La imagen recorrió el mundo: Vladimir Putin, Xi Jinping y Kim Jong-un en una misma fotografía, juntos, sonriendo, enviando un mensaje inequívoco. Donald Trump la calificó de “conspiración” contra Estados Unidos. En realidad, más que una conspiración es el resultado de una estrategia mal calculada por Washington: una política exterior que empujó a tres potencias a superar viejas rencillas para articular un frente común.
Detrás de esa foto no hay solo simbolismo: hay una advertencia. Una Tercera Guerra Mundial ya no parece imposible, y aunque nadie la desee, la preparación de las potencias para ella es la única garantía de que pueda evitarse.
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Reconfiguración del bloque euroasiático: Rusia, China y Corea del Norte han formado un nuev

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