La frontera entre Tayikistán y Kirguistán, dos exrepúblicas soviéticas de Asia Central, es de nuevo escenario de violentos combates entre las fuerzas de ambos países. Algo más de un año después del enfrentamiento que dejó 55 muertos y centenares de heridos, vuelven a repetirse las escenas de muerte y destrucción. Pero esta vez la situación es más seria si cabe.


 

CONTEXTO DEL CONLFICTO

 

Más de tres décadas después de la caída de la Unión Soviética, los problemas fronterizos en algunos de sus antiguos territorios siguen sin resolverse. Ese es el caso de la frontera entre Tayikistán y Kirguistán, donde la mitad de los cerca de 1.000 kilómetros que la componen aun no está demarcada.  

Combates en la frontera tayiko-kirguiza | fuente: Servicio Fronterizo de Kirguistán via Twitter

Las disputas locales entre habitantes de ambos países, en muchos casos armados con piedras o palos, han evolucionado en los últimos años a tiroteos entre guardias fronterizos. Una discusión sobre un canal de irrigación en abril del 2021 desembocó en un combate abierto entre los ejércitos de Tayikistán y Kirguistán. En septiembre del 2022 estamos viendo una repetición de ello, aunque a mayor escala. 

El 14 de septiembre, guardias a ambos lados de la frontera intercambiaron disparos. El suceso se saldó con la muerte de dos soldados tayikos. No era nada fuera de lo común ya que en los últimos meses ese tipo de incidentes se habían convertido en algo habitual. Se trataba del séptimo suceso de esa naturaleza en lo que iba de 2022. Como ocurre en estos, los tayikos acusaron a los kirguizos de violar la frontera y entrar en su territorio, y viceversa. Sin embargo, dos días más tarde la situación empeoró drásticamente.

Los combates entre tayikos y kirguizos se extendieron a diferentes puntos de la frontera, no sólo limitándose a la provincia kirguiza de Batken sino también a la vecina Osh. La capital provincial de Batken fue el objetivo de ataques tayikos, algo que no había sucedido hasta el momento. El uso del material bélico por los contendientes también reflejó la seriedad de la situación. De disparos de armas ligeras y fuego de mortero se pasó al uso de cohetes, tanques, helicópteros e incluso drones. 

 

Enfrentamientos los días 16 y 17 de septiembre | fuente: rus.azattyk.org

En los últimos tiempos, especialmente a raíz de las hostilidades del año pasado, ambos países han estado rearmándose y reforzando su presencia militar a lo largo de la frontera. Kirguistán adquirió, entre otros materiales, drones turcos Bayraktar TB-2 mientras que Tayikistán comenzó a fabricar en su territorio drones iraníes. Supuestamente ambos tipos de vehículos han estado involucrados en los combates.  

El mismo día 16, los responsables de los máximos órganos de seguridad de ambos países acordaron un alto el fuego. No obstante, éste ha sido violado en repetidas ocasiones desde entonces, cada uno culpando a la parte contraria. 

El coste humano empieza a trascender. Cerca de 140.000 kirguizos se han visto forzados a abandonar sus hogares y más de una treintena han perdido la vida. La sociedad civil del país se ha movilizado para asistir a sus compatriotas, ya sea a través de ayuda humanitaria, donando sangre o abriendo sus hogares a los refugiados. Por la parte tayika todavía se desconocen datos sobre bajas civiles. Ello está relacionado con la situación política de ambos países. En Kirguistán existe una prensa libre y una sociedad civil activa mientras que en Tayikistán el régimen de Emomali Rahmon no permite la libertad de medios y toda información está controlada. Ningún bando ha publicado hasta el momento información sobre bajas militares.

Pese a que todavía es difícil aventurar cómo comenzaron los combates, cada vez está más claro que la narrativa de las autoridades tayikas no se ajusta a la realidad. Diferentes videos e imágenes muestran a soldados tayikos en territorio kirguizo, tomando e incluso saqueando pueblos, e izando la bandera tricolor tayika. Esto ha llevado a los kirguizos a usar el término «invasión» para referirse a la situación actual. A falta de más información, Tayikistán parecería ser el agresor en este momento. 

¿Qué habría empujado al régimen de tayiko, de ser así, a emprender esta guerra? Existen varias razones posibles, desde la transición de poder de padre a hijo a la percibida debilidad de la clase política kirguiza o su propia represión en Alto Badajshán. Pero sería temerario especular sobre ello a estas alturas. 

 

¿Y RUSIA?

 

El hecho de que estos acontecimientos estén sucediendo en países que formaron parte de la URSS, y que Moscú considera su propia zona de influencia, lleva a muchos a preguntarse por el papel jugado por Rusia. 

Mientras que la última ofensiva azerí contra Armenia puede verse como un movimiento de Azerbaiyán para aprovechar que Rusia está centrada en Ucrania, lo mismo no puede decirse del conflicto tayiko-kirguizo. Tal y como se puso de manifiesto en abril de 2021, la situación geopolítica coyuntural no juega un papel en la situación.

Tanto Tayikistán como Kirguistán son países aliados de Rusia. Ambos pertenecen a la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) y Rusia tiene bases militares en los dos. Moscú sigue siendo además el principal proveedor de armamento para ambos países.

El comienzo de los combates coincidió con la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OSC) en Samarcanda. En la ciudad uzbeka se encontraban no sólo los presidentes de Tayikistán, Emomali Rahmon, y Kirguistán, Sadyr Japárov, sino también el propio Putin. En ningún momento de la cumbre se mencionaron públicamente los enfrentamientos, aunque Rahmon y Japárov mantuvieron un encuentro bilateral para tratar el tema. Es inevitable trazar paralelismos con las hostilidades de abril del 2021, que tuvieron lugar al mismo tiempo que la capital tayika albergaba la cumbre de ministros de Defensa de la OTSC.   

Sadyr Japárov y Emomali Rahmon durante la cumbre de la OSC en Samarkanda | fuente: president.kg

Pese a que ambos países son aliados de Rusia, Moscú siente una predilección por Dushambé. Los acontecimientos posteriores a abril del 2021 pusieron de manifiesto un apoyo implícito de Putin a Rahmon. El Kremlin valora la estabilidad del régimen autoritario de Rahmon por encima de la cambiante naturaleza del poder en Kirguistán. 

Es difícil aventurar el desarrollo de los acontecimientos. En el momento de escribir este artículo, los combates se siguen sucediendo, aunque a menor escala, pero todavía se desconocen gran parte de los hechos. Lo que sí parece estar claro es que esta violencia seguirá aumentando la distancia entre tayikos y kirguizos, vecinos que hasta no hace tanto vivían en armonía.


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