China es el país que comparte frontera con más países en el mundo, un total de 16 y actualmente tiene conflictos o disputas territoriales con la mayoría (12) y ninguno está cerca de resolverse, el 1 de enero de 2022 entró en vigor una polémica ley de fronteras terrestres con el objetivo de mejorar la seguridad fronteriza de China.


EL FINAL DE LA VÍA DIPLOMÁTICA Y EL LAWFARE DE CHINA

A grandes rasgos los países tienen tres diferentes vías para influir en otros estados, muchos utilizan la económica a través de inversiones o cooperación económica, luego está el llamado «poder blando» un ejemplo lo encontramos en la estrategia del “cool Japan” y luego está la vía militar o disuasoria. Pues bien, Pekín ha optado por una estrategia que no es precisamente la de levantar simpatías a nivel internacional y quiere demostrar a sus vecinos a quién hay que temer. Para lo cual China ha vuelto a poner en marcha su ya tan recurrida estrategia del Lawfare, lo que se podría definir como el uso de herramientas jurídicas como arma geopolítica, para dar apariencia de legalidad a actuaciones más que discutibles dentro del derecho internacional (o que directamente lo vulneran de lleno), en este caso dar cobertura legal a su incipiente expansionismo fronterizo.

En pos del interés nacional se promulgó la Ley de Seguridad Nacional que permite la extradición de ciudadanos hongkoneses para ser juzgados por tribunales chinos; para hacer efectivas sus reivindicaciones sobre el Mar de la China Meridional en 2012 se creó la prefectura de Sansha y atribuyó competencias a la Armada China para la defensa de las islas en disputa. Ahora trata de unificar la estrategia en materia fronteriza de todos los actores gubernamentales y para ello se ha dotado de un marco legal que ampare cualquier actuación o intervención destinada a preservar (y en algunos casos expandir) sus fronteras terrestres.

La línea de los 9 puntos es una doctrina defendida sólo por Pekín y que carece de cualquier respaldo internacional, para expandir su área de influencia mucho más allá de sus aguas territoriales Fuente: seguridadinternacional.es

Si tenemos en cuenta los territorios reclamados oficialmente o en disputa con la India, Bután y Nepal estaríamos hablando de unos más de 120.000 km2 de territorio pero ninguna de las sucesivas rondas de negociación ha llegado a buen puerto y el conflicto dista mucho de resolverse. Sí la diplomacia no funciona es hora de pasar a la acción -habrán pensado los legisladores chinos-.

LA SEGURIDAD FRONTERIZA COMO ARMA ARROJADIZA

Pero la preservación de límites fronterizos no es el único factor a tener en cuenta a la hora de analizar está nueva Ley, la expansión del yihadismo ha llevado a una estrecha colaboración con las autoridades tayikas en materia de seguridad, aunque informalmente reclama la región de Pamir que representa el 45% del territorio de Tayikistán (y es que ceder 1.158 km2 de territorio en 1991 no impide que cesen sus reclamaciones). 

La región donde se encuentra la actual Vladivostok (lo que para China es Haishenwai) fue cedida a Rusia tras la Segunda Guerra del Opio, muchos medios de comunicación oficiales y políticos no dejan de recordárselo a los rusos. Stalin obligó a Mao a renunciar a toda Mongolia después de su victoria, mientras tanto ciudadanos mongoles reclaman que cese el hostigamiento a los habitantes de Mongolia Interior

Según algunos historiadores, parte de Laos fue parte del territorio chino bajo la dinastía Yuan y en la actualidad China bloquea el paso de camioneros laosianos (no chinos) como excusa para frenar el Coronavirus. En Myanmar, China tiene dos frentes abiertos, por un lado la región de Kokang en Myanmar es mayoritariamente de etnia Han de habla mandarina y por otro ha abastecido de vacunas y material sanitario a las fuerzas rebeldes de la región fronteriza de Kachin. A pesar de haber delimitado completamente las fronteras con Vietnam trás 9 años de negociación en 2009, mantiene una disputa por el control de las Islas Paracelso

Las disputas muchas veces se basan en vaguezas históricas, territorios perdidos después de conflictos o simple se tiene la idea de desestabilizar o coaccionar a gobiernos vecinos como es el caso de Myanmar para que se una a la iniciativa de la ruta y la seda. 

