Desde el 24 de febrero de 2022, la guerra en Ucrania ha afectado a civiles, infraestructuras esenciales y a la economía de la ex república soviética, por lo que el gobierno de Kyiv ha lanzado una iniciativa de reconstrucción bajo el nombre ‘Rebuild Ukraine’.

El principal objetivo es iniciar la restauración de viviendas y otras edificaciones de relevancia institucional y comunitaria, así como vías de comunicación cuyas cifras se estiman, en pérdidas, en torno a los 94 mil millones de $, ascendiendo hasta los casi 600 mil millones en pérdidas económicas totales. Ante la magnitud del conflicto y los costes, Ucrania estaría en proceso de solicitar a la Unión Europea ayuda en tres focos principales: financiera, profesional e informativa.

Según los cálculos estimados, el P.I.B. actual del país (unos 155 mil millones de $) se vería reducido entre un 10 y un 45%, por lo que el grupo del G7, en una reunión celebrada el 19 de mayo, aprobó un paquete presupuestario de 18 mil millones de $ para los meses de junio, julio y agosto con la finalidad de sufragar los gastos de la guerra; un desembolso que se estima en 100 millones de dólares diarios en pérdidas, ascendiendo a 3 mil millones al mes, o lo que es lo mismo, un déficit mensual de 5 mil millones de $.

En este proceso de devolver a Ucrania al período pre-bélico, son varias las empresas españolas – vinculadas al mundo de la ingeniería y las constructoras – que se han ofrecido sus servicios para la puesta en marcha del proceso de reconstrucción. Algunas de ellas, con sede en varios países – incluido el protagonista del análisis – han ofrecido directamente asistencia en infraestructuras (hidráulicas y transportes), investigación o ayuda en energías renovables e industrial. A su vez, otros consorcios ya están realizando fases de colaboración a través de financiación económica directa o mediante ONG’s como Cruz Roja o Cáritas, así como la organización de corredores humanitarios hacia países de la UE como Polonia.