Numerosos analistas y organismos internacionales advierten que la escalada de precios por la inestabilidad global puede sacudir intensamente el tablero político regional, ya deteriorado durante la crisis de la COVID-19.


Si algo está caracterizando este año 2022 es el aumento significativo del coste de la vida en prácticamente todas las economías del planeta. Tras unos años marcados por precios bajos, que incluso rozaron la deflación en algunos territorios como la eurozona por la COVID-19, la subida de precios amenaza con convertirse en el principal obstáculo para la recuperación económica post-COVID. La aparición de este fenómeno global y, a priori temporal, puede explicarse en base a determinados eventos que se están produciendo en dos partes del mundo.

Por un lado, el conflicto ruso-ucraniano contribuye decisivamente al endurecimiento de los precios en el mercado energético, que ya registraba importantes subidas de precios por el aumento exponencial de la demanda tras el levantamiento general de las restricciones sanitarias.En relación con esto, no debemos olvidar que la Federación Rusa es uno de los principales actores en el suministro mundial de energía. En este contexto, debemos señalar que algunas regiones merecen una atención especial. En Europa, por ejemplo, la dependencia energética rusa de algunos Estados del continente es de tal magnitud que dependen casi exclusivamente de las importaciones de gas ruso para mantener sus economías en marcha.

La descarbonización y su precio, ¿más dependencia europea de Rusia?. Fernando Belinchón. Cinco Días. 26.02.2022 

La descarbonización y su precio, ¿más dependencia europea de Rusia?. Fernando Belinchón. Cinco Días. 26.02.2022

Por otro lado, y no menos significativo, la política de cero contagios que está llevando a cabo la administración Xi Jinping en su lucha diaria contra la COVID-19 en el año de su reelección está generando importantes problemas adicionales en las cadenas de suministro globales. En este sentido, debemos recordar que venimos de una etapa donde la logística mundial se vio seriamente dañada por la crisis de la COVID-19. La actual paralización de la actividad económica en el gigante asiático y el cierre generalizado de sus megaciudades, inmensos centros logísticos de carga y puertos marítimos están generando un importante aumento de las tarifas del transporte marítimo, elevando exponencialmente el coste en el envío de contenedores a Occidente. Este aumento de los precios de importación se traslada lógicamente a los consumidores finales que ven cómo aumentan sistemáticamente los precios de los productos.

Impacto social sobre la región

En una zona del planeta donde los índices de pobreza y la desigualdad social siguen siendo hoy la tendencia predominante, el aumento generalizado de los precios, especialmente de los hidrocarburos y los alimentos, plantea importantes amenazas a una población que lucha por recuperarse económica y socialmente del impacto generado por la COVID-19. En consonancia con esta idea, un informe de la CEPAL sobre asuntos sociales  ya ha destacado el aumento de los índices de pobreza relativa y extrema a causa de la pandemia. Por lo tanto, el aumento generalizado del coste de la vida es un fenómeno que intensificará este aumento de la pobreza en la región, dando lugar a importantes protestas en las calles. En este sentido, Pierre-Olivier Gourinchas, economista del Fondo Monetario Internacional, ya advierte que: “los aumentos en los precios de los alimentos y los combustibles también pueden aumentar significativamente la perspectiva de disturbios sociales en los países más pobres”.

Aumento de la inestabilidad política

El aumento exponencial del coste de la vida plantea preguntas interesantes sobre la estabilidad política de la región. Según la BBC: “En Perú y Paraguay ya se están produciendo las primeras movilizaciones sociales contra el alza de los precios de los alimentos, los combustibles y la energía”. Otros medios, como la agencia EFE, ya están reportando protestas en otros países de la región, como Nicaragua, donde los ciudadanos empiezan a levantar la voz en las calles contra el aumento generalizado de los precios de los combustibles.

Protestas en Perú (The Northern Miner)

Sin embargo, esta situación podría incluso empeorar dramáticamente. Algunos organismos internacionales como el Consejo Monetario Centroamericano advierten sobre la posibilidad de que se instale en la región el temido fenómeno de la estanflación. Cabe recordar que esto ya ocurrió en América Latina en la década de 1970, donde coincidieron en el tiempo y en el espacio altos precios del petróleo, tasas de inflación desorbitadas y una profunda recesión económica. Los resultados económicos, sociales e incluso políticos de todo ello tuvieron importantes consecuencias negativas para la región e incluso marcaron negativamente su futuro durante las siguientes décadas.

Si nos ceñimos a lo estrictamente político, la aparición de un escenario similar en la región puede dar lugar a transformaciones significativas y profundas de los tableros políticos nacionales. En declaraciones a la BBC, Daniel Kerner, director para América Latina de la consultora Eurasia Group, subraya que “este escenario hace que en las elecciones los candidatos que se presenten como representantes del cambio, o los llamados “outsiders” sean más competitivos por lo que podrían producirse importantes sorpresas en las elecciones que deberían de producirse la región en los próximos años.” 

En línea con esta última reflexión, parece evidente que existe un vínculo entre la situación económica y social actual y los resultados electorales en algunos países de la región. Sin ir más lejos, en Costa Rica, Rodrigo Chávez, el candidato que representó a la revolución, ganó las elecciones celebradas en abril. En este sentido, sólo el tiempo nos permitirá determinar si las hasta ahora protestas locales por el aumento del coste de la vida terminan extendiéndose por todo el continente, formando una ola generalizada de descontento social que traiga cambios significativos a la región haciendo que tome otro futuro.

 


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