La reciente derogación del precedente jurídico que protegía constitucionalmente el derecho al aborto en Estados Unidos, el “Caso Roe v. Wade”, ha dividido a la sociedad en dos bloques: pro-vida y pro-decisión. Esta escisión ha permeado el plano jurídico, pasando a ser el centro del debate en numerosos ámbitos, desde la religión a la geopolítica.


LA PROTECCIÓN CONSTITUCIONAL DEL DERECHO AL ABORTO: ROE v. WADE

Hasta el pasado 24 de julio, el aborto en Estados Unidos estaba constitucionalmente protegido en todo el país bajo el precedente judicial del caso Roe v. Wade. En 1969, Norma McCorvey (con Jane Roe como pseudónimo judicial), una feriante pobre quedó embarazada por tercera vez y decidió abortar. Roe, residente del Estado de Texas, se encontró con una legislación restrictiva donde sólo se permitía la terminación del embarazo para preservar la vida de la madre.

Ante esta situación, las abogadas Sarah Weddington y Linda Coffee presentaron una demanda contra el fiscal del distrito Henry Wade, alegando la inconstitucionalidad de la ley de Texas. Inicialmente, el Juzgado del Distrito para el Norte de Texas, le dio la razón a Roe. El gobierno estatal apeló y, finalmente, el 22 de enero de 1973, el Tribunal Supremo ratificó la primera sentencia donde, en una votación de 7 a 2, sentó el primer precedente federal que protegía el derecho al aborto.

Sarah Weddington y Linda Coffee (Pinterest).

El uso del sistema de precedente judicial implica que una sentencia pasada sobre un tema concreto se convierte en la base argumentativa para la adopción de sentencias en posteriores casos similares. El Tribunal Supremo, al reconocer que el derecho a la privacidad de la 14ª Enmienda de Estados Unidos incluía la decisión sobre el propio cuerpo en lo relativo al aborto, estableció la protección constitucional a lo largo y ancho del país.

La decisión del Tribunal Supremo estipuló la prohibición a los Estados de regular el aborto en las primeras 15 semanas del embarazo. A partir de entonces y durante el segundo trimestre, la regulación se permitía, siempre y cuando, bajo ninguna circunstancia, se ilegalizara la terminación del embarazo en caso de existir riesgo de muerte para la madre, priorizando siempre su vida por encima de la del feto. Durante el tercer trimestre se permitió la regulación estatal propia.

Roe v. Wade se convirtió así en una de las sentencias más importante, y más polémicas, de la historia de Estados Unidos. “Estamos muy orgullosas de lo que hemos conseguido”, afirmó Linda Coffee acerca de la sentencia de 1973, añadiendo que estaba segura de que la batalla había terminado.

 

EL ALCANCE DE ROE v. WADE

Los primeros momentos posteriores a Roe v. Wade fueron una época de esperanza. Por primera vez en la historia, las mujeres y personas gestantes vieron reconocido un derecho fundamental que protegía la autonomía de sus cuerpos.

Desde una perspectiva interseccional, Roe supuso una victoria en la lucha antirracista y la justicia reproductiva. Desde los inicios del esclavismo en Estados Unidos, las mujeres negras, indígenas y latinas han sido víctimas de esterilizaciones y abortos forzados, muchos de ellos realizados sin su conocimiento a petición de médicos y maridos.

Con el precedente de Roe se reconoció también la realidad de todas estas mujeres, aunando la lucha por la autodeterminación y el poder de decisión sobre el propio cuerpo ya fuera para elegir obtener un aborto seguro, como para poder llevar a término un embarazo y terminar con la eugenesia racial.

Mujeres luchando contra la esterilización y práctica de abortos forzados sobre la población negra, indígena y latina de Estados Unidos (Timeline.com).

No obstante, Coffee no pudo estar más equivocada. De la misma manera en que Roe v. Wade fue el pistoletazo de salida para una nueva era del feminismo y los derechos de las personas gestantes, la sentencia despertó también un efecto reaccionario.

La segunda mitad de la década de los años 70, y especialmente durante los años 80, pudo observarse el surgimiento del movimiento pro-vida desde todos los rincones del espectro político. Esta defensa a ultranza de la familia nuclear y los valores tradicionales se convirtieron en la vara por la que se comenzaron a medir las candidaturas políticas de manera tan central como la propiedad privada y el derecho a portar armas. Asimismo, la separación entre el Catolicismo y el Protestantismo encontró un enemigo común, pasando a ser la cuestión del aborto un debate filosófico-moral sobre el comienzo de la vida y la protección de la misma.

