PARALELISMOS ENTRE EL SALVADOR Y SINGAPUR: LOS LIDERAZGOS DE NAYIB BUKELE Y LEE KUAN YEW

por | Nov 3, 2023

Nayib Bukele ha sido aclamado por diversos lideres mundiales al conseguir que El Salvador redujera las tasas de criminalidad a mínimos históricos, siendo actualmente uno de lo más seguros de América Latina. Algunos expertos comparan con Bukele con Lee Kuan Yew, padre de la independencia de Singapur, cuyas políticas ayudaron a transformar su país en […]

Nayib Bukele ha sido aclamado por diversos lideres mundiales al conseguir que El Salvador redujera las tasas de criminalidad a mínimos históricos, siendo actualmente uno de lo más seguros de América Latina. Algunos expertos comparan con Bukele con Lee Kuan Yew, padre de la independencia de Singapur, cuyas políticas ayudaron a transformar su país en uno de los Tigres Asiáticos. Este artículo analizará y reflejará las similitudes y diferencias entre Bukele y Lee, para determinar si El Salvador puede considerarse un nuevo Singapur en Latinoamérica.


 

¿Quién fue Lee Kuan Yew?

Para poder hacer una comparación entre ambos lideres, se tiene que dar contexto a cada personaje, empezando con Lee Kuan Yew. Lee, conocido también por LKY, era un político anticolonialista, quien se opuso al dominio británico de Singapur durante la primera mitad del siglo XX. Durante los años cincuenta, Lee funda el Partido de Acción Popular (PAP), siendo una de las cabezas visibles contrarias al dominio inglés. En 1959, Singapur consigue independizarse del Reino Unido, siendo LKY electo como primer ministro, aunque su independencia no fue plena, ya que aún estaba bajo el dominio de Malasia.

Durante los primeros seis años poscoloniales, las disputas entre Singapur y Kuala Lumpur escalaban debido a que Lee estaba promoviendo políticas restrictivas, llegando a ahuyentar a varias empresas que decidieron instalarse en Malasia. Igualmente las tensiones se incrementaron debido a la disputa racial entre las etnias malayas y chinas, a la cual esta última pertenecía Lee, quien proclamó en 1963 la independencia de la Federación Malaya. En ese mismo año, LKY inició una política de persecución anticomunista y a elementos izquierdistas dentro de su propio partido, quienes abocaban por una reunificación con la Federación Malaya desestabilizando a la recién fundada república.

Lee Kuan Yew (en el centro) proclamando unilateralmente la independencia de Singapur (1963). Fuente: National Archives of Singapore.

En consecuencia, el gobierno singapures inició la Operación Coldstore, en la que muchos dirigentes singapurenses asociados a la izquierda y al Partido Comunista de Malasia fueron detenidos arbitraria y posteriormente ejecutados, sin juicio previo. Lee fue criticado por años por esa decisión radical, aunque se defendió justificando la seguridad nacional mediante está cita:

Hay que encerrar a la gente, sin juicio previo, sean comunistas, sean chovinistas lingüísticos, sean extremistas religiosos. Si no se hace eso, el país estaría en ruinas.

Para evitar que estas tensiones se tornaran en una guerra civil, el gobierno de Malasia decidió expulsar a Singapur de la Federación en 1965, y le concedió plena soberanía al firmar el acuerdo de independencia junto con Singapur y el Reino Unido.

Una de las mayores prioridades de la nueva nación soberana es mantener intacta su reciente ganada integridad territorial frente a poderosas potencias asiáticas como China e Indonesia, así como impedir las repercusiones de la Guerra de Vietnam. Es por ello que Lee decidió mantener a las fuerzas británicas dentro del territorio singapurense y se retirarían lentamente hasta que la joven republica dispusiera de sus propias fuerzas armadas, lo que se produjo a mediados de los años setenta, gracias a la colaboración con Taiwán e Israel.

