Groenlandia, la inmensa isla ártica, es un territorio codiciado no solo por sus abundantes recursos naturales—petróleo, tierras raras, vastos caladeros de pesca y un sector turístico con enorme potencial—sino, sobre todo, por su inigualable valor geoestratégico. Su posición privilegiada en el Atlántico Norte la convierte en un enclave crucial para el control de rutas marítimas emergentes debido al deshielo del Ártico, así como para la proyección militar de las potencias globales. La nueva administración del presidente estadounidense Donald Trump dejó clara su obsesión por adquirir este territorio, en un intento por reforzar la presencia de EE.UU. en el Ártico y frenar la creciente influencia de otras potencias. Sin embargo, no es solo Washington quien pone su mirada en Groenlandia: tanto China como Rusia han intensificado su interés en la región, ya sea a través de inversiones en infraestructura, acuerdos comerciales o presencia militar indirecta. Para analiz...
UNA ALIANZA TRANSATLÁNTICA: QUÉ SUPONDRÍA ASOCIAR CANADÁ A LA UNIÓN EUROPEA
La propuesta de Ursula von der Leyen para convertir a Canadá en el primer «miembro asociado» de la Unión Europea ha abierto un debate inédito...



