Tras casi un año de Gobierno de Castillo, el intento de torcer a la izquierda la política peruana ha banalizado la situación social creando crispación entre la sociedad del antiguo Imperio del Sol. El cúmulo de Presidentes de diferentes posicionamientos políticos en pocos años, ha ocasionado el malestar de una sociedad, que estando crispada desde años anteriores, ha buscado en algunos extremos las soluciones a sus principales problemas. Los retos sociales del Perú siguen sin resolverse, y la crisis de abastecimiento sumada a una posible recesión, no ayudan a direccionar la economía del país andino.  


Tras el decenio de Alberto Fujimori, sus escándalos de corrupción, reforma constitucional, episodios sangrientos a cuenta del ejército y hasta la guerra con Ecuador, la entrada en el siglo XXI no podía ser peor para Perú que la década anterior. No obstante, una fuerte crisis política lleva sacudiendo al país andino desde los últimos diez años. Más concretamente, Perú ha tenido 3 presidentes en los cuatro años recientes, y los últimos 6 presidentes de la nación han estado involucrados en escándalos de depravación

¿CÓMO HA LLEGADO PERÚ A LA SITUACIÓN ACTUAL? 

“Es más fácil echar al Presidente que condenar a un asesino”, con esta sentencia, típica entre la sociedad peruana, se muestra claramente la normalidad con la que se vive la agitación política del país sudamericano

La situación política desde la destitución de Fujimori y la presidencia de Alejandro Toledo en 2001, hasta 2016, dónde se desató la crisis política que desencadenó en las elecciones que dieron la victoria a Castillo, se puede calificar de cierta “estabilidad”, dentro de lo que cabe en la política peruana. Este período de inestabilidad comenzó durante el gobierno de Pedro Pablo Kuczinsky, y se prolongó en los gobiernos posteriores de Martín Vizcarra y Manuel Merino. La corrupción sumada a los conflictos de intereses, fueron un constante en la crisis, durante la cual se revelaron graves escándalos como el Caso Odebrecht, que ya sacudió en el pasado a varios expresidentes, el caso de los vídeos de Kenji Fujimori o el Caso Richard Swing entre otros. 

Perú vivió a finales de septiembre de 2019 un nuevo capítulo de su larga crisis; la pugna entre el Congreso, mayoritariamente fujimorista, y la jefatura del Estado, encabezada por Kuczynski y posteriormente por Vizcarra, que desencadenó la decisión del actual mandatario de disolver el Congreso y convocar elecciones legislativas anticipadas. Tras la renuncia de Kuczynski en aquellos comicios, Vizcarra salió vencedor.

Los cuatro presidentes que ha tenido Perú, con Castillo en la mitad, en cuatro años consecutivos. De izda a dcha; Kuczynski, Vizcarra, Pedro Castillo (actual líder), Manuel Merino y Sagasti (Diario TROME Perú)

Martín Vizcarra asumió el poder con la intención de impulsar una agenda reformista y con una clara intención de acabar con la corrupción. Sus aspiraciones se vieron truncadas tras el caso de corrupción de su lideresa y las rupturas y divisiones en el movimiento opositor, impidiéndole llevar a cabo sus aspiraciones y recurriendo a la población peruana, mediante referéndum, para aprobar las propuestas de reformas constitucionales. Con el objetivo de acabar con la crisis política, Martín Vizcarra propuso adelantar las elecciones generales, lo cual fue sesgado por el Congreso, lo que obligó al entonces Presidente a recurrir a los poderes que la Constitución le otorgaba, y disolver el Congreso

Estas elecciones, muestran unas características representativas de los sistemas sudamericanos de los últimos años; fragmentación de los partidos y necesidad de nuevas fuerzas, incremento de la extrema derecha y hasta brazos políticos fundamentalistas y radicalmente religiosos. Con estas particularidades, no sólo en Perú, sino en diversas zonas de América, la seguridad de afianzar gobiernos se dificulta notablemente. 

 

RETOS SOCIALES A LOS QUE SE ENFRENTA PERÚ 

Perú comenzó este 2022 con un lavado de cara desde la llegada de Castillo a la Casa de Pizarro. El principal desafío al que se enfrenta el país andino es buscar la estabilidad política, que tanto ha faltado en las etapas predecesoras. 