Aun así muchos medios de comunicación se mostraron escépticos sobre la viabilidad del nuevo estado soberano ya que al alcanzar la plena independencia en 1965, el país estaba afrontando diferentes problemas como tasas de desempleo superiores al 10%, falta de urbanización, índices de educación bajos, escasez de recursos naturales, un espacio geográfico extremadamente limitado, pero sobre todo fueron preocupantes los elevados índices de corrupción en el país.

Este último fue el principal problema de LKY durante sus primeros años de gobierno, por lo que decide abordar este problema mediante una política de mano de hierro. Cómo resultado, los casos de corrupción se redujeron drásticamente a lo largo del país, incrementando así los altos índices de popularidad Lee.

Con ese éxito, Lee impulsó diferentes políticas económicas durante sus treinta años como Primer Ministro, haciendo el país atractivo a diversos inversionistas, permitiendo el flujo de empresas multinacionales a principios de los setenta, aprovechando la desvinculación del dólar del oro. A pesar de su defensa del libre mercado, Lee limitó la internacionalización del dólar singapurense y limitó las operaciones de los bancos extranjeros en el país, para proteger el sector financiero de Singapur. Estas medidas mejoraron el nivel adquisitivo de los singapurenses pasando de 500 dólares per cápita en 1965 a 14.500 dólares en 1990, año que Lee abandonó la jefatura del gobierno. En la actualidad el PIB per cápita de Singapur supera los 80.000 dólares al año, tras continuar con el modelo económico de Lee.

PIB per cápita de Singapur (1960-2023). Fuente: Grupo Banco Mundial

Gracias a la expansión de Singapur, Lee pudo priorizar la política social y promover la modernización del país. Entre sus medidas a destacar están el mejoramiento de la educación e impulsar la construcción de la vivienda; aunque no estaba exento de polémicas como promover una política de esterilización masiva para controlar los índices de sobrepoblación en la isla y la eliminación de los juicios por jurado, con la finalidad de dinamizar más el poder judicial.

 

El Fenómeno Bukele

Tras hacer una descripción de LKY, pasamos a explicar a nuestro segundo sujeto Nayib Bukele. Para comprender el ascenso de Bukele, tenemos que remontarnos a finales de los noventa, que fue cuando finalizó la guerra civil en El Salvador. A pesar del cese de las hostilidades, el país empezó a afrontar una mayor inestabilidad a raíz del crimen organizado de las diversas bandas delictivas del país, en especial de los famosos Mara Salvatrucha.

El auge de Bukele se produjo debido a la incapacidad de los dos grandes partidos ARENA (conservador) y el FMLN (marxista-leninista) de hacer frente a la inseguridad, al igual que los escándalos de corrupción que salpicaron a ambos movimientos, llegando incluso a ayudar a los Maras. En 2018, Nayib Bukele, antiguo alcalde de San Salvador y exmilitante del FMLN, se presentó a las elecciones presidenciales por el partido liberal GANA, ganando los comicios con un 53.1% de los votos frente a un 46.9% de la suma del bloque del bipartidismo. Su campaña fue novedosa ya que se enfocó en el uso de las redes sociales y se centró en criticar las políticas fallidas de ARENA y FMLN.

Su programa de gobierno fue el Plan Cuscatlán, que consistía en promover la modernización del país, impulsar una campaña contra la corrupción de sus predecesores, pero sobre todo acabar con el fenómeno de la inseguridad. Bukele decidió impulsar nuevas políticas relacionadas con la seguridad ciudadana como incrementar el presupuesto policial para reducir los casos de corrupción en las fuerzas de seguridad del estado, aislar a los pandilleros en zonas rurales, reforzar el control en las grandes urbes. No obstante su Plan de Control Territorial ha tenido diversos obstáculos, principalmente por el bloqueo del congreso. A pesar de haber sido electo jefe de estado, el FMLN y ARENA controlaban la Asamblea Legislativa del Salvador y habían obstaculizado varias medidas de Bukele.