«El territorio pertenece a China desde tiempos inmemoriales» (coletilla que usan todos los políticos comunistas chinos para apoyar su reclamación). vía: Elcorreo.com

 

LOS CIUDADANOS TAMBIÉN CUENTAN

Si ya el artículo 7 de la Ley Nacional de Inteligencia obliga a las empresas y ciudadanos chinos a colaborar con con tareas de inteligencia, con la nueva Ley de Fronteras Terrestres se quiere ir un paso más allá y obligar a los propios civiles residentes en territorios en disputa o fronterizos a coordinarse con el Ejército de Liberación Popular y la Policía Militar Armada (un cuerpo paramilitar) en la protección de las fronteras. Estás regiones fronterizas suelen estar habitadas en su mayoría por etnias minoritarias como la tibetana, uigur o mongola. La idea es poblar estás regiones y tener una excusa para que las fuerzas de seguridad puedan actuar.

Pero no sólo establece obligaciones a sus ciudadanos, sino que también limita la soberanía de sus países vecinos estipulando que ninguna organización o individuo puede construir estructuras duraderas cerca de las fronteras sin su aprobación. Cualquier nuevo asentamiento civil o militar en territorio extranjero se considerará ilegal y las fuerzas militares estarán legitimadas para actuar. Pero por el contrario establece la construcción en el lado chino de cualquier infraestructura civil o militar necesaria para preservar la seguridad e integridad de la frontera.

El Partido Comunista de China no ha esperado a que la ley entrase en vigor para darle efectividad. Ya se ha construido un pueblo con todos los equipamientos necesarios llamado Pangda e incluso se encuentra habitado (se desconoce si de manera voluntaria) por ciudadanos de la etnia tibetana. El problema: que ese nuevo asentamiento se encuentra en un territorio en disputa que según fotos satelitales se encuentra a 2,5 km dentro del territorio de Bután. Con la ley en la mano las fuerzas de seguridad china están obligadas a defender de posibles agresiones y a mantener su integridad.

El tweet eliminado por el que se conoce la existencia y localización del pueblo de Pagwa vía: news.com.au

REACCIÓN TIBIA DE SUS VECINOS

Pese al contenido e implicaciones de la ley, esta no ha tenido una respuesta exacerbada por parte de sus vecinos, salvo una crítica del Ministerio de Asuntos Exteriores indio, más allá de un simple comentario por parte de la India -la que puede verse más afectada- y alguna que otra protesta por parte de Bután, pero sin intención de molestar dado sus cada vez más estrechos lazos económicos con Beijing. Ha pasado muy desapercibida y seguramente hasta que no se produzca algún choque puntual en la frontera, los medios de comunicación no pondrán el foco en esta parte del mundo.

La opinión desfavorable que se tiene sobre China es la mayoritaria vía: statista

CONCLUSIÓN

Teniendo en cuenta la orografía del terreno y los casi 22.457 km de frontera es lógico pensar que mantener la seguridad sea uno de los pilares de la defensa del país, pero de ahí a utilizarlo como arma o para conseguir mejores condiciones a la hora de negociar un tratado o imponer su voluntad, sin duda esto acaba de una vez por todas con el poder blando de China. La nueva ley de fronteras terrestres es además otro ataque a las minorías étnicas que ven cómo cada vez más cómo su presente y futuro se deteriora en pos de la seguridad nacional.


NOTA: Los planteamientos e ideas contenidas en los artículos de análisis y opinión son responsabilidad exclusiva, en cada caso, del analista, sin que necesariamente representen las ideas de GEOPOL 21.