La República Popular China se ha convertido, ya, en la primera potencia mundial en cuanto a nivel de PIB, así como en términos de paridad de poder adquisitivo. Su rápido ascenso y su creciente papel en el escenario mundial obliga a los líderes mundiales a pensar qué tipo de relación establecen con el gigante asiático. España, y la Unión Europea, deben evaluar si quieren seguir priorizando ser los máximos defensores de los derechos humanos y del libre mercado, o tratar de obtener el máximo rédito económico posible. Las relaciones económicas han experimentado un gran crecimiento entre ambas partes, sobre todo tras las reformas impulsadas por Deng Xiaoping, que trató de convertir la economía planificada de su país en una economía socialista de mercado. Algunas de estas medidas fueron la descolectivización de la agricultura, la apertura a la inversión extranjera y permitir el emprendimiento. Actualmente, China es el segundo soc...
UNA ALIANZA TRANSATLÁNTICA: QUÉ SUPONDRÍA ASOCIAR CANADÁ A LA UNIÓN EUROPEA
La propuesta de Ursula von der Leyen para convertir a Canadá en el primer «miembro asociado» de la Unión Europea ha abierto un debate inédito...



