Responder a los desafíos del orden internacional se ha convertido en un problema global y la competencia estratégica entre estados se está intensificando. En el contexto de cambio continuo en el equilibrio de poder global, el orden regional del noreste de Asia ha experimentado una rápida evolución durante la última década debido a diferentes dinámicas políticas, militares y económicas. Japón es una nación marítima en el borde occidental del Océano Pacífico que consta de más de 6.000 islas. La superficie terrestre es de unos 380.000 km2, de los cuales aproximadamente el 67 % son bosques, pero la superficie combinada de aguas continentales y territoriales, así como la zona económica exclusiva, es unas 12 veces su superficie terrestre, lo que le convierte en el país que controla la sexta mayor cantidad de superficie oceánica. Como tal, es de suponer que para Japón, la importancia y seguridad de los mares son vitales para su supervivencia.


COMPARATIVA DE GASTO EN DEFENSA ENTRE JAPÓN Y CHINA

Durante 30 años, el presupuesto de defensa chino ha estado creciendo a un alto nivel, llegando a quintuplicar el presupuesto japonés. También ha estado mejorando rápidamente su poder militar en términos cualitativos y cuantitativos con un enfoque basado en la tecnología nuclear, naval, aérea y de misiles, lo que suscita gran preocupación en el gobierno de Tokio.

La Guardia Costera de China y otras embarcaciones provenientes del país aún ingresan de manera regular e implacable alrededor de las islas administradas por Japón, coaccionando y amenazando las aguas en el Mar de China Meridional. Tokio realmente teme el crecimiento del poder naval de Pekín.

Comparación de gasto en defensa China-Japón. Fuente:mod.go.jp

Recogiendo el testigo del artículo anterior sobre la política de seguridad marítima japonesa, y como ya se ha adelantado en la introducción, este nuevo artículo trata sobre el segundo gran pilar de la defensa marítima japonesa, esto es, la seguridad de sus aguas, sus canales de comercio y comunicación y, sobre todo, de sus territorios marítimos.

REPASO HISTÓRICO DEL CONFLICTO MARÍTIMO CHINO-JAPONÉS

En un entorno internacional como la región indo-pacífica, que es el núcleo de la economía mundial y está continuamente desafiada por cambios en el equilibrio de poder, uno de los problemas más importantes para la FOIP  de Japón es que esta iniciativa diplomática a menudo se confunde con una estrategia militar estadounidense en el Indo-Pacífico centrada en evitar el auge de China. Esto evita la rápida y clara adhesión de un número mayor de países, pero sí suma a países como Estados Unidos, India o Australia.

China ha percibido negativamente estos actos de cooperación y los entiende como una maniobra más para tratar de contener su crecimiento. Desde 2008, su presencia continua en las zonas contiguas de Japón y las intrusiones ocasionales en el mar territorial que rodea las Islas Senkaku han ido deteriorando el entorno de seguridad en el suroeste de Japón.

Alrededor de 2009 apareció algo nuevo a favor de una política exterior más activa y asertiva en las políticas de defensa y los asuntos militares de China, lo que provocó grandes reacciones y se ha convertido en un motivo de gran preocupación para los países de la región y el ámbito internacional. Estas tendencias se han ido intensificando en los últimos años.

Territorio y aguas de Japón. Fuente: Nippon.com

China también comenzó a enfatizar sus «intereses centrales» en el Mar de China Oriental y el Mar de China Meridional aproximadamente al mismo tiempo.

Durante más de 30 años, el gobierno de Pekín ha aumentado rápidamente sus fuerzas militares y presupuesto de defensa a grandes niveles, con el objetivo de construir un «ejército de clase mundial». Acelerando a su vez la obtención de inteligencia a través de la fusión Cívico-Militar a partir de principios del siglo XXI.

La primera incursión de embarcaciones oficiales chinas en aguas territoriales japonesas alrededor de las islas Senkaku tuvo lugar a finales de 2008. En particular, la situación empeoró en 2010 cuando tuvo lugar el incidente que provocó la colisión de un barco de pesca de arrastre chino en Senkaku. Esta situación tampoco mejoró en 2012, cuando la propiedad de las islas se transfirió al gobierno japonés.

Los incidentes basados en el bloqueo de los radares de un destructor de las Fuerzas de Autodefensa Japonesas (SDF) en enero de 2013 se consideraron uno de los actos más peligrosos jamás realizados por las fuerzas chinas del Ejercito de Liberación Popular (PLAN por sus siglas en inglés) en alta mar. El vuelo de aviones de combate chinos extremadamente cerca de aviones de las SDF en 2014 es otro ejemplo de tales actos.

