Argelia reúne unas condiciones excepcionales para ejercer como potencia regional: es el país más extenso de África, dispone de enormes reservas de gas, controla una posición estratégica entre el Mediterráneo y el Sahel y posee uno de los ejércitos más poderosos del continente. Sin embargo, su influencia está limitada por la dependencia de los hidrocarburos, un sistema político rígido, el desempleo juvenil y su rivalidad con Marruecos. Para España y la Unión Europea, Argelia representa simultáneamente un proveedor energético, un mercado emergente, un socio de seguridad y una fuente potencial de inestabilidad. Su futuro dependerá de convertir sus recursos en desarrollo sostenible y poder diplomático duradero. Una potencia construida sobre la soberanía y la energía La posición internacional de Argelia no puede entenderse sin la guerra de independencia contra Francia, concluida en 1962, ni sin el papel central asumido desde entonces por las Fuerzas Armadas y el F...
UNA ALIANZA TRANSATLÁNTICA: QUÉ SUPONDRÍA ASOCIAR CANADÁ A LA UNIÓN EUROPEA
La propuesta de Ursula von der Leyen para convertir a Canadá en el primer «miembro asociado» de la Unión Europea ha abierto un debate inédito...



