Más de dos meses después del inicio de la invasión a Ucrania por parte del Kremlin, los bombardeos se vuelven a sentir en el norte del país mientras todas las miradas se centran ahora en Finlandia y Suecia, posibles nuevos miembros de la OTAN tras la cumbre de Madrid en junio de 2022.


Días 14 a 28 de abril

A lo largo de las dos semanas pasadas, la situación en el oeste y norte del país parecía haberse estabilizado tras la concentración de las tropas rusas en el este y sur de Ucrania. La ciudad de Odessa, durante el período señalado, sufrió un ataque con artillería pesada que provocó bajas civiles y varios heridos. Este ataque se encuadra claramente en los nuevos objetivos de la Federación Rusa: establecer un corredor terrestre hacia Crimea que permitiría, al mismo tiempo, obtener control sobre el área de Transnistria.

Sin duda, la población que continúa sufriendo todo el peso de la contienda es Mariupol, situada en las costas del Mar de Azov. A pesar de los intentos del Comité Internacional de la Cruz Roja (ICRC) por evacuar a civiles y llevar a cabo una ayuda humanitaria a los soldados ubicados en la planta siderúrgica de Azovstal, existen indicios de la utilización por parte del ejército del Kremlin de armas de naturaleza química contra los habitantes del lugar.

Desde el punto de vista político, varios dirigentes europeos – entre ellos el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez – y estadounidenses, como los secretarios de Estado y Defensa, han acudido a Kyiv para entablar conversaciones con las autoridades ucranianas dentro de un marco de apoyo occidental al país invadido por Moscú. En dichos encuentros se habrían aprobado nuevas partidas presupuestarias y de material militar hacia el país invadido, tal y como refleja el envío del navío logístico español ‘Ysabel’.

Junto a estas acciones, las sanciones impuestas a Rusia y a algunos de sus dirigentes van aumentando a medida que el conflicto bélico avanza. Así lo demuestra el quinto paquete aprobado por la Unión Europea quien, desde el 17 de abril de 2022, prohíbe a todo buque de bandera rusa – o que haya cambiado su pabellón a partir del 24 de febrero de ese mismo año – atracar en puertos comunitarios. En cuanto al cierre del espacio aéreo a aeronaves rusas, la República de Turquía se sumó a este veto en relación al sobrevuelo de aparatos militares con destino Siria sobre la península de Anatolia.

Finalmente, si bien el número de refugiados ucranianos que han abandonado sus hogares ascendía a más de 5 millones desde el inicio de la guerra, lo cierto es que en el mes de abril se ha vivido una ralentización del ritmo de personas acogidas con respecto a marzo de 2022.


Buque logístico ‘Ysabel (A06)’ de la Armada española, barco RO-RO comprado a la naviera Suardiaz y sometido a una transformación en los astilleros de Vigo (Nius Diario)

Transnistria, la nueva meta de Moscú

A finales de abril de 2022, la autoproclamada Transnistria (o Pridnestrovie en ruso), sufrió varios ataques con artillería en diversas localidades del territorio como Maiac, Cobasa, Parcani o la capital, Tiraspol. En esta última se produjeron explosiones en las instalaciones del Ministerio de Seguridad Nacional como consecuencia del impacto de lanzacohetes RPG-22 y RShG-1, tal y como afirma el Ministerio del Interior transnistrio.

Si bien por el momento se desconoce con exactitud la autoría de estas ofensivas, algunos altos mandos de la franja separatista moldava acusan a Kyiv de actos terroristas y de intentar extender el conflicto ucraniano más allá de sus fronteras, lo que podría indicar – si se confirma que esta agresión ha procedido desde Ucrania – una próxima intervención rusa en el territorio prednistroviano. Como consecuencia de estos hechos, la presidenta de la República Moldava, Maia Sandu, convocó de emergencia al Consejo de Seguridad según información del medio РИА Новости.

Además, si bien se especulaba sobre la posibilidad de que el presidente transnistrio, Vadim Krasnoselsky, decretase una movilización general para todos los hombres en ‘edad militar’, el mandatario negó que, por el momento, se fuese a implementar dicha medida, aumentando los controles policiales con el objetivo único de mantener la seguridad del territorio y el orden público.

