Europa intenta reducir su dependencia tecnológica justo cuando su economía, su defensa y el funcionamiento de sus administraciones descansan más que nunca en infraestructuras digitales. La Unión Europea dispone de tecnología, pero solo controla algunas piezas de una cadena dominada en puntos decisivos por capacidades estadounidenses y asiáticas. Los chips, la nube y la inteligencia artificial muestran hasta qué punto la soberanía europea dependerá menos de producirlo todo que de decidir qué dependencias puede permitirse. Durante años, hablar de soberanía tecnológica europea podía sonar a una prolongación digital de la autonomía estratégica: una idea presente en los documentos de Bruselas, pero difícil de traducir en capacidades tangibles. Eso está cambiando. Un centro de datos, una fábrica de semiconductores o un clúster capaz de entrenar modelos de inteligencia artificial han dejado de ser simples activos económicos para convertirse en infraestru...
¿PUEDE EUROPA SER TECNOLÓGICAMENTE SOBERANA? CHIPS, NUBE E INTELIGENCIA ARTIFICIAL FRENTE A LA DEPENDENCIA EXTERIOR
Europa intenta reducir su dependencia tecnológica justo cuando su economía, su defensa y el funcionamiento de sus administraciones descansan más que nunca en infraestructuras digitales....



