Durante casi 30 años, la isla de Irlanda ha sufrido la violencia terrorista en primera persona como consecuencia del enfrentamiento entre católicos y protestantes; entre leales al Reino Unido y secesionistas bajo el nombre de ‘The Troubles’. Tras la victoria del Sinn Féin por primera vez en Irlanda del Norte, se abre una nueva etapa de diálogo.


EL «ACUERDO DE VIERNES SANTO»: LOS INTENTOS DE RECONCILIACIÓN

Si bien la historia de enfrentamientos y roces entre las comunidades que habitan Irlanda del Norte se pueden remontar al siglo XII, “Los problemas” o “The Troubles” contemporáneos tienen sus inicios en 1968, momento en el que estalla uno de los conflictos urbanos más relevantes del siglo XX y XXI. La esencia del mismo se basa en la religión y la etnia, pues los bandos estaban casi claramente definidos: los unionistas protestantes (que abogan por su continuidad dentro del Reino Unido) y los republicanos católicos irlandeses cuyo objetivo es o bien la secesión del territorio norirlandés o su reubicación dentro de la actual República de Irlanda. 

Tras las manifestaciones católicas de octubre de 1968 en la ciudad de Derry (donde se pedía una mayor representación y acabar con el estigma de esta población en el territorio británico) y la intervención policial violenta en ellas supuso la puesta en marcha de la maquinaria bélica. El principal elemento destacable es el resurgimiento, en los años sucesivos, de grupos paramilitares unionistas y republicanos canalizados, principalmente, a través del IRA (Irish Republican Army / Óglaigh na hÉireann y sus diferentes escisiones como el IRA Provisional, IRA Oficial, IRA Auténtico o IRA de la Continuidad) y la UVF (Ulster Volunteer Force) o la UDA (Ulster Defence Association) entre otros. En este contexto bélico, surgieron los denominados peacelines o muros que dividen barrios enteros con el objetivo de disminuir, al máximo, la relación entre católicos y protestantes en ciudades como Belfast.


Imagen superior: cartografía que muestra las peace lines en la capital de Irlanda del Norte, Belfast, así como los barrios mixtos, católicos y protestantes (Prospect Magazine). Imagen inferior: Peace line en Belfast (Financial Times)

Los ataques terroristas y masacres de uno y otro “bando” se sucederán a lo largo de los años turbulentos, siendo destacables dos: el denominado como Bloody Sunday o “‘Domingo Sangriento” y el atentado de Omagh. El primero tuvo lugar el 30 de enero de 1972 cuando la asociación NICRA (Northern Ireland Civil Rights Association) convocó una concentración en la ciudad de Derry que acabó en tragedia. El ejército británico desplegó un contingente de paracaidistas que abrió fuego contra los manifestantes bajo el argumento (probado como falso tras las investigaciones pertinentes) de haber visto peligrar sus vidas. En el altercado 14 personas perdieron la vida.

Sin duda, el momento más drástico de los casi 30 años de inestabilidad socio-política tuvo lugar en la ciudad de Omagh el 15 de agosto de 1998. El atentado, reclamado por el IRA Auténtico dentro del proceso de paz, causó la muerte de 29 personas y dejó más de 200 heridos. Entre los fallecidos había varios niños, recién nacidos y turistas. Entre ellos se encontraban dos españoles, una bióloga de 23 años monitora de un grupo de menores entre los que estaba la otra víctima de 12 años. 

Izquierda: Fotografía sacada segundos antes del atentado donde se observa a un hombre -superviviente- y el Vauxhall Cavalier C cargado con 200 kg de explosivos y utilizado como coche-bomba (Belfast Telegraph). Derecha: Market Street tras la explosión (Euronews)

El inicio de la estabilización en Irlanda del Norte no llegaría hasta el 10 de abril de 1998 cuando Reino Unido y la República de Irlanda llevaron a cabo la firma de los denominados Acuerdos de Viernes Santo o de Belfast – en vigor a partir del 2 de diciembre de 1999 – y tras una votación en referéndum popular.

