En solo dos meses, Europa ha vivido un seísmo en su política de defensa con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca. Su postura ambigua respecto a la OTAN y su insistencia en que los aliados europeos asuman una mayor carga en su propia seguridad han desatado inquietud en el continente. La crisis derivada de la invasión rusa de Ucrania ya había acelerado debates sobre la autonomía estratégica europea, pero la incertidumbre sobre el compromiso estadounidense con la seguridad del continente ha puesto a prueba las alianzas tradicionales. Mientras algunos países refuerzan sus lazos con Washington, otros abogan por fortalecer la capacidad defensiva de la UE de manera independiente. El nuevo escenario expone las tensiones entre los intereses de Washington y las expectativas europeas, obligando a la UE a repensar su estrategia de seguridad. ¿Es viable una mayor autonomía militar sin depender de EE.UU.? ¿Hasta qué punto están los Estados europeos dispuestos a incrementar s...
UNA ALIANZA TRANSATLÁNTICA: QUÉ SUPONDRÍA ASOCIAR CANADÁ A LA UNIÓN EUROPEA
La propuesta de Ursula von der Leyen para convertir a Canadá en el primer «miembro asociado» de la Unión Europea ha abierto un debate inédito...



