El narcotráfico en América Latina es un elemento que siempre ha estado presente. El problema se extiende cuando la influencia del narcotráfico abarca ámbitos sociales y culturales.


La narcocultura es un fenómeno actual y diverso, desde una perspectiva estética, es el conjunto de elementos simbólicos, como pueden ser la música, la religión, la arquitectura y la vestimenta, que forman un conjunto de prácticas e interpretaciones sobre la vida ligadas con el narcotráfico y el propio comportamiento de los narcotraficantes y que puede llegar a resultar en un grave problema para la lucha contra el narcotráfico.

Introducción

El narcotráfico en América Latina es un elemento que está siempre presente, con mayor o menor fuerza pero siempre ligado a esta región. Aunque existen diversas definiciones, podemos entender el narcotráfico como “una red transnacional de producción, transporte y comercialización de drogas ilegales”.

La influencia del narcotráfico abarca más de lo meramente económico y político, también tiene efectos sobre lo social y en especial sobre lo cultural. El narcotráfico no es solo un negocio, sino que ha nacido, a su lado, un fenómeno social denominado “narcocultura” que, al igual que el narcotráfico, es capaz de trascender las fronteras. Este espacio puede parecer reciente, pero en Latinoamérica está prácticamente asimilado.

Cultura del narco, ¿qué es narcocultura?

Al ser un fenómeno tan extendido, el narcotráfico, ha invadido escenarios, esferas y territorios históricos, políticos y sociales, estableciendo pautas de interacción social de las que nace la narcocultura. El término narcocultura es relativamente actual, y por ello existe un debate en torno a él en el ámbito académico.

Estudiado desde el ámbito de las ciencias sociales, el término “narcocultura” se puede considerar desde varias perspectivas. La que nos interesa a nosotros, es aquella en la que se entiende como una cultura en sí misma, no sólo los que se dedican al narcotráfico comparten esta cultura, sino que es adquirida por todo tipo de personas. Aun así, no se puede estudiar la narcocultura sin tener en cuenta el narcotráfico, el fenómeno que la alimenta.

La narcocultura posee distintas características en cada país, dependiendo de la forma en la que se da el narcotráfico en ellos. Los medios de comunicación juegan un papel fundamental en la difusión del fenómeno. Primero surgió en lo rural pero se ha expandido hasta lo urbano y con el crecimiento de la globalización se ha desarrollado exponencialmente, atravesando fronteras y clases sociales.

La narcocultura está conformada por toda una serie de símbolos y formas de expresión. Y como cultura que es, está integrada por un tipo de música, de vestimenta, de arquitectura, de mitos, relaciones sociales, etc. Las características que más destacan de esta cultura son “la apariencia, la búsqueda del reconocimiento a través del dinero y el poder”. Debido a esto, la narcocultura se puede entender como una especie de capitalismo salvaje, de hacer todo lo posible para salir de la pobreza y conseguir cada vez más dinero, puesto que nunca es suficiente. El pensamiento imperante es ¿para qué ser rico si no lo muestras?. Esto deriva en la exhibición de una estética exagerada, extravagante, estridente, etc. Su concepción de la vida se basa en vivir poco tiempo pero bien. Los narcos dan un mensaje de impunidad, de estar por encima de las leyes, de poder construir su propio orden y estos mensajes calan en la población marginada, pobre, pero también entre la población popular, creando así otro sistema diferente del hegemónico en algunas sociedades latinoamericanas.

Música

El narcocorrido es la expresión musical más visible de la narcocultura y México es un gran ejemplo de ello. Fue en los años 70, de la mano de los Tigres del Norte, cuando empiezan a escucharse este tipo de canciones.

En un principio, estas canciones solo se oían en eventos privados de personas relacionadas con el narcotráfico. Sin embargo y como afirma Ioan Grillo en su libro Narco: En el corazón de la insurgencia mexicana, hoy día cuentan con una popularidad mucho mayor.

