En la actualidad, solo una treintena de territorios soberanos permite la adopción a parejas del mismo sexo, entre ellos México, aunque este de forma parcial en parte de sus Estados. No obstante, el haber aprobado el matrimonio igualitario dentro de sus fronteras no es indicador de que las parejas homosexuales puedan llevar a cabo la formación de sus familias. Este es el caso de Ecuador o de Costa Rica quien, esta última, tiene en estos momentos un proyecto de ley propuesto por los diputados conservadores de la Asamblea Nacional para derogar la adopción por parte de parejas del mismo sexo.

De nuevo Sudáfrica se postula como el único país africano que permite a las parejas del colectivo LGBT acceder al matrimonio igualitario y a la adopción homoparental, igual que Taiwán/República de China en Asia.

Dentro de la Unión Europea, si bien el Tribunal de Justicia de esta organización de integración regional estimó, en 2021, que los hijos de las parejas del mismo sexo deben ser reconocidos como tal en todo el territorio comunitario, oficialmente solo trece países de los 27 permiten este ‘deseo’, ya que la conformación de una familia no es considerado un derecho. El pionero han sido los Países Bajos en 2001 – al mismo tiempo que aprobaba el matrimonio igualitario -, mientras que el más novel ha sido Alemania en el año 2017.

En cuanto a la percepción del colectivo dentro del grupo de los 27, más del 70% y 60% consideran que las personas homosexuales, bisexuales y transexuales deben tener los mismos derechos que las personas heterosexuales, además de poder tener acceso igualitario al matrimonio respectivamente. El nivel de aceptación disminuye a medida que se avanza hacia los países del Este, donde muchos de ellos superan escasamente el 30% de aceptación por parte de la población frente a casi el 100% de países como Malta o Suecia. En cuanto al Estado español, de estar en segunda posición en 2011 ha pasado a la undécima en 2022 según ILGA World, provocando una ralentización en los avances del colectivo LGBT en territorio estatal.

Por otra banda, los europeos se sienten claramente más ‘cómodos’ con las muestras de afecto en público si provienen por parte de las parejas heterosexuales, menguando considerablemente cuando se trata de dos mujeres o de dos hombres, no superando el 50% en este último caso.

Finalmente, los comunitarios encuestados consideran que las personas transexuales deben poder tener acceso al cambio de documentos oficiales a su sexo y género con el que se identifican (59%), mientras que solo el 46% cree que se debe incluir una tercera casilla además de la masculina y femenina en estos documentos para aquellas personas que no se encuadran en los roles predeterminados por la sociedad.


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