La cuestión de Gibraltar cuenta con casi tres siglos de antigüedad dentro de la retórica española. Sin embargo, ¿a qué llamamos Gibraltar? Y más importante, ¿cuál es realmente el problema?


¿Qué es Gibraltar?

No existe acuerdo acerca de los límites territoriales de lo que se conoce, en el discurso colectivo, como Gibraltar. Según la geografía física, se entiende por Gibraltar la porción de tierra arenosa e istmo, de unos 6.8Km2, situada al sur de la provincia de Cádiz. Actualmente en manos de Reino Unido, este es un territorio disputado entre las coronas británica y española desde hace tres siglos.

Vista aérea del Peñón con la frontera entre España y Reino Unido visible en el aeropuerto.

Gibraltar a lo largo de la historia

El conflicto se remonta a 1713, con la firma del Tratado de Utrecht, acuerdo de paz que puso fin a la Guerra de Sucesión Española. De acuerdo con el Artículo X del Tratado, la Corona Española cedía Gibraltar a Reino Unido. El territorio cedido se comprendía, como lee el Tratado, de la ciudad y el castillo, así como la fortaleza, defensas y el puerto.

No fue una cesión incondicional, sino que la Corona Británica se tuvo que comprometer a ejercer su poder únicamente sobre el territorio en cuestión y a respetar la frontera española al norte de Gibraltar. De incumplirse, una tercera cláusula autorizaba la devolución del enclave a España. La primera disputa comenzó cien años después de la firma del Tratado.

(El Orden Mundial)

En el año 1810, Gran Bretaña traspasó el límite territorial español conocido como la Línea de la Contravalación bajo el pretexto de amenaza causado por la ocupación francesa en España. Habiéndose abierto así la veda de la ocupación británica, los años que siguieron vieron la expansión de Reino Unido tanto sobre tierra, como por mar. Dos momentos fueron especialmente relevantes en el avance británico.

Por un lado, la construcción de una verja en el límite territorial, puesto que ésta representaba la primera delimitación física entre el territorio británico y español. Por otro lado, la negativa de Reino Unido de retirarse del territorio prestado por España a la Corona Británica para el establecimiento de hospitales militares en la lucha para la contención de un brote epidemiológico. 

El principal problema que ha generado la evolución del territorio es la ambigüedad respecto a la delimitación de la original Gibraltar. Asimismo, la costumbre de Derecho Medieval por la cual se establecían los límites territoriales (el alcance de la bala de un cañón), ha quedado derogada en favor del Derecho Público Internacional. 

Siguiendo esta línea, se entendería que la Convención de Viena sobre los Tratados representa la lente a través desde la cual estudiar la cuestión. Sin embargo, no existe unanimidad respecto a la interpretación del Tratado de Utrecht en la disciplina.

La actual disputa

La razón por la cual no se ha llegado a un acuerdo respecto al territorio de Gibraltar tiene su origen en que las Naciones Unidas se han pronunciado únicamente respecto a dos aspectos.

En primer lugar, reconocieron, junto con el Comité de los 24, la aplicación del Derecho de Autodeterminación sobre el territorio gibraltareño. Especialmente relevante fue este reconocimiento, ya que uno de los reclamos principales de Reino Unido se centra en cómo el territorio Gibraltareño no es una colonia, la población no es autóctona, y por tanto no debe considerarse pueblo, siendo, por tanto, inaplicable la autodeterminación.

En segundo lugar, las Naciones Unidas se retiraron a un segundo plano tras establecer que todo proceso y decisión final corresponde, bilateralmente, a Reino Unido y España. Como se ha visto reflejado en las Resoluciones de la Asamblea General más relevantes, 2231 (1966) y 2353 (1967), la ONU únicamente lamenta el retraso en la resolución de la controversia y urge a los Estados a que lleguen a una solución. 

Ante esta situación, cabría esperar que los foros de discusión formados para la resolución de la disputa entre España y Reino Unido, hubieran llegado a algún acuerdo. Nada más lejos de la realidad, el primer problema que se plantea es la nomenclatura del enclave. Mientras que el Ministerio de Asuntos Exteriores de España entiende a Gibraltar como colonia británica, Reino Unido la defiende como territorio británico de ultramar.

Se podría argumentar cómo la nomenclatura no debería ser un factor determinante en la llegada a un acuerdo, pero al entrar en juego las reglas del Derecho Internacional, se observa cómo la falta de consenso supone un problema respecto al Derecho del Mar. Por una parte, España no reconoce las aguas territoriales reclamadas por Reino Unido, pues al haber sido la cesión de Gibraltar únicamente terrestre, se aplicaría la doctrina de la tierra seca. 

Sin embargo, Reino Unido entiende que la costumbre internacional avala su reclamo de la doctrina donde la tierra domina al mar. Es decir, la Corona Británica al ejercer dominio sobre la tierra de Gibraltar, reclama las consecuentes aguas territoriales de las mismas, como corresponde a todo territorio. Otro problema se plantea, ya que, en la cesión original, no se hace referencia a las aguas, pero sí al puerto.

Actualmente, otra cuestión se suma a la disputa: el Brexit. Antes de la declaración de separación de Reino Unido de la Unión Europea, Gibraltar contaba con un estatus especial dentro de la organización internacional. De acuerdo con el Tratado de Funcionamiento (TFUE), Gibraltar era considerado territorio de ultramar de Reino Unido al cual, sin embargo, no se le aplicaban las políticas comunes de la UE. Así, Gibraltar no formaba parte, por ejemplo, de la Política Común de Seguridad y Defensa. 

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(Getty/CincoDías)

La posición geoestratégica como parte de la frontera sur de la UE de Gibraltar, mientras Reino Unido pertenecía a la misma, era una cuestión de buena fe y entendimiento. Sin embargo, el Brexit plantea una nueva incógnita respecto al futuro de los límites de la UE. En esta misma línea se abre otro interrogante: ¿qué pasará con el tránsito de personas entre Gibraltar y España? Se plantea así una cuestión que supera las barreras de lo económico y lo social, y se sitúa en un plano de defensa y geoestrategia crucial. Con Reino Unido fuera de la UE, la cuestión de Gibraltar pide, más que nunca, una respuesta. 

Conclusión 

Aunque históricamente, en el discurso nacionalista español la cuestión de Gibraltar haya ocupado un eje central, ninguna situación del conflicto ha valido suficiente la pena como para emplear medios coercitivos contra Reino Unido. Sin embargo, con el Brexit dibujando un futuro incierto y la inminente crisis de legitimidad de los gobiernos debido a la pandemia de la COVID-19, Gibraltar pasa a un plano primordial.


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