Tigres del Norte (La Phil & Artistic Directors)

Es posible oírlas en la calle o en las discotecas, los grupos tienen sus propios discos a la venta e incluso, dan conciertos multitudinarios. Miles de jóvenes aspiran a ser los futuros famosos que compongan corridos para los narcos. Ejemplo de ello es que solo en la ciudad de Culiacán hay 5 discográficas diferentes que producen constantemente nuevos temas.

A veces, son los propios traficantes los que pagan a los grupos para que compongan canciones sobre ellos mismos, ya que entienden la música como una inversión para conseguir prestigio y respeto entre la población. Esta competición por lograr mayor respeto entre los distintos cárteles termina desencadenando violencia y en ocasiones, esta violencia afecta también a los músicos.

Cine

La historia del narcocine es heredera de los narcocorridos; el éxito de estas historias cantadas llevó a que fueran rápidamente llevadas a la gran pantalla. Es a partir de los años 80, cuando el narcocine se reafirma como subgénero consolidado y empieza a hacerse muy popular en América Latina, especialmente en México. Siempre son películas cargadas de mucha acción y de una violencia brutal que idealizan la vida de los narcos.

Se presenta al traficante de drogas como un nuevo héroe, ya que queda retratado como un ilegal que conserva su buena moral, en tanto en cuanto sus métodos de enriquecimiento son ilegales, pero se solidariza con el pueblo y

contribuye al bienestar de la población desamparada. En su libro Ioan Grillo explica que esta es una de las razones por las que el narcocine triunfa, por ejemplo, entre las comunidades de latinos en los Estados Unidos, los inmigrantes se identifican con las luchas de los pobres y disfrutan con visiones idealizadas de su patria.

Desde los 2000, asistimos a un declive del narcocine. En las dos últimas décadas la producción visual se ha desviado más hacia la televisión en forma de narcoseries. Ejemplo de ello es “El Señor de los cielos” basada en la vida del traficante Carrillo Fuentes, quien llegó a convertirse en el jefe del Cártel de Juárez, la cual va ya por su séptima temporada y ha logrado un grandísimo éxito. O la serie producida por Netflix, “Narcos”, narrando la vida de Pablo Escobar y otros cárteles de Colombia, que arrasó en audiencia, llegando a ser una de las series más vistas de la plataforma.

Desde los 2000, asistimos a un declive del narcocine. En las dos últimas décadas la producción visual se ha desviado más hacia la televisión en forma de narcoseries. Ejemplo de ello es “El Señor de los cielos” basada en la vida del traficante Carrillo Fuentes, quien llegó a convertirse en el jefe del Cártel de Juárez, la cual va ya por su séptima temporada y ha logrado un grandísimo éxito. O la serie producida por Netflix, “Narcos”, narrando la vida de Pablo Escobar y otros cárteles de Colombia, que arrasó en audiencia, llegando a ser una de las series más vistas de la plataforma.

Desde los 2000, asistimos a un declive del narcocine. En las dos últimas décadas la producción visual se ha desviado más hacia la televisión en forma de narcoseries. Ejemplo de ello es “El Señor de los cielos” basada en la vida del traficante Carrillo Fuentes, quien llegó a convertirse en el jefe del Cártel de Juárez, la cual va ya por su séptima temporada y ha logrado un grandísimo éxito. O la serie producida por Netflix, “Narcos”, narrando la vida de Pablo Escobar y otros cárteles de Colombia, que arrasó en audiencia, llegando a ser una de las series más vistas de la plataforma.

El Señor de los Cielos (Telemundo)

Los analistas achacan estos niveles de popularidad a que las series son capaces de representar la realidad conocida de algunas sociedades latinas, donde las instituciones estatales no tienen credibilidad alguna frente al ascenso social de los traficantes, que son presentados como héroes que contribuyen más al bienestar de la población que el propio Estado.

Religión

El hecho de que la religión sea tan importante en el narcotráfico, Ioan Grillo explica que se debe principalmente a que es capaz de dotar de una ideología común a la banda, lo que facilita una justificación a todo lo que se hace.

