El segundo mandato de Donald Trump se suele enfocar como una amenaza para el proyecto europeo. La retórica hostil de Washington, su errática política arancelaria, el cuestionamiento de la seguridad colectiva en Europa y el apoyo explícito a fuerzas euroescépticas han generado una reacción en las capitales de los Estados miembros. Sin embargo, otra lectura más estratégica arroja una conclusión diferente: Trump 2.0 puede ser un poderoso acelerador exógeno para la integración europea. La cuestión no es si la Unión Europea debe reaccionar, sino si aprovecha el momentum político para transformar y adaptar su arquitectura interna al nuevo contexto multipolar. Trump como acelerador de la integración: El segundo mandato de Donald Trump, caracterizado por su hostilidad y su estrategia de división bilateral, está actuando paradójicamente como un catalizador que empuja a los Estados miembros de la Unión Europea a unirse y ceder soberanía en materia de defensa. Especial...
UNA ALIANZA TRANSATLÁNTICA: QUÉ SUPONDRÍA ASOCIAR CANADÁ A LA UNIÓN EUROPEA
La propuesta de Ursula von der Leyen para convertir a Canadá en el primer «miembro asociado» de la Unión Europea ha abierto un debate inédito...



