La relación entre Estados Unidos y Europa vive una paradoja: aumentan las tensiones comerciales y tecnológicas, pero también crece la necesidad de cooperación ante el avance de China. Mientras Washington apuesta por el liderazgo industrial y la acumulación masiva de datos, Europa defiende un modelo regulado basado en privacidad, interoperabilidad y small data. Pese a las diferencias, ambos saben que el futuro del orden digital global exige convergencia estratégica, no fragmentación. EE. UU. y Europa tienen enfoques distintos en comercio y regulación tecnológica, pero necesitan convergencia para enfrentar el ascenso tecnológico de China. La IA se convierte en terreno estratégico: EE. UU. apuesta por big data y flexibilidad; Europa, por regulación, privacidad y small data. La cooperación transatlántica es indispensable para mantener competitividad global, pese a tensiones comerciales y regulatorias. El vínculo transatlántico atraviesa un mo...
UNA ALIANZA TRANSATLÁNTICA: QUÉ SUPONDRÍA ASOCIAR CANADÁ A LA UNIÓN EUROPEA
La propuesta de Ursula von der Leyen para convertir a Canadá en el primer «miembro asociado» de la Unión Europea ha abierto un debate inédito...



