Tras las últimas elecciones parlamentarias del pasado 30 de enero, el primer ministro de Portugal António Costa logró formar el vigesimotercer gobierno del Portugal democrático. Muy estable políticamente hablando, el país vecino de España se destaca también por la continuidad de su política exterior. Pilar de los gobiernos Costa, Augusto Santos Silva fue Ministro de Asuntos Exteriores de Portugal del 2015 al 2022. Su recién salida del gobierno para presidir la Assembleia da República no marcará una inflexión de una diplomacia lusa firmemente arraigada en los desafíos del siglo XXI.


INTRODUCCIÓN

Al igual que muchos países europeos, las prioridades de la diplomacia portuguesa se forjaron a lo largo de la historia teniendo en cuenta su situación geográfica aislada del resto de Europa. Si bien Portugal es el más antiguo estado-nación del Viejo Continente, tiene a la vez una indudable vocación atlántica desde la Era de los Descubrimientos a principios del siglo XV. Al explorar los océanos y establecer sus primeras feitoras en las costas africanas, Portugal fue un actor mayor de la primera globalización y de la expansión del imperialismo europeo, que más tarde será identificado como mundo de habla portuguesa en su caso. La pertenencia al continente europeo junto a la proximidad del océano Atlántico siguen norteando la brújula de una política exterior lusa cada vez más global. 

 

Firmado en el Monasterio de los Jerónimos, el Tratado de Lisboa  fue el culmen de la presidencia portuguesa del Consejo de la Unión Europea en 2007 (EUObserver)

PORTUGAL Y LA UNIÓN EUROPEA: UN ENLACE TARDÍO LLENO DE ÉXITOS 

Desde su incorporación a la Comunidad Económica Europea junto a España el 1 de Enero de 1986, el compromiso europeo de Portugal ha sido constante. Ampliamente beneficiario de los fondos europeos del FEDER, Portugal modernizó su economía y fortaleció su democracia al punto de convertirse en un modelo de estabilidad política. Promotor de una Europa social, el país, duramente golpeado por la crisis económica y las políticas de austeridades impuestas por la troika (BCE, FMI, UE) en la primera mitad de los años 2010, asumió la presidencia del Consejo de la Unión Europea en cuatro ocasiones (1992, 2000, 2007 y 2021). Del tratado de Maastricht a la adopción del fondo de recuperación Next Generation EU para afrontar los efectos de la pandemia del Covid-19, pasando por la firma del Tratado de Lisboa en 2007, Portugal ha formado parte de todos los momentos claves de la construcción europea. Con motivo de su presidencia en 2021, destacó cinco prioridades para la UE: la triple necesidad de una Europa resiliente frente al Covid-19, de una Europa social que lucha contra las desigualdades y de una Europa verde con un enfoque sobre el uso sostenible de los recursos oceánicos. Durante la cumbre social de Oporto (7-8 de mayo de 2021) hizo hincapié sobre la implementación de una Europa digital. Por último, apostó por una Europa global, capaz de estrechar relaciones con Brasil, el África lusófono y hasta India.

 

PORTUGAL Y EL ATLÁNTICO: SEGURIDAD Y OPORTUNIDADES 

Históricamente, el océano Atlántico es consustancial a la seguridad de Portugal. Históricamente con la alianza inglesa y desde 1949 como país miembro fundador de la OTAN, Lisboa siempre buscó alinear su política de defensa con la potencia marítima dominante, en este caso Reino Unido y Estados Unidos. Si bien los acontecimientos de la guerra ruso-ucraniana son la prioridad número 1 de la Alianza Atlántica, Portugal sigue gozando de una centralidad geoestratégica entre el Atlántico, el Mediterráneo, Europa occidental y África, a raíz del establecimiento de la base aérea de Lajes en el archipiélago de las Azores en 1943. Dicha centralidad puede resumirse en el llamado “flanco sur” de la Alianza, en la que cualquier amenaza procedente del mar Mediterreano o, en menor medida, del Sahel y del Magreb, sea actos terroristas, tráfico de personas, de armas y de drogas, incluso  el potencial agotamiento de los suministros de gas y petróleo, puede poner en peligro la seguridad de Portugal.

Portugal quiere reunir sus zonas continentales y marítimas de Madeira y de las Azores (República Portuguesa)

Junto a estas temáticas securitarias, Portugal conduce una política de valorización de los océanos ambiciosa a través de su Estratégia Nacional para o Mar 2021-2030 en la que se compromete por un economía marítima sostenible. En 2009, Lisboa, cuya zona económica exclusiva ya es la tercera de la Unión Europea después de Francia y Dinamarca, pidió ante la ONU la extensión de su ZEE para reunir las zonas de los archipiélagos de las Azores y Madeira, incorporando las Islas Salvajes que le disputa España.

Entre intereses económicos, proyección internacional y preocupaciones ecológicas, Portugal renueva su visión del Atlántico para afirmarse como potencia marítima, cuya última conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos celebrada en Lisboa es un ejemplo rotundo.  

