La rivalidad entre Estados Unidos y China se ha convertido en la principal competición geopolítica del siglo XXI. Lo que comenzó como una creciente disputa comercial y tecnológica se extiende hoy a la inteligencia artificial, los semiconductores, la energía, las cadenas de suministro, la seguridad y la diplomacia. Washington intenta preservar el orden internacional sobre el que construyó décadas de primacía, mientras Pekín aspira a transformar unas reglas que considera diseñadas bajo hegemonía occidental. El resultado de este pulso determinará mucho más que qué país ocupa la primera posición mundial: condicionará la economía, la seguridad y las relaciones internacionales de las próximas décadas. Dos potencias y un mismo tablero mundial La relación entre Estados Unidos y China ha experimentado una profunda transformación. Durante décadas, Washington consideró que la integración económica del gigante asiático favorecería progresivamente su incorpor...
UNA ALIANZA TRANSATLÁNTICA: QUÉ SUPONDRÍA ASOCIAR CANADÁ A LA UNIÓN EUROPEA
La propuesta de Ursula von der Leyen para convertir a Canadá en el primer «miembro asociado» de la Unión Europea ha abierto un debate inédito...



