La creación de un Estado independiente en el norte de Marruecos, asentado sobre los antiguos territorios del Protectorado español, modificaría radicalmente el equilibrio estratégico del Estrecho de Gibraltar. Sobre el papel, una entidad rifeña podría convertirse en un Estado tapón entre España y Marruecos, reducir la presión directa sobre Ceuta y Melilla y ofrecer a Madrid un aliado privilegiado en materia de seguridad, migración y defensa. Sin embargo, la ausencia de un movimiento independentista mayoritario, la fortaleza del Estado marroquí, la heterogeneidad del territorio y el rechazo internacional a alterar fronteras consolidadas hacen que este escenario resulte extremadamente improbable y potencialmente contraproducente para España. Una frontera estratégica surgida de una hipótesis histórica La idea de reconstruir en el norte de Marruecos una entidad política independiente parte de dos antecedentes diferentes que con frecuencia se confunden. El Protectorado es...
UNA ALIANZA TRANSATLÁNTICA: QUÉ SUPONDRÍA ASOCIAR CANADÁ A LA UNIÓN EUROPEA
La propuesta de Ursula von der Leyen para convertir a Canadá en el primer «miembro asociado» de la Unión Europea ha abierto un debate inédito...



