Durante las dos últimas décadas, China a través de sus bancos estatales y otras entidades financieras públicas se ha convertido en el mayor prestamista bilateral de países emergentes y en vías de desarrollo. La cantidad y forma este boom por parte del gigante asiático como proveedor de fondos y asistencia financiera, se ha mantenido inusualmente opaco y poco transparente. Este modus operandi en la concesión de préstamos a los llamados low-income countries se ha convertido en un elevado nivel de riesgo produciéndose en algunos casos defaults y falta de las obligaciones de pago. Dado el secretismo impuesto a esta forma de actuar y la falta de conocimiento de las cifras reales, la deuda oculta que acumula Pekín con estas naciones es igualmente desconocida, aunque sí estimable, y la realidad no pinta bien. EL CONTEXTO DE LA CRISIS DE DEUDA GLOBAL Durante los últimos tres años, se han producido tantos defaults de deuda extranjera como en la década pasada. De...
UNA ALIANZA TRANSATLÁNTICA: QUÉ SUPONDRÍA ASOCIAR CANADÁ A LA UNIÓN EUROPEA
La propuesta de Ursula von der Leyen para convertir a Canadá en el primer «miembro asociado» de la Unión Europea ha abierto un debate inédito...