En cuanto a las principales ciudades ucranianas, de nuevo Kyiv – que se mantuvo durante las pasadas semanas libre de conflicto – sufrió un ataque con misiles contra un barrio residencial durante la visita del Secretario General de Naciones Unidas, António Guterres, y la posterior entrevisita de la presidenta de la Cámara de Representantes de los EE.UU., Nancy Pelosi, con el presidente ucraniano. En el altercado, además de resultar heridas una docena de personas, la periodista Vira Hyrych perdió la vida al encontrarse dentro de uno de los edificios dañados, sumándose así a la lista de reporteros heridos y fallecidos desde el inicio del conflicto.


Izquierda: mapa de Transnistria y Moldavia donde se indican los principales ataques en el territorio (AFP). Derecha: Estado del Ministerio de Seguridad Nacional transnistrio tras los ataques (РИА Новости)

En la zona sur de Ucrania, dos ciudades se encuentran bajo control ruso en su totalidad o en vías de caer al completo en manos de las tropas del Kremlin. La primera de ellas, Kherson, vive desde hace 60 días una clara ocupación por el ejército de la Federación Rusa. A lo largo de la localidad se encuentran desplegados vehículos militares, además de ondear en el edificio municipal la bandera del país atacante.

Desde el domingo 1 de mayo de 2022, el rublo ruso se ha implantado como divisa de curso legal según palabras del vicepresidente de administración civil-militar de la región, Kirill Stremousov. Durante cuatro meses, tanto el rublo como la grivna ucraniana convivirán en el territorio para dar paso al pago exclusivo en la moneda rusa bajo gestión del Russian International Settlement Bank. Sin embargo, el alcalde de la localidad, Ihor Kolykhaiev, cree que este acontecimiento no será posible ya que los bancos locales se rigen por el sistema bursátil ucraniano. 

La otra urbe, que sin duda se postula como ejemplo de las consecuencias de una guerra híbrida de gran calado, es Mariupol. Todas las miradas se centran ahora en la planta siderúrgica Azovstal, último reducto de civiles y militares ucranianos. Desde el domingo 1 de mayo, el Comité Internacional de la Cruz Roja – en respuesta a la mediación entre las partes y Naciones Unidas – ha enviado un convoy de autobuses y ambulancias con el objetivo de evacuar al mayor número de civiles de la zona industrial del Donbass dentro de una ‘operación de extracción’. Por su parte, Moscú también se sumó al rescate de civiles a través de una evacuación ‘interna’ desde Azovstal hacia Bezimenne, en la autoproclamada República Popular de Donetsk. 

También el pasado fin de semana, la ciudad de Odessa – área geográfica clave en estos momentos para las tropas de Putin – vivió un nuevo escenario de ataques, esta vez a su aeropuerto internacional. Según Maksym Marchenko, gobernador del óblast homónimo, el bombardeo se produjo desde un bastión ruso en el Mar Negro, afectando a la pista de aterrizaje del aeródromo. Tal y como afirman medios estatales rusos, la ofensiva tenía el objetivo de destruir con misiles Onyx varios hangares militares ucranianos.

Por su parte, la Federación Rusa ha asegurado que entre los días 29 de abril y 2 de mayo, varias explosiones se han sentido en la fronteriza localidad rusa de Belgorod, un área clave de reabastecimiento de las tropas del Kremlin. Según Vyacheslav Gladkov, gobernador del óblast con el mismo nombre, no se habrían reportado daños personales en unos ataques, presumiblemente, llevados a cabo por el ejército ucraniano.


Zonas de Mariupol controladas por Rusia – rojo -, localizaciones con presencia de tropas rusas – rosa lineado – y la planta siderúrgica Azovstal – blanco –  a 21 de abril de 2022 (AlJazeera)

Sanciones, gas y OTAN: El poderoso panorama político

Junto con el último paquete de sanciones aprobado por la Unión Europea – número cinco -, son varios los Estados que se han sumado a las ofensivas económicas y comerciales hacia la Federación Rusa. Uno de ellos, Moldavia, se ha unido a estas medidas tras permanecer neutral desde el inicio de la contienda como consecuencia de su férrea dependencia del gas ruso. La presidenta de la pequeña república, Maia Sandu, habría decidido proveer a Ucrania de ayuda humanitaria y zapadores, así como cerrar el espacio aéreo a aeronaves de bandera del país atacante.