Además, la religión juega un importante papel en el narcotráfico porque la muerte es un elemento que está siempre presente, los narcotraficantes se sienten cerca de la muerte.

La narcorreligión tiene como base la religión católica, pero con varias variantes moldeadas a su manera. Asistimos a una resignificación de lo sagrado relacionada con la ilegalidad del narcotráfico y con las relaciones que se establecen entre la iglesia católica y los traficantes, relación que en la mayoría de las ocasiones está establecida por las “limosnas” que los narcos dan a las iglesias, parroquias rurales que creen en el perdón de los narcos.

Los narcocementerios son otro elemento clave de la narcorreligión. Son enormes mausoleos y tumbas exuberantes de mármol y piedras preciosas, que en muchos casos están construidos mejor que la propia ciudad donde están situados. Un claro ejemplo, es el existente Narcopanteón en Culiacán, México. Hasta los narcosoldados de a pie cuentan con un espacio en esos cementerios.

Narcopanteón en Culiacán (Mientras Tanto en México)

Un gran ejemplo de narcorreligión es la Familia Michoacán, cuyo fundador, Nazario Moreno González, ya fallecido, se encuentra en proceso de “canonización” como Santo en la creencia popular. La Familia creó toda una versión del cristianismo a su modo, poseen su propia Biblia, la cual reparten entre sus soldados como lectura obligatoria. Incluso han llegado a conseguir seguidores que no están relacionados con el narcotráfico gracias a las ayudas que han ido dando a campesinos, escuelas e iglesias, en definitiva, a los más desfavorecidos a través de las narcomisiones.

Utilizan el adoctrinamiento religioso para cometer crímenes atroces.

Por otro lado, el percibir a los narcotraficantes como “héroes populares”, ha llevado en algunos casos a sacralizarlos, llegando a convertirlos en ocasiones hasta en Santos, como el Santo Malverde. La figura de Jesús Malverde también es importante en el fenómeno de la narcorreligión, sobre todo en Sinaloa. Es comparado con Jesús, le rezan para pedirle ayuda, también está vinculado con el amor a los pobres, con la idea de la rebelión social. Ni siquiera se sabe si existió o es un mito, incluso se le han atribuido milagros parecidos a los de Jesús en la Biblia.

Jesús Malverde, el “Robin Hood” mexicano, santo de los narcos
(Cultura Colectiva)

Por último, la Santa Muerte, figura esencial en la narcorreligión, empezó a expandirse con el crecimiento del narcotráfico. Es un personaje asociado también con la rebelión social, con lo marginado, como un espíritu que ampara a pobres y oprimidos.

La Santa Muerte (unnews.pro)

Arquitectura

La primera manifestación visible de esta estética propia es la narcotectura, el estilo arquitectónico observable en las vistosas construcciones de los narcos. Este vendría a ser el estilo que refleja la “exaltación de las grandeza a través de la utilización de materiales no convencionales y que tienen en la ostentación la fuente de su aparente inseguridad formal”.

En las construcciones típicas del estilo narco, se mezclan elementos de la villa griega antigua con elementos ostentosos. Sobresale fundamentalmente por los materiales que emplean, el mármol o imitaciones de éste. Son ranchos, fincas y mansiones espectaculares que se encuentran geográficamente separadas del resto de viviendas de la población, resguardadas normalmente en zonas rurales.

No ponen demasiada atención en el gusto, en que cuadre con los cánones tradicionales de belleza, sino más bien buscan hacerlas vistosas, llamar la atención.

Esta narcotectura está poco a poco calando en la cultura popular de algunos países de América Latina, fundamentalmente en Colombia, donde tratan de imitarla cada vez más aunque con materiales mucho más asequibles. Ioan Grillo hace un símil donde compara a los capos con los antiguos señores medievales europeos que dedicaban parte de sus riquezas a financiar el arte creando modas que luego pasaban al pueblo. Esta comparación nos puede ayudar a hacernos una idea de cómo la narcotectura permea toda la sociedad latina.

