La propuesta de Ursula von der Leyen para convertir a Canadá en el primer «miembro asociado» de la Unión Europea ha abierto un debate inédito sobre los límites de la integración europea. Una cosa está clara, Canadá no ingresaría formalmente en la UE ni obtendría todos los derechos de sus veintisiete miembros. El proyecto, o la propuesta del mismo, busca construir una alianza privilegiada en comercio, defensa, tecnología, energía, investigación y movilidad. Para Ottawa supondría reducir su dependencia de Estados Unidos en un momento de tensión geopolítica con Washington; para Bruselas, incorporar a su espacio estratégico un país democrático, rico en recursos naturales, con capacidad industrial y presencia en el Ártico, en un contexto internacional cada vez más fragmentado. Un estatuto que todavía no existe La presidenta de la Comisión Europea anunció el 16 de septiembre de 2026 su intención de trabajar con el primer ministro canadiense, Mark Carney, para qu...
UNA ALIANZA TRANSATLÁNTICA: QUÉ SUPONDRÍA ASOCIAR CANADÁ A LA UNIÓN EUROPEA
La propuesta de Ursula von der Leyen para convertir a Canadá en el primer «miembro asociado» de la Unión Europea ha abierto un debate inédito...



