El Frente POLISARIO atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia. Mientras Marruecos consolida su control sobre la mayor parte del Sáhara Occidental mediante inversiones, diplomacia y superioridad militar, la causa independentista pierde apoyos entre algunas potencias occidentales. Sin embargo, abandonar al movimiento saharaui no resolvería el conflicto: podría legitimar la adquisición territorial por hechos consumados, agravar la rivalidad entre Marruecos y Argelia y alimentar la inestabilidad en el Magreb. Sostener a la población refugiada, preservar la representación política saharaui y recuperar una negociación basada en la autodeterminación constituye una cuestión jurídica, humanitaria y estratégica para Europa y España. Una descolonización convertida en conflicto geopolítico El Sáhara Occidental permanece inscrito desde 1963 en la lista de territorios no autónomos de Naciones Unidas. Con una extensión de aproximadamente 266.000 kilómetros cua...
BAB EL MANDEB: BASES MILITARES Y BUQUES BAJO AMENAZA EN EL MAR ROJO
Yibuti apenas ocupa espacio en los mapas políticos, pero se encuentra frente a una de las rutas marítimas más sensibles del planeta. Desde su costa...