Moda

Otra de las manifestaciones de la estética narco surge al introducir la variable de la vestimenta. La moda narco tiene muchos elementos en común con la narcotectura, es a través de la ropa como de las construcciones, que los narcos buscan demostrar al resto de la sociedad su riqueza y poder.

A lo largo del tiempo, van surgiendo diferentes tendencias de moda que son cambiantes y generan pertenencia al grupo. La más tradicional es la vestimenta norteña, donde el atuendo principal cuenta con un sombrero vaquero, botas

picudas, camisas estampadas y cinturón de hebilla dorada. Sin embargo, esta ha ido evolucionando hacia nuevas representaciones visibles entre los jóvenes sinaloenses conocidos como buchones, donde triunfa una narcocultura híbrida que mezcla un estilo entre urbano y tradicional.

En la actualidad, se está viviendo otro fenómeno relacionado con el intento de imitar estas tendencias con diseños inspirados en los narcos. Este fenómeno es representado entre las clases populares a través de la adquisición de las prendas con las que aparecen los capos en entrevistas o cuando son detenidos. El ejemplo más sonado de este fenómeno fue el del Chapo Guzmán que apareció en una entrevista con una camisa azul que luego fue un éxito de ventas en las tiendas de ropa.

Una moda que incomoda (El Mundo)

Mujeres y narcocultura

La mujer ha tenido siempre un papel secundario en el mundo narco y en la propia ideología. Desde el surgimiento del negocio internacional del narcotráfico han sido los hombres los que han estado a la cabeza de los principales cárteles de droga convirtiéndose en grandes y poderosos capos del negocio. La mayoría de narcocorridos, narcoseries y narcopelículas han tenido como protagonistas a hombres respetados y valientes. Lo que hay en este mundo es un prototipo de mujer subordinada al hombre dominante. El papel de la mujer es en casi todos los casos secundario; el narcotráfico es un mundo esencialmente machista donde los roles de género están fuertemente marcados.  Así, la cualidad principal que se muestra de la mujer es su belleza, su cuerpo, se les presenta como deseables, sensuales, personas a las que el hombre debe agasajar con joyas, ropa u objetos de valor. 

Normalmente son mujeres de-, madres de- o amantes de- y en el caso de que entren a formar parte del negocio, cuentan siempre con trabajos arriesgados. Además, suelen recibir menos dinero por los trabajos que llevan a cabo. Cabe hablar de otra posibilidad que se da cuando las mujeres permanecen ajenas al negocio de la droga y son simplemente presentadas como trofeos, objetos de diversión y compañía.

Sin embargo, en los últimos años asistimos lentamente a una transformación del rol de la mujer. La fuerza del movimiento feminista está muy poco a poco llegando al mundo narco; las mujeres ya no quieren ser mujeres de, quieren convertirse directamente en traficantes poderosas e independientes. No es un pensamiento extendido ni una transformación rápida, pero es una realidad que va abriéndose paso muy lentamente, por ejemplo, en producciones como “La Reina del Sur”, donde se cuenta la trama desde la perspectiva de una mujer, donde ellas aparecen como dueñas del cártel de la droga y los personajes masculinos que aparecen están subordinados a ellas.

La Reina del Sur (Telemundo)

Conclusión

Llegados a este punto de expansión de la narcocultura cabe preguntarse si este fenómeno tiene límites, es decir, si es una moda pasajera o seguirá creciendo cada vez más, hasta el punto de que pueda ser considerado un problema para los Estados y su lucha contra el narcotráfico, ya que es capaz de permear toda la sociedad latina. Se puede dar un proceso de naturalización del narcotráfico a través de la expansión de la narcocultura, creando así un sistema diferente al hegemónico en algunas sociedades latinoamericanas. Es necesario un acuerdo desde el punto de vista académico en la definición y elementos de la narcocultura, ya que así será más fácil abordar este fenómeno y sus posibles consecuencias.


NOTA: Los planteamientos e ideas contenidas en los artículos de análisis y opinión son responsabilidad exclusiva, en cada caso, del analista, sin que necesariamente representen las ideas de GEOPOL 21.