Otro país europeo, Alemania – y tras varias semanas desmarcándose de estas acciones – ha decidido sumarse a prohibir la importación de energía desde Moscú tras comenzar una estrategia de reducción en la dependencia de este recurso. Así lo confirman fuentes de la Cancillería y del Ministerio de Economía germano dentro del marco de aprobación de un nuevo paquete de prohibiciones por parte del grupo de los 27.

Fuera del viejo continente, Nueva Zelanda ha aplicado desde el 25 de abril de 2022 medidas restrictivas a nivel comercial entre el país isleño y la Federación, así como diversas cortapisas vinculadas con el sistema bancario ruso, afectando a entidades como Gazprombank, Sberbank o el Banco Central de Rusia tal y como reflejan los datos ofrecidos por el Ministerio de Asuntos Exteriores y Comercio neozelandés.

Dentro del panorama energético ruso, la principal empresa gasística del país, Gazprom, anunció el 26 de abril de 2022 un corte en el suministro de gas tanto a Polonia como a Bulgaria como consecuencia del impago en rublos rusos, una exigencia desde Moscú ante las sanciones por parte de Occidente. Tanto Bulgargaz como PGNiG (empresas gasísticas) acusan a la entidad rusa de violación de contrato al dar por terminado el acuerdo de forma unilateral.

Ante esta situación – y bajo los reproches de la presidenta de la Comisión de la UE, Ursula Von der Leyen -, ambos países han comenzado a desviar gas desde otros Estados tal y como demuestra el flujo de este recurso natural desde Alemania hacia Polonia a través del gasoducto Yamal-Europa. Este acontecimiento ha reactivado los acuerdos con países exportadores de gas como Azerbaiyán (quien venderá dicho bien a Europa a través del gasoducto Trans Adriático) o las conversaciones entre Polonia y República Checa para la construcción del ducto Stork II.


Superior: gasoducto Yamal-Europa (Вестник Кавказа). Inferior: proyecto del ducto Trans Adriático (TAP)

Sin duda, todas las miradas desde el punto de vista geopolítico están centradas ahora en la adhesión de Finlandia y Suecia a la OTAN. Según medios rusos como Газета.ru, Helsinki tendrá previsto anunciar la solicitud de membresía el 12 de mayo por parte del presidente del país, Sauli Niinistö. El mandatario finés tiene programada además una visita a Suecia el 17 de mayo donde se reunirá con el rey Carlos XVI Gustavo con el objetivo de apoyar el anuncio de la candidatura sueca a la organización de defensa.

La entrada de estos dos nuevos miembros a la OTAN – presumiblemente tras la cumbre de Madrid en junio de 2022 – traerá consigo consecuencias militares y geopolíticas de gran calado. Ya a finales de febrero, Maria Zajarova (portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso) advirtió a estos dos países nórdicos de represalias en caso de solicitar su ingreso en la organización defensiva. Además, Niinistö asegura que fruto de la alianza entre Finlandia, Suecia y la OTAN se sucederá la aparición de nuevas bases del ejército ruso, por lo que las fronteras deberán ser reforzadas con la ayuda del resto de miembros.


Apoyo popular (%) en torno a la adhesión de Suecia y Finlandia a la OTAN (Deutsche Welle)

Finalmente, la siguiente cumbre de gran relevancia internacional es la del G-20 en Bali (Indonesia) en noviembre de 2022. Según palabras de Joko Widodo, presidente de la República indonesia, Zelensky, junto Putin, fueron formalmente invitados a la reunión de mandatarios tras ‘presiones iniciales desde Occidente’ para prohibir la asistencia del dirigente del Kremlin.


No obstante, desde Washington se ha criticado la futura presencia de Putin en el evento ya que la comunidad e instituciones internacionales no pueden obviar lo que está ocurriendo en el viejo continente, tal y como comunicó la portavoz adjunta del Departamento de Estado, Jalina Porter.


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