Las personas que huyen de sus hogares son una de las consecuencias humanitarias más destacables en cualquier conflicto bélico. En el caso de Ucrania, la cifra ha llegado a reducir la población dentro de las fronteras del país a poco más de 38 millones frente a los 44 previos a la guerra


El 9 de mayo se conmemora en Rusia (y en el espacio ex-soviético) el День Победы o ‘Día de la Victoria’ y, en la Unión Europea, el conocido como Journée de l’Europe. Mientras ambas zonas geográficas celebran, la situación de los refugiados ucranianos se acerca peligrosamente a los 6 millones desde el inicio de la invasión por parte de la Federación Rusa. Esta situación ha forzado a desplazarse hacia las fronteras de los países vecinos a mujeres, niños y hombres en ‘edad no militar’.

Sin duda, el mes más complicado hasta la fecha ha sido marzo de 2022, cuando más de 3 millones de personas se vieron obligadas a abandonar sus hogares y penetrar en territorios próximos. De esta forma, Polonia se sitúa a la cabeza de todos los Estados colindantes con Ucrania en cuanto a número de refugiados totales acogidos (3,1 millones aproximadamente), seguida de Rumanía, de la Federación Rusa – considerando estos desplazamientos por las autoridades del país como ‘movimientos internos’ – o Moldavia.

Esta última república, a pesar de contar con menos de la mitad de ucranianos dentro de su jurisdicción si se compara con Varsovia, lo cierto es que con apenas poco más de 2 millones de habitantes es considerado el país que más población desplazada per cápita está atendiendo aún contando con infraestructuras y medios muy precarios.

Finalmente, UNICEF ha instalado sus conocidos ‘Blue Dots’ o puntos azules, emplazamientos de ayuda a familias y niños desplazados con el objetivo de establecer una protección amplia y evitar así el riesgo existente de violencia, explotación sexual o tráfico de personas. Además, estos ‘puntos’ cuentan además con personal cualificado en apoyo psicológico, médico, legal o social.


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