Conflicto entre la Guardia Costera de Japón y barcos de pesca de Taiwán en 2012 cerca de Senkaku. Fuente: Washington Post.

En los últimos años se han observado varios incidentes con fuerzas chinas que han marcado un punto de inflexión importante para los funcionarios japoneses y la opinión pública. Así, el gobierno japonés comenzó a ser más cauteloso con respecto a las actividades de China en las áreas circundantes a su territorio.

Incluso las administraciones estadounidenses han declarado continuamente que el Artículo V de la Alianza de Seguridad Japón-Estados Unidos se aplica también sobre las islas Senkaku, convirtiéndolas así, en territorio japonés a la vista de la opinión pública internacional.

El gobierno chino, descontento, ha colocado las fragatas y destructores del PLAN a cierta distancia de las islas Senkaku, dejando siempre claro que sus misiles cubren “suficientemente” las islas. También han volado sus aviones de combate y vehículos aéreos no tripulados cerca de dichas islas, lo que sin duda plantea un serio desafío de seguridad para Japón.

Como dato curioso, pero que ejemplifica claramente el temor y el sentido de amenaza que puede llegar a sentir Japón, en el año fiscal 2020 Tokio planeó dejar de usar y adquirir drones de fabricación china debido a preocupaciones sobre la seguridad de la información y posibles actividades de espionaje y fugas de datos. EEUU hizo lo mismo.

 

EL SEGUNDO PILAR: PROTECCIÓN DE LOS TERRITORIOS

En 2016, un nuevo elemento se añadió a esta disputa. El Arbitraje del Tribunal de la Haya sobre el Mar de China Meridional negó a China sus reclamados derechos históricos sobre casi toda la región del Mar de China Meridional.

A pesar de todo, China ha seguido extendiendo el control efectivo sobre el Mar de China Meridional y está aumentando los esfuerzos para cambiar el status quo en torno al Mar de China Oriental. Lejos de frenar sus intentos de avance, en el mismo año 2016 un grupo de hasta 300 barcos pesqueros chinos apareció en las Islas Senkaku.

A pesar de que los gastos de defensa de Japón han establecido un récord durante diez años consecutivos, todavía tiene la proporción más baja de gastos de defensa en comparación con el resto de países del G7.

Es por ello que, en los últimos años, las principales recomendaciones escaladas a los funcionarios en Tokio desde los grupos de inteligencia y derivadas directamente de la Política de Defensa de 2022, la más actual emitida hasta la fecha, promueve la “disuasión”. Estas recomendaciones también enlazan directamente con el primer pilar, fomentando la FOIP y fortaleciendo la propia arquitectura japonesa para la defensa nacional así como sus alianzas a través de relaciones bilaterales/multilaterales con las correspondientes ramas militares de los países aliados. 

Comparación del poder militar en la zona. 2015. Fuente: AFP. Para una comparación más detallada y actualizada continuamente, visitar globalfirepower.com

Más en detalle, estas recomendaciones giran alrededor de fortalecer la cooperación y coordinación internacional de las industrias oceánicas con los países situados en las rutas marítimas para defender la vida y la propiedad de los ciudadanos japoneses, así como su territorio y otros diversos recursos naturales, de los que Japón tiene un gran déficit y se ve obligado a importar casi la totalidad de lo que consume. 

Para ello, también se hace un especial hincapié en el desarrollo de las capacidades de recopilación de inteligencia, vigilancia y reconocimiento en el área que rodea a Japón, tanto terrestre como marítima o aérea, mientras se esfuerza por prevenir la escalada de situaciones como las mencionadas anteriormente mediante la selección flexible de medidas de disuasión. 

Estas operaciones habrían sido asignadas desde el 2001 a la Guardia Costera Japonesa (JCG) y no a sus Fuerzas de Autodefensa, el nombre que se le ha dado al “ejército” japonés.

Actividad del ejército chino en áreas cercanas al territorio japonés: Fuente: mod.go.jp

A pesar de no ser una organización militar, la JCG ha estado involucrada en acciones militares. En 2001, fue la JCG la que participó en el primer uso de fuerza letal de Japón registrado desde el final de la Segunda Guerra Mundial, disparando en defensa propia contra una embarcación espía norcoreana sin identificación.

Pero no fue sino hasta 2015 que el JCG y las SDF comenzaron a entrenar en ejercicios conjuntos cívico-militares de “zona gris”, situaciones en las que no está claro si algo es legal o ilegal pero que sí son perjudiciales para otro estado y que a veces se consideran actos de guerra sin serlo legalmente.