Las tensiones entre gobierno y parlamento se intensificaron hasta el punto en que la Asamblea decidiera bloquear la renovación del poder judicial y no autorizará un préstamo de 100 millones de dólares para combatir a las pandillas, unas decisiones que motivaron a Bukele a desplegar en febrero de 2020, militares dentro de la sede de la Asamblea Legislativa para presionar a los parlamentarios a votar favorablemente a la propuesta de Bukele.

Militares salvadoreños en el hemiciclo de la Asamblea Legislativa (2020). Fuente: Noticias de Gipuzkoa.

Su gestión durante la pandemia contribuyó al mejoramiento de su reputación entre los salvadoreños, ya que fue el primer país latinoamericano en llevar a cabo un confinamiento completo en los primeros días de la COVID-19, al mismo tiempo en que se llevara a cabo la construcción de modernos hospitales y una vacunación masiva en toda la población. Gracias a ello, el partido de Bukele, Nuevas Ideas, ganó las elecciones legislativas de 2021 con mayoría absoluta, permitiéndole un control absoluto de los poderes del estado.

A pesar de su mano de hierro contra las pandillas, Bukele también impulsó unas negociaciones con varios dirigentes de los Mara Salvatrucha entre 2020 y 2021, tras unas confesiones realizadas por miembros del MS-13 ante la fiscalía de Nueva York, que el gobierno salvadoreño estaba negociando con las pandillas como una manera de reducir la delincuencia en el territorio centroamericano. Sin embargo, en marzo de 2022 se registró el mes más violento desde la llegada de Bukele al poder, motivándolo a impulsar un estado de excepción, que ha día de hoy sigue estando vigente, llevando a cabo detenciones masivas en todo el país.

Muchas organizaciones de derechos humanos, al igual que la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), se mostraron reacias a los métodos de Nayib Bukele, pero a pesar de ello, los salvadoreños aplauden sus medidas gracias a que ha conseguido resultados históricos para El Salvador. En 2015, la tasa de homicidios llego a 105 asesinatos por cada 100.000 habitantes llegando a ser la nación más violenta del hemisferio occidental, cifra que se redujo a 7.8 en 2022.

Índice de Delincuencia en Centroamérica (2015-2022). Fuente: Insight Crime.

Gracias a la reducción del crimen organizado en el Salvador, muchas empresas han generado interés en invertir en la nación centroamericana, un ejemplo de ello se produjo en Agosto del presente año en el que Google acordó con el gobierno salvadoreño  la apertura de varias oficinas en el país. Como resultado de ello, la asamblea legislativa impulsó una ley de modernización digital para producir una rápida dinamización de la administración pública, la educación y salud del Salvador.

 

Semejanzas entre Lee y Bukele

Ambos dirigentes llegaron al poder durante circunstancias excepcionales viviendo momentos de creciente inestabilidad e incertidumbre, en el que los dos tuvieron adoptar políticas radicales para erradicar el problema. El caso de Lee Kuan Yew fue que inició una guerra abierta contra la corrupción, arrestando a máximos funcionarios de la administración pública singapurense, pero también sirvió para perseguir a sus oponentes de la izquierda. Caso similar ocurre con Nayib Bukele, quien desde el momento en que se volvió Presidente del Salvador, llevo a cabo una guerra abierta contra las Maras Salvatruchas, mediante olas de arrestos masivos a lo largo y ancho del país, terminando incluso con detenciones de varios dirigentes de la oposición salvadoreña.

Otra similaridad que existe entre LKY y Bukele es su enfoque en el comercio y el desarrollo económico. Durante sus años como Primer Ministro, Lee Kuan Yew aplicó diversas políticas para permitir una mayor flexibilización de los mercados internacionales, al reducir barreras comerciales a diversos negocios para atraer capital extranjero. Cosa similar en el Salvador con Bukele, cuya actual estrategia para mejorar la economía es promover el empleo mediante la iniciativa privada. Uno de los mejores ejemplos que refleja su intención de llamar al capital extranjero, fue la decisión de Bukele de convertir el Bitcoin en una moneda de curso legal en El Salvador, una apuesta realmente arriesgada ya que esa decisión ha afectado la economía nacional tras que el valor de la criptomoneda comenzará a caer desde noviembre de 2022.

