en Alto Badajshán.

La actual situación geopolítica hace que la situación en Alto Badajshán, ya de por sí una región remota y desconocida para muchos, pase desapercibida. De hecho, una de las opciones que se barajan como causas del último enfrentamiento armado entre Tayikistán y Kirguistán es la intención de Dushambé de distraer la atención internacional y doméstica de la situación en la PAAB. 

Pese a los esfuerzos de los activistas pamiris de dar a conocer la situación en Alto Badajshán, la represión de las autoridades tayikas sigue su curso ante el desconocimiento del gran público. Las embajadas occidentales en el país ya condenaron la violencia en mayo y el Parlamento Europeo aprobó una resolución en la misma dirección. Pero nada de ello ha detenido al régimen de Rahmon en sus esfuerzos contra los pamiris. Solamente una campaña de fuerte condena internacional podría revertir la situación, pero se trata de un escenario improbable. Mientras tanto, el régimen tayiko continuará con su persecución de críticos pamiris tanto dentro como fuera de sus fronteras, acabando con el último bastión de autonomía que todavía pervive en Tayikistán. 


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