El actual Congreso de Perú está totalmente desprestigiado, con una Presidencia débil y una oposición que no considera a Pedro Castillo como legítimo. En cuanto a la pandemia, tan olvidada en estos momentos, Perú ha sido de los países más exitosos con sus políticas, primero con Sagasti y después con Castillo. Sumado al COVID-19 está la presencialidad en las aulas, aspecto que aún en 2022 no se ha resuelto y a las que los niños no vuelven desde la finalización del curso en diciembre de 2019. En este ámbito, Perú es la nación más retrasada en la incorporación a las aulas, y dónde el pasado marzo sólo se contemplaban las cuatro horas máximas de presencialidad

Otra de las necesidades que Perú necesita para hacerse hueco en el espectro internacional, es la inversión privada en su tejido económico. A pesar de las dudas del sector empresarial acerca de las políticas de Castillo en cuanto a una posible apertura nacional a inversiones extranjeras, el actual ministro de Economía, Pedro Francke, seduce a inversores alardeando de la estabilidad de Perú y de sus predicciones sobre un notable crecimiento económico en los próximos años. 

Mapa que representa los diferentes Departamentos de Perú en función de los principales productos de exportación (Slideshare)

El alza de los precios superó el 6.5% el año anterior, y la inflación se está intensificando en la región afectando directamente a los bolsillos de los peruanos, a lo que se le suma el hundimiento del tipo de cambio, fruto de la tensión que vive el país. No obstante, Perú cuenta con una baza importante para contrarrestar sus malos resultados económicos: los recursos naturales, más concretamente, el gas y el cobre, que suponen dos apreciados productos dónde Perú tiene cierto dominio global. Aún cuando se tratan de recursos indispensables para mejorar la economía peruana, uno de los mayores yacimientos de gas del país negocia actualmente bajo amenazas de expropiación por parte del Ejecutivo, una mejor distribución de los beneficios de la explotación con el resto del país. Por otro lado, las minas de cobre se encuentran inmersas en una serie de protestas sociales que han concluido con el cierre patronal de algunas de ellas, entre ellas Las Bambas, productora del 2% del cobre mundial. 

Movilizaciones de las minas de cobre de Perú. La fotografía muestra la de mayor relevancia en La Bamba. Dichos bloqueos de producción de cobre, presionaron al ejecutivo para declarar el Estado de Emergencia en la zona minera (Público)

Por último, el fútbol. Sí, el deporte más popular del globo forma parte de un anestésico para la población peruana. Una posible clasificación de su selección nacional para el Mundial de Qatar, que tendrá lugar en diciembre de este mismo año, supondría respiro para una sociedad que apenas tiene alicientes para soñar. Lamentablemente, Australia terminó con el sueño peruano y eso conllevó al “apagón” emocional de una sociedad necesitada de un respaldo moral. 

CONCLUSIONES

Perú se encuentra atrapada en una crisis institucional sin precedentes; el sistema político no progresa adecuadamente frente a las demandas sociales y alimenta la desconfianza por la mayoría de la población, principalmente por los casos de corrupción. Cómo comentábamos anteriormente, los partidos más tradicionalistas han sido sustituidos por enseñas extremistas tanto de un lado como de otro. 

El cambio de tendencia en el gobierno andino, plantea la posibilidad de que exista un cambio constitucional como ocurrió con Chile. Probablemente no ocurra como en el país vecino, con tanta colaboración del ciudadano de a pie, pero lo que sí demuestran las encuestas, es que el tema se discuta desde el gobierno. No obstante, el fracaso del ejecutivo de Castillo es un escenario muy plausible, y eso reduce las posibilidades de modelar su constitución por la falta de integración del poder ejecutivo y del legislativo. 

Se cumple así, el primer año de Pedro Castillo como inquilino de la Casa de Pizarro, y el fraccionamiento de un sistema político ineficiente y partidista, no va a hacer otra cosa que dificultar la economía del país andino evitando su productividad y competitividad. 

 


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