La campaña desarrollada por los hutíes contra el tráfico marítimo en el mar Rojo ha transformado un conflicto regional en un problema de alcance global. Lo que inicialmente parecía una extensión de la guerra civil yemení ha terminado convirtiéndose en un instrumento de presión geopolítica capaz de alterar las principales cadenas internacionales de suministro. Gracias al apoyo militar, tecnológico y doctrinal de Irán, el movimiento Ansar Allah ha adquirido unas capacidades que exceden ampliamente las de una insurgencia convencional, proyectando su influencia sobre uno de los corredores marítimos más importantes del planeta. Comprender esta amenaza exige analizar simultáneamente la geografía, la estrategia naval, la guerra híbrida y la competencia regional entre Teherán y Occidente.
LOS ESPÍAS QUE DECIDIERON LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL
La Segunda Guerra Mundial también se libró en embajadas, estaciones de radio, laboratorios criptográficos y pisos clandestinos. Antes de que los ejércitos chocaran, las grandes potencias habían heredado servicios desiguales, culturas burocráticas rivales y una...