Uno de los puntos más relevantes fue la devolución del autogobierno (disuelto desde 1972 bajo Direct Rule, que permitía la administración de la nación desde el gobierno de Reino Unido) a Belfast a través de la constitución de una Asamblea (Tionól Thuaisceart Éireann) y un Ejecutivo propios. La particularidad del sistema político norirlandés radica en que tiene en cuenta la historia propia del conflicto, por lo que el poder se encuentra repartido y debe ser intercalado entre republicanos irlandeses y unionistas británicos, ocupando los cargos de primer Ministro y viceprimer Ministro que son elegidos por el hemiciclo, junto a los ministros a través del sistema d’Hont. La única excepción es el Ministerio de Justicia, pues la persona que ocupe el cargo es elegida a través del conocido como cross-community support, un acuerdo entre unionistas y republicanos.

Además, dentro del Acuerdo – dinamitado varias veces como consecuencia de las dificultades para lograr el desarme del IRA y el atentado en Mánchester del año 1996 que complicaron todavía más la incorporación del Sinn Féin a las negociaciones – se lograron otros puntos para intentar revertir la situación crítica de la nación europea: transformación de la Policía Real del Ulster en los Servicios de Policía de Irlanda del Norte, retirada de las tropas británicas o la amnistía a los presos paramilitares de aquellas organizaciones que anuncien el cese al fuego.

En las negociaciones y la rúbrica final del tratado estuvieron presentes Tony Blair (primer Ministro británico), Bertie Ahern (primer Ministro irlandés), el ex-senador estadounidense Geroge Mitchell, Gerry Adams (líder del Sinn Féin), John Hume (figura principal del SDLP/Social Democratic and Labour Party) y David Trimble (cabeza del UUP/Ulster Unionist Party). El texto fue posteriormente enviado a consultas en Irlanda del Norte y la República de Irlanda.

Bajo las frases “¿Apoya el Acuerdo alcanzado en las conversaciones multipartitas en Irlanda del Norte y establecido en el Command Paper 3883?” y “¿Aprueba la propuesta de reformar la Constitución [de la República de Irlanda] recogida en el proyecto?”, los ciudadanos apoyaron por mayoría poner fin a las contiendas que se extendieron durante 30 años (71.1% de votos favorables en Irlanda del Norte y 94.4% en la República de Irlanda).


Imagen superior: Campaña del DUP animando a votar ‘no’ en el referéndum

Imagen inferior: Panfleto del PUP a favor del acuerdo en la consulta popular (CAIN Ulster web service)

LA POLÍTICA NORIRLANDESA: UNA NACIÓN INGOBERNABLE

El sistema político de Irlanda del Norte se muestra complejo, algo parejo a su historia reciente. En el año 1998 se llevaron a cabo las primeras elecciones a la Asamblea tras alcanzar los Acuerdos de Belfast. El primer gobierno fue compuesto por el Ulster Unionist Party (UUP) y el Social Democratic and Labour Party (SDLP), con David Trimble como First Minister y Seamus Mallon como deputy First Minister.

No sería hasta las elecciones de 2003 cuando el Sinn Féin se conformara como la segunda fuerza más votada al conseguir el 23.5% de los votos totales, 24 de los 108 escaños que componen la Asamblea norirlandesa y optando al cargo de viceprimer ministro Martin McGuiness durante un breve lapso de tiempo – un mes – para ser sustituido por el también republicano John O’Dowd.

