La autonomía estratégica europea no es...

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La autonomía estratégica europea no es...
El segundo mandato de Donald Trump se suele enfocar como una amenaza para el proyecto europeo. La retórica hostil de Washington, su errática política arancelaria, el cuestionamiento de la seguridad colectiva en Europa y el apoyo explícito a fuerzas euroescépticas han generado una reacción en las capitales de los Estados miembros. Sin embargo, otra lectura más estratégica arroja una conclusión diferente: Trump 2.0 puede ser un poderoso acelerador exógeno para la integración europea. La cuestión no es si la Unión Europea debe reaccionar, sino si aprovecha el momentum político para transformar y adaptar su arquitectura interna al nuevo contexto multipolar.

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Francia se ha convertido en la principal potencia militar de la Unión Europea en el siglo XXI debido a su legado histórico, capacidades militares avanzadas, independencia estratégica, cooperación europea y constantes inversiones en defensa. Con una larga tradición militar, Francia ha mantenido una política de defensa autónoma mientras colabora con la UE. Sus acciones han consolidado su papel como actor clave en seguridad y defensa en Europa y a nivel mundial.
El liderazgo político de Emmanuel Macron en Francia (en el poder desde 2017) se ha destacado por su énfasis en el objetivo de posicionar al país galo como una locomotora política dentro de la Unión Europea (UE). Macron ha buscado revitalizar la posición de Francia en el escenario europeo, ad

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