Valor del Bitcoin entre 2015 y 2023. Fuente: XATAKA

La educación es otro paralelismo entre ambos dignatarios. Durante la segunda mitad del siglo XX mientras que los países asiáticos apostaban por los bajos costes en la producción, Lee invirtió grandes sumas de dinero en la educación para generar una mano de obra cualificada en el mercado doméstico e internacional, enfocándose en la educación primaria, medida similar ejecutada por Nayib Bukele en 2022 al aprobar la reforma educativa “Nueva Escuela”, por el que se modernizará las infraestructuras y se modificaría el sistema de enseñanza en el Salvador, del mismo modo en que se promovió en 2021, una campaña de digitalización en la escuelas del país. Ambos lideres reconocieron que una educación de calidad es la clave para que sus países salgan del subdesarrollo.

Además, al flexibilizar sus economías y establecer un estado de derecho sólido, generó un atractivo al capital extranjero. Singapur durante los treinta años de liderazgo de Lee Kuan Yew pasó a ser un país en vías de desarrollo a un hub financiero permitiendo una inversión masiva de múltiples empresas multinacionales, con Bukele es similar dado que empresas como Google ya muestran interés en participar en el Salvador, al mismo tiempo en que el país comenzó a potenciar otros sectores como el turismo. Con este punto, se resalta la idea de que tanto LKY como Bukele estaban realizando políticas a largo plazo.

Finalmente, el mayor paralelismo que existe entre ambos lideres es la personalización de su liderazgo, llegando incluso a forjar una dinastía familiar. Lee gobernó Singapur desde 1959 hasta 1990, dejando el poder con unos altos índices de popularidad. Gracias a su reputación, su hijo Lee Hsien Loong, quién había sido su ministro de comercio y viceprimer ministro entre 1990 y 2004, se convirtió en Primer Ministro en 2004. A pesar de esa herencia, LKY siguió en el gabinete como ministro desde 1990 hasta 2011.

Con Bukele el caso es similar ya que debido a su éxito en la lucha con las pandillas, cuenta con un índice de popularidad superior al 90% y ha anunciado su intención de presentarse a la reelección, cosa que parecía difícil ya que la constitución salvadoreña prohíbe al Presidente someterse a una reelección inmediata, por lo que se especuló que su esposa  Gabriela Rodríguez o uno de sus hermanos sucederían a Nayib como jefe de estado.

Sin embargo, un fallo de la corte constitucional sentenció que el candidato a presidente puede someterse a la reelección siempre y cuando este más de seis meses fuera del cargo, por lo que Bukele tendría que renunciar el 1 de Diciembre para poder presentarse legamente a las elecciones, aunque algunos expertos sostienen que esa maniobra sería un fraude constitucional, pero muchos salvadoreños defienden la reelección del actual mandatario salvadoreño.

 

Diferencias entre ambos sistemas

A pesar de tener muchas similitudes, sus modos de liderazgo difieren relativamente en ciertos aspectos. Por un lado, a pesar de que Bukele es partidario de adoptar políticas de mano dura, Lee Kuan Yew si llegó a ejecutar políticas radicales para erradicar a la delincuencia. El caso más notorio es la pena capital, dado que en el Salvador, la pena de muerte lleva abolida desde 1983, salvo que el país entre en estado de guerra, en Singapur, se aplica esta condena a personas que hayan cometido los delitos de: asesinato, tráfico de estupefacientes, terrorismo, uso de armas de fuego, genocidio y terrorismo; según su código penal.

Otra diferencia que se pudo notar es que el Salvador está sometido a organismo supranacionales ya que está todavía bajo la tutela del Sistema Interamericano de Derechos Humanos, por lo que todas las sentencias que se emitan en la corte interamericana son de obligado cumplimiento, salvo que Bukele decida en última instancia retirar al Salvador de allí. Pero Singapur no está bajo la tutela de ningún régimen internacional de derechos humanos, por lo que el gobierno no está obligado a ablandar su sistema jurídico.