Pro-vida y pro-decisión, las categorías que dividen a la sociedad estadounidense, han permeado las fronteras, con numerosas implicaciones geopolíticas. Muchas de ellas pueden considerarse importantes, desde el ajuste de la legalidad doméstica a los Derechos Humanos, hasta las acusaciones de violación y embarazos forzados de las tropas estadounidenses a mujeres afganas, pasando por el apoyo mutuo de los gobiernos de distintos Estados basados en su color y programa de valores. Sin ir más lejos, ejemplo de ello ha sido el apoyo de Rocío Monasterio a la derogación de Roe.

De entre ellas, no puede banalizarse la relevancia de la opinión pública y su alcance internacional. La sociedad estadounidense, en tanto que autoproclamada líder ético-moral del mundo, está bajo constante escrutinio. El aborto como derecho fundamental no escapa esta supervisión. Desde la era Trump, el debate pro-vida/pro-decisión se ha hecho viral en gran parte gracias al auge de redes sociales como TikTok.

 

PERDIENDO CINCUENTA AÑOS DE DERECHOS: LA DEROGACIÓN DE ROE v. WADE

La historia reciente ha demostrado, una vez más, que el pronóstico de Linda Coffee sobre la finalización de la lucha por los derechos reproductivos fue erróneo.

El pasado junio de 2020, la Fiscal General de Mississippi, Lynn Fincher, llevó ante el Tribunal Supremo la inconstitucionalidad de una ley de su Estado donde se prohibía la regulación del aborto en las primeras 24 semanas, periodo de pre-viabilidad del feto. Jackson Women’s Health Organization, la última clínica de abortos del Estado, representada por la letrada Hillary Schneller, respondió argumentando cómo el Estado de Mississippi carecía de poder de decisión sobre el aborto, en base a Roe.

Personas bloqueando la entrada y protestando frente a la clínica de abortos Jackson Women’s Health Organization (The Cut).

De acuerdo con la recientemente coronada icono de la derecha, en un fallo de 6 a 3, el Tribunal Supremo derogó Roe v. Wade. El panel mayoritario, compuesto por Samuel Alito, Clarence Thomas, Amy Coney Barrett, Neil Gorsuch y Brett Kavanaugh, concluyó que “la Constitución no hace referencia al aborto, y dicho derecho no está protegido implícitamente”. La decisión, redactada por el juez Alito, se correspondió casi en su totalidad con el borrador filtrado el 3 de mayo.

La derogación de la protección constitucional del derecho al aborto ha desatado una marea de reacciones negativas no sólo entre las organizaciones por los derechos de las mujeres y las personas gestantes, sino en la opinión pública general e internacional.

El fin de Roe v. Wade supone el paso de la potestad legislativa en materia de terminación del embarazo a cada Estado. De ellos, 13 cuentan con leyes gatillo por las cuales, tras ser derogada Roe, entran en vigor automáticamente prohibiciones estatales sobre el aborto.

 

CONCLUSIONES: IMPLICACIONES DE LA FALTA DE PROTECCIÓN CONSTITUCIONAL

El aborto no es sólo una decisión, es un procedimiento que salva vidas en casos de malformación, embarazos ectópicos e incompatibilidad con la vida del feto, entre otros. De no practicarse, la vida de la persona gestante se pone en peligro de muerte. La ilegalidad total que muchos Estados han, o van, a implementar, supone la vuelta a la clandestinidad y, casi con total seguridad, un aumento de las muertes por práctica de abortos inseguros.

Cartel a favor del derecho a decidir y contrario a la ley restrictiva al aborto (WordPress).

La prohibición del aborto y la falta de una protección constitucional no es sino una política elitista y racista, en tanto que aquellas personas forzadas a llevar a término un embarazo, serán en su mayoría mujeres racializadas, aquellas en una situación de precariedad más acentuada y con menos, o ningún, recurso para viajar entre Estados para obtener un aborto seguro, posibilidad que sí se presenta a las clases más ricas.

Entre las reacciones más duras, una mujer en la plataforma TikTok hizo ver cómo “incluso los talibanes permiten el aborto en caso de violación o incesto ”. Otra de las comparaciones más notorias ha sido la que contrapone la permisividad en la posesión de armas y la desprotección y falta de interés en la seguridad de los y las niñas en los colegios, frente a la supuesta preocupación por ellos y ellas cuando están en el útero.

La derogación de Roe no supone sólo un paso atrás en la lucha por la consecución de derechos, sino la institucionalización de un sistema judicial y legislativo misógino, racista y elitista de facto.


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