La crisis migratoria impulsada por Bielorrusia hacia territorio comunitario supone la ruptura total de unas relaciones bilaterales intermitentes, en las que los enfrentamientos superaban a cualquier entendimiento previo, y donde Rusia ha ejercido su influencia ante la necesidad de tener bajo su cobijo a un país determinante en el debilitamiento de la Unión Europea. Las relaciones bilaterales entre Bielorrusia y la Unión Europea se han caracterizado por un “tira y afloja” constante, en el que los desencuentros y las desavenencias han revertido la tendencia imperante de buena voluntad que habían mostrado ambos desde el año 2015. Concretamente, tras la liberación de todos los presos políticos por parte del régimen bielorruso, lo que significó que, en 2016, se incrementase en el doble la ayuda financiera comunitaria, con hasta 30 millones de euros al año, y que a principios de 2020 se firmara un acuerdo que facilitaría la concesión de visados de entrada comunitario a...
UNA ALIANZA TRANSATLÁNTICA: QUÉ SUPONDRÍA ASOCIAR CANADÁ A LA UNIÓN EUROPEA
La propuesta de Ursula von der Leyen para convertir a Canadá en el primer «miembro asociado» de la Unión Europea ha abierto un debate inédito...