También es el modelo económico, a pesar de que Bukele persigue transformar su país en Singapur, la estructura económica salvadoreña es inestable en contraste con el país asíatico, debido a factores como la informalidad del empleo, aumento creciente del coste de la vida, problemas de sostenibilidad fiscal gracias a decisiones económicas como el Bitcoin previamente mencionado. A pesar de ello, El Salvador ha mostrado mejorías en aspectos como la inversión extranjera, por lo que algunas organizaciones como el Banco Mundial sugieren que El Salvador puede tener la posibilidad de un crecimiento económico, dinámico y resiliente.

Igualmente, la población salvadoreña es homogénea, mientras que Singapur  es heterogénea. Las etnias mayoritarias en el país asiáticos son chinos, hindúes y malayos, además de que el país sufrió disturbios raciales al momento de la independencia. Por lo que Lee promovió políticas de inclusión para evitar más trifulcas. Por su parte, El Salvador cuenta con diversas comunidades indígenas, quienes algunos han denunciado exclusión social y política por parte del gobierno.

Finalmente, la diferencia más notoria entre ambos dirigentes es el culto a la personalidad. En Singapur, a pesar de que Lee Kuan Yew gozaba de una tremenda popularidad entre sus conciudadanos, dejo en explicito en su tiempo de vida que no se hicieran ningún monumento hacía su figura, solo la Facultad de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Singapur fue nombrada en honor al antiguo Primer Ministro, fallecido en 2015. Mientras que con Bukele se produjo todo lo contrario, ya que desde el Salvador se ha promovido un culto a la personalidad del líder salvadoreño, incluso los medios lo personifican como mesías que salvará a los salvadoreños de los Maras. Una idea que difiere con el pragmatismo y la neutralidad institucional impulsado por LKY.

Última aparición pública de Lee Kuan Yew (2014). Fuente: Xinxhua

 

El Salvador no es Singapur, pero puede llegar a serlo

Lo que se puede confirmar es que el modelo bukelista está inspirado en el modelo político, económico y social de Lee Kuan Yew, que convirtió a Singapur en un periodo de 30 años en uno de los países más dinámicos del mundo y que se pretende a emular ese mismo modelo en El Salvador. No obstante, aún existen diversos obstáculos para que la nación latinoamericana pueda equiparse a contraparte asiática, por lo que el gobierno necesita de planes a largo plazo para que se pueda materializar esa idea, lo que explica las motivaciones de Bukele de presentarse nuevamente a la reelección.

Del mismo modo que el Salvador cuenta con unas diferencias estructurales frente a otros países desarrollados, pero la disminución de la delincuencia y la lucha anticorrupción han generado curiosidad a diferentes actores de conocer mucho más al Salvador, lo que ayudará a Bukele a tener mayores fuentes de ingresos que podrían ayudar a la supervivencia de su proyecto político, desarrollando así a largo plazo una economía similar a la de los Tigres Asiáticos.

Adicionalmente, ambos dirigentes comparten los rasgos de un liderazgo personalista, sin embargo, Lee Kuan Yew dejó claro que no deseaba ningún culto hacia su personalidad, mientras que la propaganda salvadoreña proclama a Bukele como un mesías, por lo que esa diferencia impide que el Salvador pueda adoptar unos rasgos similares de liderazgo a los de Singapur durante la primera mitad del siglo XX, ya que Lee se caracterizó por un modelo de líder pragmático y se desconoce si Bukele seguirá por esa vía.

Lo que se puede concluir, es que los dos lideres llegaron al poder con una meta y es transformar a sus naciones y uno ha tenido éxito con ello, ahora el mundo está a la espera de que el otro lo consiga.


NOTA: Los planteamientos e ideas contenidas en los artículos de análisis y opinión son responsabilidad exclusiva, en cada caso, del analista, sin que necesariamente representen las ideas de GEOPOL 21.

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