Esto se basó en el entendimiento de que las amenazas y los riesgos, incluidas las operaciones ilegales de buques pesqueros extranjeros, la piratería y los conflictos internacionales y regionales existían en las rutas marítimas clave de Japón.

El JCG realmente cubre todas las áreas de la seguridad nacional de Japón, geográficamente desde China hasta Corea del Norte, y funcionalmente desde contrarrestar las amenazas hasta tranquilizar al público.

Dado que el JCG continuará desempeñando un papel importante en la lucha contra las actividades de zona gris chinas en el Mar de China Oriental, el gobierno japonés se está moviendo para tapar cualquier posible brecha en sus defensas, y esto incluye posibles brechas tecnológicas y de información.

Buques de la Guardia Costera en las Islas Senkaku. Fuente: Japan Forward

Los casos de incidentes no han cesado y se pueden contar hasta el día de hoy. Por ejemplo, buques cisterna y petroleros operados por empresas japonesas fueron atacados en el estrecho de Ormuz en 2019 y 2021.

Además, en octubre de 2021, los buques de guerra chinos y rusos realizaron navegaciones conjuntas alrededor de Japón. Lo que fue considerado por Tokio como una demostración de fuerza en su contra.

Para ser precisos, desde 2008, Japón afirma que las acciones asertivas chinas le han arrojado repentinamente a «una zona gris entre la guerra y la paz» en propias palabras de las autoridades niponas. Unas acciones que se han intensificado hasta el punto de que una colisión en el mar o en el aire con la Guardia Costera e incluso entre la Fuerza de Autodefensa Marítima Japonesa (JMSDF) y la Marina China (PLAN) sea posible.

Para Japón, estos incidentes son amenazas a la libertad de navegación y al comercio internacional, además de amenazar gravemente su suministro de recursos.

Con el tiempo, las incursiones casi diarias en las aguas territoriales de Japón por parte de embarcaciones oficiales chinas se han vuelto rutinarias, entrando y saliendo repetidamente de ellas, lo que no solo es una violación del derecho internacional sino una amenaza a los valores compartidos del orden internacional existente.

Intrusiones china en aguas japonesas 2010-2022. Fuente: mod.go.jp

CONCLUSIÓN

Después de décadas de llevar a cabo una política exterior calificada tradicionalmente como reactiva, en parte por sus límites constitucionales impuestos desde los EEUU, y dada una situación en la que el entorno de seguridad japonés se está volviendo cada vez más inestable a un ritmo sin precedentes, Japón necesita y ha desarrollado una transformación gradual y progresiva para reforzar drásticamente sus capacidades de defensa en concordancia con el nuevo marco estratégico a nivel regional y global.

China está utilizando su creciente poder marítimo tanto para permitir su expansión progresiva como para tratar de probar lo que pueden lograr con éxito en el camino. Las, cada vez más frecuentes, amenazas de Corea del Norte tampoco pasan desapercibidas.

Para hacer frente a estos desafíos, Japón se verá obligado a posicionarse como un baluarte del orden liberal del que depende tanto su sistema político y económico como el bienestar de sus ciudadanos.

Las acciones de China ciertamente varían según el país con el que esté tratando. En el caso de Japón, sus acciones se ven severamente restringidas y frustradas por las acciones de vigilancia de la Guardia Costera de Japón. Sin embargo, las tendencias asertivas de China en el Mar de China Oriental y en el Mar de China Meridional probablemente continuarán en el futuro cercano.

Japón debe mostrar flexibilidad abriendo las puertas para cooperar con China en varias áreas, tratando de dar forma a sus iniciativas para que estén alineadas con las reglas y normas internacionales. De esta manera, la FOIP de Japón podría ser aceptable para los países de la ASEAN, así como para India y Australia, que son menos conflictivos con China que Estados Unidos.

La disuasión mejorada basada en los arreglos y relaciones de seguridad de EE.UU con varios países asiáticos no es suficiente para contrarrestar la asertividad de China.

Mientras la ASEAN no se construya como una organización de seguridad regional similar a lo que podría ser la OTAN, o se refuerce como organización de integración regional, como la UE, no hace falta decir que, como nación marítima, Japón no tiene más remedio que luchar por la prosperidad y el desarrollo a través de la cooperación y coordinación internacional basada en el derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas.

En resumen, un acuerdo de seguridad cooperativa que se centre en cuestiones marítimas debe considerarse de nuevo de una manera creativa que involucre a todos los países asiáticos, así como a otros países con intereses en los bienes comunes mundiales, como el Mar de China Oriental, el Mar de China Meridional y sus vías marítimas comerciales.


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