Mientras la atención internacional continúa centrada en Ucrania, otra competición geopolítica avanza de forma mucho más silenciosa en el sudeste de Europa. Serbia, país candidato a ingresar en la Unión Europea, se ha convertido en el principal escenario donde convergen la creciente influencia económica de China y el peso político, energético y diplomático de Rusia. Ambas potencias han encontrado en Belgrado un socio estratégico desde el que proyectar sus intereses en los Balcanes, planteando nuevos interrogantes sobre el futuro de la ampliación europea. Una doble influencia que puede condicionar la autonomía estratégica de Serbia y complicar su integración plena en el proyecto político, económico y de seguridad de la Unión Europea. Serbia y el dilema de pertenecer a Europa La historia de los Balcanes ha estado marcada por una constante que parece repetirse con cada cambio de época: la región rara vez ha podido sustraerse a la competencia entre las grandes...
UNA ALIANZA TRANSATLÁNTICA: QUÉ SUPONDRÍA ASOCIAR CANADÁ A LA UNIÓN EUROPEA
La propuesta de Ursula von der Leyen para convertir a Canadá en el primer «miembro asociado» de la Unión Europea ha abierto un debate inédito...