 

PORTUGAL Y EL MUNDO DE HABLA PORTUGUESA: LA TENTACIÓN DE UNA LUSOFONÍA UNIVERSAL 

Indisociable del carácter global de su diplomacia, la promoción y la difusión del idioma portugués en los recintos políticos y económicos, actualmente hablado por más de 260 millones de personas en cuatro continentes, es una prioridad de los gobernantes lusos. Fue precisamente el criterio lingüístico el que presidió a la creación de la Comunidades de los Países de Língua Portuguesa (CPLP) en 1996 al reunir los ochos países lusófonos del planeta con sede en Lisboa. Sin embargo, a pesar de la adopción del principio de libre circulación de los ciudadanos de los países miembros de la CPLP en la cumbre de Luanda en julio de 2021, la organización carece de recursos financieros para afianzarse en el campo de la diplomacia económica. Además, falta de una identidad clara y su existencia sigue siendo confidencial para muchos. 

XI conferencia de los jefes de Estado y de Gobierno de la CPLP en Brasilia (2016) (Wikipedia)

A pesar de estas limitaciones, el potencial económico de la CPLP es notable en un espacio donde el portugués está en expansión. Idioma más hablado del hemisferio sur, se proyecta un total de 400 millones de lusohablantes en 2040, la mayoría en África. Consciente del fenómeno, la UNESCO proclamó el 5 de mayo cómo “Día Mundial de la Lengua Portuguesa”. Al mismo tiempo, el idioma de Camões podría convertirse en la séptima lengua oficial de la ONU bajo la atenta mirada de António Guterres, vigente secretario general de la organización.

 

PORTUGAL Y CHINA: ¿UN NUEVO EJE ESTRATÉGICO? 

Con la retrocesión de Macao en 1999, Portugal inauguró una nueva fase de sus relaciones diplomáticas con Pekín basada en la amistad y reciprocidad mutuas. Después de una primera “Alianza Estratégica Global” lanzada en 2005, los dos países elevaron sus relaciones bilaterales al rango de “diálogo estratégico” con motivo de la visita de Estado en China del presidente portugués, Marcelo Rebelo de Sousa en 2019. En el marco del VI Forum de Macao del pasado mes de abril, António Costa pidió a China una mayor cooperación sino-lusófona, posicionando a Portugal como una interfaz entre Europa, África y Latinoamérica en relación con el mundo lusófono. 

El presidente portugués Marcelo Rebelo de Sousa recibido por Xi Jinping en Pekín (2019) (Presidência da República Portuguesa)

China es cada vez más un socio relevante en Portugal con participaciones en los sectores energéticos, bancarios o de la construcción. El puerto de Sines, debía, por ejemplo, acoger una segunda terminal de contenedores en aguas profundas, antes de que Lisboa aplazase este proyecto por falta de candidatos al concurso en 2020. Mientras tanto, Portugal avanza que la Belt and Road Initiative de Xi Jinping, de la cual es miembro desde diciembre de 2018, es clave para estrechar la relación UE – China y desarrollar las infraestructuras del país, de la península ibérica y del resto del continente europeo. 

Aunque el contexto geopolítico es particularmente incierto, Portugal pretende aprovechar la ocasión para reforzar su centralidad estratégica y seguir proyectándose en el mundo, equilibrando sus relaciones entre las grandes potencias del siglo XXI.

 

PORTUGAL Y ESPAÑA: UNA RELACIÓN CORDIAL CON RESULTADOS PENDIENTES 

Antiguas e intensas, las relaciones entre Portugal y España son tradicionalmente cordiales aunque históricamente marcadas por una falta de realizaciones políticas. Desde 1983, la instauración de cumbres bilaterales luso-españolas no ha permitido una mejor integración regional de la península ibérica. A raíz de los efectos de la crisis económica de los años 2010, Lisboa y Madrid siguen permaneciendo sin conexión ferroviaria de alta velocidad, lo que dificulta la cooperación transfronteriza.

Portugal y España mantienen una estrecha relación bilateral ilustrada por las cumbres luso-españolas (LUSA)

La buena sintonía de ambos países en el ámbito de la política internacional y de la cooperación cultural es no obstante bien conocida. Portugal y España se reúnen en las instancias internacionales más importantes como miembros de la UE, de la ONU, de la OTAN y fundadores de las Cumbres Iberoamericanas. 

Estos últimos años, Lisboa y Madrid organizaron grandes conferencias para resaltar la proyección internacional de las lenguas portuguesa y española sin que se haya notado un cambio en la habitual asimetría en el dominio del idioma de ambos socios. El español es el tercer idioma extranjero más estudiado en Portugal cuando el portugués sigue siendo residual en España. 

 

CONCLUSIÓN

Portugal, antigua potencia mundial, continúa desarrollando, dentro de sus posibilidades, una diplomacia multicéntrica que cuadra con las evoluciones del mundo. Sigue siendo este país “onde a terra se acaba e o mar começa”, como bien afirmaría Luis Vaz de Camões en sus Os Luisiadas, para reinventarse un destino mundial.

 


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