La ingobernabilidad de la nación constituyente se puede observar en las múltiples ocasiones en las que el First Minister de turno accedió a convocar la Direct Rule o mandato directo, lo que se traduce en la disolución de la Asamblea y Ejecutivo, por lo que se produce la transferencia de competencias a Londres. La primera vez en 24 años desde los Acuerdos fue en febrero del 2000 como consecuencia de la resistencia al desarme por parte del IRA. La suspensión duró de febrero a mayo de ese mismo año, momento en el que la organización paramilitar anunció el cese de la actividad armada. La segunda ocasión tuvo lugar al siguiente año, en 2001, con dos suspensiones de un día cada una ante la resistencia del IRA a dejar las armas, lo que conllevó a la dimisión del primer ministro David Trimble.


La Asamblea norirlandesa o Tionól Thuaisceart Éireann durante una sesión parlamentaria (iNews)

La suspensión más larga comenzó en octubre de 2002 y duró casi cinco años, hasta mayo de 2007, pues tanto el secretario para Irlanda del Norte como el primer Ministro británico, Tony Blair, consideraron que el gobierno en curso no podía continuar por más tiempo vinculado al enfrentamiento entre unionistas británicos y republicanos irlandeses ya que se había filtrado que una sección del IRA operaba dentro del Sinn Féin usando el espionaje.

No sería hasta la aprobación del Acuerdo de Saint Andrews (2006) cuando la situación en la nación constituyente pareció tornar a su cauce, pues el DUP aceptó gobernar con el Sinn Féin mientras que este último dio el visto bueno a la instauración del Servicio de Policía de Irlanda del Norte, heredera de la RUC. Desde este momento, hubo varias vacancias más en el gobierno como la del año 2017 tras un escándalo de corrupción que salpicó al partido de la primera Ministra Arlene Foster (DUP), lo que provocó la dimisión del ejecutivo hasta el año 2020.

DE LA VICTORIA DEL SINN FÉIN A LAS CONCLUSIONES: UN FUTURO INCIERTO

El 5 de mayo de 2022 tuvieron lugar las últimas elecciones a la Asamblea norirlandesa donde los partidos candidatos pugnaban por conseguir el mayor número de escaños (90 actuales desde 2016 frente a los 108 que la conformaban anteriormente). Por primera vez en la historia, la organización Sinn Féin se hacía con la victoria de los comicios nacionales con casi el 30% de los votos totales y 27 asientos. Ya en las elecciones de 2017, el partido republicano se quedó a un 0.2% de los apoyos del partido más votado del momento, el DUP.

Si bien mantiene sus 27 escaños desde el 2017, ha permitido que la bajada en tres asientos del unionista DUP lo convierta en la fuerza que intentará formar gobierno con Michelle O’Neill como First Minister. Una de las grandes novedades de estos últimos sufragios ha sido un incremento del 4% en lo que se refiere a la representación femenina dentro de la Asamblea. Del 31% en 2017 se ha pasado al 35% de los escaños ocupados por mujeres, lo que se traduce en 32 de los 90 totales, aunque aún muy lejos de conseguir la paridad.

No obstante, el futuro político de Irlanda del Norte parece haberse estancado de nuevo, amenazando con la vacancia ejecutiva tan recurrente en este territorio. A finales de mayo de 2022 los partidos se reunieron en el hemiciclo para intentar lograr desbloquear el vacío político existente y formar tanto un ejecutivo como nombrar al presidente del legislativo. La candidata a primera ministra, O’Neill, acusa al DUP unionista de bloquear, por segunda vez en menos de un mes, la puesta en marcha de las instituciones norirlandesas.

La no existencia de una ley que establezca las ocasiones que deben comparecer los partidos ante la Asamblea para formar gobierno está provocando que varias organizaciones obliguen a comparecer diariamente al DUP con la intención de explicar sus negativas y forzar, de cierta forma, a apoyar un ejecutivo que refleje la decisión popular y cumpla con el Acuerdo de Viernes Santo que se muestra, en muchas ocasiones, ser insuficiente para lograr una legislatura consolidada en el tiempo y pacificar, a nivel político, a los norirlandeses.

Michelle O’Neill – centro – en una comparecencia tras la sesión parlamentaria infructuosa del 30 de mayo de 2022 (BBC News)


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